Estructura y funcionamiento del Destacamento de
Inteligencia 141 "General Héctor A. Iribarren"

Testimonio de Teresa Celia Meschiati - Legajo Conadep Nº 4279 

 

 

La sede del Destacamento o "BASE" está ubicada en la calle Teniente General Ricchieri N° 745, Barrio Martínez, Córdoba. Su teléfono hasta 1979 era: 64720.

La jefatura del Destacamento era ejercida por un Coronel, siendo secundado (como segundo jefe) por un Teniente Coronel.

Dependía directamente del Comando del III Cuerpo de Ejército sito en el Camino a La Calera, km. 7 1/2 (5000) Córdoba, bajo las órdenes del general LUCIANO BENJAMIN MENENDEZ.

El Jefe del Destacamento de Inteligencia, mantenía relaciones periódicas con el General, al cual le informaba sobre los avances en la represión.

Durante 1976-77 el Destacamento era considerado "la niña mimada" de todo el III Cuerpo, ya que recaía sobre él, todo el peso de la destrucción de las fuerzas populares.

El general Menéndez, como así también otros generales, vinieron a La Perla en varias oportunidades, en visitas de inspección.

El Destacamento o BASE se dividía en 4 secciones, cuyo mando era ejercido por un Capitán o Teniente Primero, teniendo como personal: oficiales de menor graduación, suboficiales y personal civil adscripto al servicio de inteligencia.

La primera sección, también denominada Política, funcionaba en BASE. Tenía como función la centralización, la selección de la información y el control de las actividades sindicales, políticas, estudiantiles, iglesia, soldados, etc. De ésta dependía el Campo de La Rivera y en el año 1978 Malagueño.

La segunda sección, también llamada "Grupo Calle" funcionaba en una oficina ubicada en un edificio de departamentos, en la Avda. Colón, casi esquina Gral. Paz, Córdoba. En diagonal al Jockey Club. Sus teléfonos hasta 1979 eran: 21597 y 38375.

También utilizaba como cobertura, un comercio ubicado en una galería de la calle 25 de Mayo, frente a la Plaza San Martín, cuyo nombre era COPISTERIA CORDOBA.

La tercera sección de operaciones especiales, OP3, La Perla o La Universidad funcionaba, principalmente, en el campo de concentración.

La cuarta sección o Logística-Servicios y Personal, funcionaba en BASE.

Campo de La Rivera:
Funcionaba bajo la responsabilidad de la primera sección. Ubicada al lado del Cementerio del Barrio San Vicente. Allí se llevaban a detenidos de todo tipo. La detención también era clandestina.
Una vez verificado los antecedentes de las personas, pasaban a la cárcel, salían en libertad o ingresaban en La Perla. Era algo así como el "paso previo a la legalidad o a su definitiva desaparición".

Malagueño: Ver en el plano de ubicación de La Perla
La primera y tercera sección ponen en funcionamiento (durante 1978) unas viejas dependencias del Ejército, situadas en el camino asfaltado secundario y paralelo a la Ruta N° 20, frente a la estación de servicio y la ruta de entrada al pueblo de Malagueño.
Objetivo: centro de detención "legal". Servía para aquellos prisioneros que venían de la cárcel o iban a ella, o aquellas personas evaluadas como "perejiles" (de escaso o sin nivel de compromiso, pero que estaban dentro de una lista de 1000 "blancos").
Estos blancos estaban confeccionados desde hacía tiempo, por el Destacamento y se refería a aquellas personas que no habían tomado parte activa en la oposición pero que habían "alentado" con sus ideas a los primeros.
En Malagueño estuvieron PORTA y el abogado George Rafael entre otros.

La Perla
Ubicación de la misma:
Yendo por la ruta 20, desde la ciudad de Córdoba hacia Carlos Paz, inmediatamente después de un puente nuevo que permite la entrada al pueblo de Malagueño, sobre un terreno elevado a mano derecha, se encuentra el campo de concentración.
El mismo es visible desde la ruta, llamando la atención las 4 garitas que lo rodean.
Durante 1979 comenzó a funcionar una unidad de caballería. Aparentemente no se modificó la construcción, pero sí los aspectos exteriores (pintura, plantación de árboles, etc.)
Desde el patio externo, era visible la fábrica de cemento Corcemar (llamada Calera de Yocasina).
Internamente adjunto el plano. Señalo especialmente la "cuadra" (lugar por el cual pasaron entre 1500 y 2000 personas, con capacidad para 70 personas acostadas en colchonetas de paja sin separación ninguna, las cuales estaban dispuestas contra las paredes y en el centro del salón).

 

Estas 4 secciones "trabajaban" en estrecha y combinada relación. El círculo infernal de la información, secuestros, tortura y traslados se desarrollaba de la siguiente manera:




Información



La información que llegaba a la primera sección, provenía de otros destacamentos, del Campo de La Rivera, las cárceles, o la obtenida mediante tortura, arrancada a los detenidos en La Perla, en la "sala de terapia intensiva", como así llamaban los verdugos a la sala de tortura.

También las patronales de fábricas, la dirección de Colegios y Universidades y otras unidades del III Cuerpo, cooperaban en esta "sucia tarea", enviando los dossiers personales (foto, dirección, etc.) de obreros, alumnos, estudiantes y soldados vestidos de civil y uniforme, para ser reconocidos por los detenidos en La Perla.

La segunda sección, investiga en "la calle" controlando los agentes e informantes, realizando seguimientos, indagaciones, interceptando correspondencia y llamadas telefónicas: valiéndose en muchos casos de sus relaciones políticas y sindicales anteriores al 24.3.76, dado que, parte de su personal civil había pertenecido a grupos de choque de la derecha peronista y contando después del golpe con su total acceso al aparato de Estado.

Este personal funcionaba "camuflado", usando coberturas de fotógrafos, vendedores de seguros, vendedores ambulantes, empleados, etc.

Es así como, interviniendo el teléfono del padre de Alicia Hopps de Hunziker en Córdoba, se logra detectar y secuestrar a la compañera en Buenos Aires.

El suboficial HERRERA pudo secuestrar a una persona, sin que la población se diera cuenta... "vestido de vendedor de helados y subido a una bicicleta que había sustraído a la empresa FRIGOR".

Una vez secuestrada la persona, era llevada a La Perla e inmediatamente después a la sala de tortura. Si la información obtenida no satisfacía a los torturadores, se llamaba por radio conectada constantemente con BASE, para profundizar la investigación buscando en dossiers de anteriores detenidos que estuvieran relacionados con este último.

El oficial de turno, encargado de la tercera sección, confeccionaba las declaraciones de los detenidos (que no eran firmadas) por duplicado (una quedaba en La Perla y la otra iba a BASE); mientras que las listas de detenidos se hacían por triplicado (una quedaba en La Perla, la segunda iba a BASE y la tercera era para el Gral. Menéndez).

Luego de centralizar y verificar la información obtenida, se formaban archivos, remitiendo la misma a la Central de Inteligencia, llamada BATALLON, que recibía similar documentación proveniente de todo el país; y que una vez computada se redistribuía a los destacamentos.

Aunque este era el "mecanismo lógico", era corriente en el destacamento, esconder la información propia, porque el rol jugado por ella, servía para "negociarla" luego, según como se fuera desarrollando "la guerra sucia" en el resto del país. Barreiro decía "la información es poder". Los militares sabían también que "a mayor exterminio, mayor prestigio".

A principios de 1978 se comienzan a sacar de La Perla, los dossiers de todos los secuestrados, llevándolos a BASE, donde se conservan microfilmados. El capitán CECCI dijo que él había sido designado para esta tarea, especializándose en la técnica de microfilm y asegurando la relación BASE y BATALLON.




Operaciones Especiales: Objetivo - Secuestros



Entre los miles de operativos (hasta 15 por día aproximadamente), los militares secuestraron aproximadamente de 1500 a 2000 personas, durante el período que va desde el 24 de marzo de 1976 hasta diciembre de 1978, fecha en que se cierra La Perla como campo de concentración.

¿Dónde y cuándo operan?
De día como de noche, en la vía pública como en las casa particulares, en las fábricas, en las universidades, en las maternidades u hospitales, en las salas de cine como en los cuarteles: toda la provincia parecía pertenecerles, como así también sus instituciones y sus habitantes.

¿Cómo operaban?
Actuaban aproximadamente 20 hombres vestidos de civil, que circulaban en 4 o 5 vehículos robados en la calle o sustraídos a detenidos, en anteriores procedimientos.

Robaban indiferentemente cualquier marca de vehículos, después del Ford Falcon o Taunus. En muchas oportunidades se hacían pasar por miembros de organizaciones guerrilleras.

El secuestro se hacía generalmente a cara descubierta, pero algunas veces se disfrazaban con pelucas, medias de nylon en la cabeza, o máscaras, con el fin de aterrorizar a la víctima.

Portaban armas de grueso calibre y una radio en el coche comando (donde iba el jefe del operativo) que se comunicaba:

· con BASE, donde se seguía paso a paso el procedimiento.

· con la policía, que conocía la zona donde operaba el ejército, alejando sus fuerzas del lugar para no interferir.

Cada vehículo poseía además radios portátiles o walkies-talkies.

El Destacamento recibe a fines de 1977 una orden nacional que intenta "frenar" el excesivo robo de pertenencias a los civiles.

No es un problema de "bondad" el ejército, sino que el intento está dirigido, por una parte: a "calmar" a la opinión pública, y por la otra a recuperar la conducción por parte de las jefaturas, ante la anarquía reinante y el excesivo poder acumulado por los miembros del Servicio de Inteligencia, en el desarrollo de la "guerra sucia" y por supuesto... lucrativa.

¿Quiénes operan?
El personal del Destacamento, en especial la 3ra. sección (oficiales, suboficiales y civiles adscriptos) y también los llamados números: que eran los miembros de otras unidades que no pertenecían al Destacamento. Entre los números célebres se encuentran: el Coronel ANADON y un hijo del Gral. VIDELA, de nombre JORGE. En todos los casos, los números se subordinan al mando del jefe del operativo.

La comunicación con BASE mediante la radio ubicada en el coche comando aseguraba que cualquier "desviación peligrosa" en el procedimiento, posibilitara la aparición de los "Verdes", llamado así al personal uniformado.

El extenso cautiverio vivido, me permite recordar diferentes y dolorosos procedimientos, donde participó primero, el Destacamento y luego para "rematar" la situación, llamó a los "verdes".

Asesinato de 7 militantes en una casa llamada "El Castillo" Barrio Villa Cabrera, Córdoba (contado aparte).

La manera violenta de aniquilar al enemigo durante 3 años, va evolucionando, dado su incidencia negativa en el conjunto de la población (uso de armas pesadas de guerra: bazookas, tanques, etc.)

A fines de 1979, el capitán CARLOS VILLANUEVA, alias "Villagra", "Principito", "Gato" (que el año anterior había sido 2do. jefe de la 3ra. sección), en una de sus visitas de control que efectuó en mi domicilio, comentó lo siguiente:

· que había sido ascendido a Capitán, por lo exitoso que había sido el año 79 en su carrera militar (secuestro de 6 militantes)

· que los procedimientos se hacían más "discretamente"... Se vigilaba a la persona, esperando el momento oportuno en que ésta saliera de su domicilio, a pasear, a hacer las compras, o pasear el perro... En ese momento se la capturaba....

La parte final del secuestro consistía en llevar al detenido-desaparecido (que a partir de ese momento, entraba en la categoría de tal) en el baúl de algunos de los vehículos o en el asiento trasero, por tierra, la mayoría de las veces golpeado, amordazado o atado... escuchando por radio "vamos a la Universidad... ya tenemos el paquete".

Ginebra, 20 de Enero de 1984



Informe sobre "El Castillo"



Operativo realizado por el Destacamento de Inteligencia 141 "General Héctor A. Iribarren", apoyado por fuerzas regulares del III Cuerpo de Ejército; donde son asesinadas 7 personas el 9.3.77 en una casa llamada "El Castillo", sito en el barrio Villa Cabrera de la ciudad de Córdoba-Argentina.

Me llamo TERESA CELIA MESCHIATI, soy argentina, nacida el 4.7.43 en Capital Federal, D.N.I. N° 4.739.472.

Fui secuestrada el 25.9.76 en la ciudad de Córdoba y llevada a LA PERLA donde permanecí hasta el 28.12.78, fecha en que fui dejada bajo libertad vigilada en el domicilio de mis padres, sito en la ciudad de Cosquín, Córdoba. El 17.2.80 huyo el país junto a mi hijo Gustavo. Actualmente soy refugiada política en Suiza.

El día 9.3.77 aproximadamente entre 8 y 9 horas de la mañana, un vehículo del Destacamento circulaba por el Barrio de Villa Cabrera, con la misión de inspeccionar la zona.

JORGE ROMERO, alias "PALITO", personal civil y ANDRES REMONDEGUI, alias "CHACHO" antiguo secuestrado, se detuvieron en un bar llamado LOS CUBANITOS. Dentro del bar se encontraban 2 jóvenes (uno de ellos de apellido CORDOBA), que fue reconocido por "CHACHO", generándose un violento tiroteo entre ROMERO y los 2 jóvenes que logran huir. Uno de ellos iba muy mal herido: porque había huellas de sangre en el piso y en la calle.

ROMERO y REMONDEGUI subiéndose al vehículo en que venían, recorren el barrio sin encontrarlos.

Inmediatamente informan por radio a LA PERLA y a la sede central del Destacamento llamado BASE, quien decide transformar el operativo (que hasta ese momento era clandestino) en legal, enviando una patrulla uniformada (en la jerga llamada "los verdes").

Este grupo llega hasta una casona a la cual llamaban "El Castillo", vivienda de aproximadamente 3 pisos con numerosas terracitas en lo alto.

En este lugar se reunían estudiantes universitarios y personas jóvenes de diversa nacionalidad, que escuchaban música, cantaban, y hablaban fuerte hasta altas horas de la noche.

Estas características de la gente que vivía en esta casa, la hizo altamente sospechosa. Es por esta razón que la patrulla se dirigió directamente hacia la puerta de entrada.

Inmediatamente se genera un tiroteo entre las personas que moraban en la casa y la patrulla militar. El jefe de la misma informa a BASE llegando al lugar aproximadamente 200 militares fuertemente pertrechados y vestidos de uniforme.

A la cabeza venía el general MENENDEZ quien arengó a las tropas antes del ataque final. La casa estaba totalmente rodeada.

Estos militares, poniendo en peligro a los vecinos del lugar y a sus viviendas, emplearon todo el armamento mortífero que poseían )inclusive bazookas, posiblemente de nombre intarasa), con las cuales tiraron aproximadamente 20 cargas. Inclusive una de ellas pasó por encima del Castillo y se depositó en los techos de una iglesia vecinas sin explotar.

El Castillo, entre escombros, quedó reducido a la mitad.

El dueño de la casa, de origen boliviano, que no tenía relación política ninguna con el resto de los moradores, intentó salir por adelante (posiblemente con un trapo blanco en la mano) pero lo mataron en el acto.

Cuando los "valientes y arrojados hombres de armas" escucharon que dentro de la casa no había señales de vida... entraron en ella. Cabe recordar que por el campo de concentración LA PERLA pasaron aproximadamente 2000 compañeros; solamente 3 miembros de la 3ra. sección murieron en enfrentamientos durante 1976 hasta 1979. 

Seis de los siete moradores estaban muertos, el séptimo agonizaba. Se trataba de mi compañero EDUARDO TOMAS MOLINETE. El capitán JORGE EXEQUIEL ACOSTA, alias "RULO", lo metió dentro de un coche, pero murió en el camino al Hospital Militar Córdoba a las 13 horas.

El general MENENDEZ, alias "CACHORRO" porque su cara asemeja a la de un perro, también entró a la casa derrumbada y silenciosa.

Un camarada le había rumoreado acerca de 2 valijas llenas de dólares. Buscando desesperadamente entre los escombros encontró una. La otra se la entregó un subalterno.

El general se fue muy contento a su casa... (con las dos valijas). El procedimiento había sido muy provechoso...

Todo el personal de La Perla que estuvo presente en el operativo "se quejaba" porque esta vez el "botín de guerra" había sido "recuperado" solamente por y para el general.

En ese momento yo estaba secuestrada en La Perla. Ya a media mañana había mucho movimiento. Estaban muy contentos. "Husmeaban algo grande". Yo tuve el presentimiento de que mi compañero podía ser uno de las posibles víctimas. Esperé todo el día. A la noche se mostraron fotos tomadas a las 7 personas luego del procedimiento. Eran individuales, recién habían muerto y estaban tiradas en el piso. La de mi compañero estaba fuera de foco. No lo reconocí. Pero ahí mismo me dijeron que era él. También vi a CONOCCHIARI, a una linda muchacha que apodaban "la condesa", el muchacho boliviano y de los otros que no recuerdo su nombre.

También supe que 3 de ellos prefirieron matarse antes de entregarse vivos. Los encontraron en el baño. Habían escrito con su sangre la palabra Montoneros....

A la semana siguiente la noticia del operativo salió en todos los diarios del país. Me trajeron "La Voz del Interior" donde pude ver grandes fotos del lugar y de la casa. También aparecían los nombres de las 7 personas asesinadas con el curriculum personal respectivo, que fue confeccionado por el Sgto. 1ro. LUIS MANZANELLI en La Perla.

A continuación, el campo se llenó con una gran cantidad de vecinos que en su mayoría fueron secuestrados de noche y posteriormente fueron dejados en libertad. El paranoico Capitán CHECHI, responsable de estos procedimientos pensaba que por ser boliviano o paraguayo y vivir en los alrededores de la casa, bastaba para parecer sospechoso de encubrimiento.

Posteriormente, a mediados de 1978 ante el capitán JOSE CARLOS GONZALEZ expresé mi deseo de enterrar cristianamente a mi compañero y hacerle una tumba (hasta ese momento creía que era uno de tantos NN. El capitán GONZALEZ me informó que su cuerpo se encontraba en el cementerio de SAN VICENTE y también el mismo capitán gestionó ante el Registro Civil el certificado de defunción.

A partir de este certificado pude constatar que las 7 personas habían sido enterradas aproximadamente el 22.12.77. Desde el día 9.3 hasta el 19.12.77 permanecieron en la MORGUE JUDICIAL de CORDOBA, fecha esta última, en que el médico forense expidió los 7 certificados de defunción, procediendo a enterrarlos en el citado cementerio citado más arriba.

Una vez que llegamos al cementerio, pudimos revisar los libros de la semana del 19 al 26.12.77 encontrando los 7 nombres escritos, con una letra y un número de identificación, que son las que aparecían en un palo en la cabecera del lugar del enterramiento. Mi compañero llevaba la letra y el número Q 45.

Una vez ubicados los cuerpos enterrados, nos dirigimos a la parte denominada VIEJA del cementerio, allí vimos la Q 45 y varios enterramientos similares identificados con palos; los 7 estaban ubicados uno muy cerca del otro.

Posteriormente hicimos construir una tumba que lleva su nombre. La persona que la construyó, nos informó que en ese cementerio había habido muchos enterramientos de cadáveres NN (durante 76-77) durante la noche, a cargo del ejército (se rumoreaba que habían sido ejecutados y llevados allí posteriormente).

Es por eso que pienso que:

1. A través de los diarios de fecha 9.3.77 hasta 25.3.77 se pueden conocer los nombres de todos los compañeros muertos.

2. A través del certificado de defunción de mi compañero EDUARDO se pueden acceder a los otros certificados de defunción.

3. Consultando los libros de entrada del cementerio de San Vicente de fecha 19.12 hasta el 26.12.77 se puede conocer el lugar exacto donde están enterradas las 6 personas restantes (el procedimiento fue legal y tomó parte la policía)

4. Se puede, a través de este testimonio, llegar a informar al resto de los familiares.


Antes de huir del país, nos fuimos a despedir, mi hijo y yo, de mi querido compañero Eduardo. En esa oportunidad pude apreciar que en lugares cercanos a su tumba habían depositado flores de plástico.
 

Nombre de las 7 personas:

1) Eduardo Tomás Molinete
2) Juan Carlos Connocchiari
3) Carlos Eduardo Antonio Mayo
4) Ada Alicia Juaneda
5) Hilda Inés Olivier de Santilli
6) Víctor (Berroan) (Berman) Salinas Pinheiro
7) "Pepe" Gattavara ?
 


PLANO DEL LUGAR DE ENTERRAMIENTO DE LAS 7 PERSONAS ASESINADAS UBICADOS EN EL CEMENTERIO DE SAN VICENTE, CORDOBA (PARTE VIEJA) 


Certificado de Defunción de Eduardo Tomás Molinete.



Exhumación de los supuestos restos de Eduardo T. Molinete

(por Alberto Amuchástegui, Página 12, 22 de Abril de 1993)



Lo que debía ser un simple trámite administrativo en el cementerio de San Vicente de esta ciudad derivó en una nueva investigación judicial por otro caso de desaparecidos durante la última dictadura militar. Al vencer los plazos para la conservación en tierra de los restos de Eduardo Tomás Molinete, muerto en marzo de 1977 durante un operativo militar conducido en persona por el general Luciano Benjamín Menéndez, su esposa Teresa Meschiati solicitó su exhumación y tropezó con la sorpresa de que en su lugar estaban los restos de una jovencita no identificada aún y no los de su cónyuge, tal como figuraba en los registros del cementerio.

Al cumplirse 15 años del entierro de Molinete, su esposa inició los trámites para evitar que sus restos fueron ubicados en una fosa común. No obstante, ella albergaba ciertas dudas sobre el destino final de su esposo, por lo cual solicitó a la Justicia la exhumación correspondiente. Uno de los motivos de sus dudas surgió de los libros del cementerio, que acreditaba el ingreso del cadáver el día 22 de diciembre de 1977, cuando la muerte de Molinete había ocurrido en marzo de ese mismo año.

La presentación se realizó ante la Fiscalía de Tercer Turno, a cargo de Marcelo Sanmartino, quien promovió acción penal por homicidio y solicitó la declaración de incompetencia del fuero provincial, ya que la totalidad de los hechos vinculados con la represión militar correspondían a la esfera federal. No obstante, el juez de instrucción Enrique Martínez Núñez entendió que no podía haber dilaciones y ordenó la exhumación. Inmediatamente, entre los días 14 y 17 de abril de este año, tres integrantes del Equipo de Antropología Forense se trasladaron a Córdoba.

Enrique Fondebrider, Alejandro Inchaurregui y Anahí Shinasti trabajaron durante cuatro días para determinar que en lugar de los restos buscados se hallaban los de una jovencita de 21 años, aún no identificada.

"El día de su muerte, estaba detenida en La Perla", recordaba ayer Teresa Meschiati. "En aquel momento, los militares me mostraron su foto junto a seis muertos más para que lo reconociera y así lo hice. El 28 de diciembre de 1978 fui liberada y viví bajo vigilancia, con mis padres y mi hijo, en Cosquín. Durante todo el año '79 busqué sus restos porque quería enterrarlo cristianamente, para que no fuera otro NN. Al principio, tirábamos flores al fondo del cementerio donde sabíamos que había muertos sin identificar. Nunca vi su cadáver, sólo un montículo de tierra y un Q 45 -denominación del sector más antiguo del cementerio-, adonde construí una lápida antes de conseguir asilo político en Suiza", explicó.

Eduardo Molinete era militante de la organización Montoneros y cayó tras un operativo militar comandado en persona por el general Luciano Benjamín Menéndez el 9 de marzo de 1977. Se trató del ataque al "Castillo" una edificación ubicada entre el Parque Autóctono y la avenida Rafael Núñez, en las inmediaciones del barrio Cerro de las Rosas. Sólo quedó en pie la planta baja de la construcción: los explosivos volaron completamente dos pisos. Para ese entonces, Teresa Meschiati ya estaba secuestrada en el campo de concentración La Perla, de cuyo paso daría testimonio en el juicio a los ex comandantes, en particular sobre las sesiones de tortura a que la sometió el mayor Ernesto "Nabo" Barreiro, principal responsable de ese centro de detención.

"La aparición de un hecho nuevo, la sustitución del cadáver, o robo o secuestro del mismo, nos obliga a investigar si esto suspende o interrumpe los términos de la prescripción de la acción por el esclarecimiento del homicidio de Molinete, desde el momento en que hay que determinar cuándo fue muerto y cuándo sepultado. Hay que mantener la lucha contra la impunidad", sostuvo Amalio Rey, su abogado.

El último acto del drama

El caso de Eduardo Molinete, muerto durante la última dictadura militar y ahora transformado en un nuevo NN cuando se suponía que estaba sepultado en el cementerio San Vicente, reabre uno de los capítulos más siniestros de la represión ilegal y que en el informe local de la CONADEP se describió como "el último acto en el drama de la desaparición forzada de personas: el enterramiento clandestino de un elevado número de cuerpos en fosas comunes o individuales en violación de toda normativa vigente sobre inhumaciones".

En esta ciudad, una ordenanza establece que todo sepelio debe realizarse durante el día, en cajones y fosas individuales, además de cumplimiento de otros actos administrativos. Según pudo probarse ante la justicia federal, los entierros clandestinos violaron todas esas normas, con los principios humanitarios básicos que implicaban.

Con la reapertura democrática, una investigación judicial que contó con la colaboración de la CONADEP y la Municipalidad de Córdoba permitió esclarecer lo que según las Fuerzas Armadas había sido "el enfrentamiento de Los Surgentes, en la provincia de Santa Fe", en el que resultaron muertos siete jóvenes, que luego fueron trasladados a este cementerio y ubicados en una fosa común. Cuando los restos fueron exhumados, se comprobó que las víctimas habían estado maniatadas en el momento de su muerte.

Todavía en la actualidad, un sector del cementerio permanece bajo la resolución judicial de no innovar. Según algunos organismos de derechos humanos, se trata de una enorme fosa común en la que podrían hallarse unos 300 cadáveres sin identificar.