Diaz,
Pablo

La Plata, 2 de
Diciembre de 1998
Poder Judicial de la Nación
En la ciudad de La Plata, Capital de la Provincia de Buenos
Aires, a los dos días del mes de diciembre de 1998, hallándose reunida la Cámara
Federal de Apelaciones del circuito, encontrándose presentes el Sr.Presidente,
Dr.Leopoldo H. Schiffrin, y los Señores Jueces, Dr.Julio V.Reboredo, Carlos
Alberto Nogueira y Antonio Pacilio, con la asistencia del Secretario Actuante, y
dejándose expresa constancia que también se encuentran presentes el Sr.Fiscal
General ante la Cámara, Dr.Julio Amancio Piaggio, el Sr. Defensor Oficial,
Dr.Ricardo Alberto González y el Sr. Secretario Letrado de la Defensoria
General de la Nación, Dr. Víctor Eduardo Hortel, en representación de la
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata los Dres.Marta Vedio ,
Jaime Gluzman y Claudio Avalos, comparece una persona previamente citada a quien
en este acto se la impone por secretaría de las penas con las que la ley
castiga el falso testimonio de acuerdo al art.275 del Código Penal ( conforme
art.295 C.P.M.P.), quien
seguidamente presta legal juramento a producirse con veracidad en todo lo que
supiere y le fuere preguntado,. Interrogado por sus circunstancias personales
manifiesta llamarse Pablo Alejandro Díaz, ser de nacionalidad argentino, de 41
años de edad, de estado civil soltero, quien se domicilia en 23 nº 171 1ro. E
de la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, acreditando su identidad
mediante DNI nº 12.991.543, haber nacido el día 26 de junio de 1957, en la
ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, resulta ser hijo de Benito Díaz
y de Eda Caracoche de Díaz. Acto seguido se entera de las generales de la ley,
las que explicadas manifiesta que está comprendido. A continuación se le
entera el contenido de esta causa y MANIFIESTA:
Dr.
Shiffrin: Señor Díaz, usted ha conocido a mucha
gente que tiene habeas corpus entablado a su favor cuyo paradero se desconoce
definitivamente. Entonces, lo hemos convocado para que usted, a partir de la
causa Falcone, nos de los datos que recuerde. Lo primero que quiero pregunbtarle
es en qué ocasiones declaró usted anteriormente.
Díaz: Le puedo hacer un relato. En carácter de víctima,
según consta del relato de la Comisión Nacional de Desaparición de Personas-
CONADEP-, fojas 85, legajo Nº 32; a fojas 1093 y 1111 de la causa 1213, a fojas
13; idem en la causa nº 132.737.186 del Juzgado Penal nº 1 de la ciudad de La
Plata, Provincia de Buenos Aires, que fue luego incorporado al legajo a fojas
91,94 y 103. El recurso de habeas corupus es el número 42437/76 del juzgado
penal nº 7 sec.14 de La Plata. Como así también en otras causas que después
puedo dar por escrito y confeccionar el acta con el secretario. No puedo
comenzar mi relato con respecto a mi caso porque se entrecruza permanentemente
con María Claudia Falcone. Yo soy detenido,
secuestrado en mi casa el 21 de septiembre a las 4 de la mañana por un
grupo de tareas dependiente de distintas fuerzas de seguridad. Estaba
inspeccionando por gente dependiente de la policía de la Provincia de Buenos
Aires o del Ejército Argentino.
Después daré pormenorizadamente los datos de quienes
fueron los responsables de entrar a la casa uno por uno. Las circunstancias en
las que se da el ingreso a la casa son que estacionan tres coches en la puerta
de casa, no pueden abrir el portón porque era de una contextura muy gruesa por
lo que deciden tocar timbre. Mi hermano estaba durmiendo en mi pieza.
Inmediatamente me despertó. Yo comprendí la situación rápidamente por los
hechos que se venían sucediendo en la ciudad de La Plata a partir de fines de
agosto que era el secuestro sistemático de estudiantes secundarios. Yo tenía
conocimiento que a partir del 4 de septiembre habían sido secuestrados Víctor
Treviño, de 17 años de edad, Fernanda Gutiérrez de
17 años, Mercado, otro compañero de 17 años que eran de distintos
colegios. Víctor continúa en calidad de desaparecido. Estoy hablando
del año 1976. Luego por los hechos sucedidos el 17 de septiembre donde
varios amigos de los distintos colegios de La Plata habían sido secuestrados
por distintos operativos en sus casas. En el caso María Claudia Falcone de 16 años,
Horacio Ungaro de 17 años, Francisco López Montaner de 16 años, Daniel Racero
de 17 años, como así también, a partir del 17 de septiembre, otros
estudiantes secundarios, Emilse Moller, Patricia Mirando. Estos hechos los charlé
en su momento con mi padre, por lo cuial me sentía bastante preocupado. Con
otro grupo de estudiantes
secundarios habíamos ido a distintas casas y los padres nos decían que no nos
preocupáramos, que los chicos estaban bien, por lo cual, en determinado
momento, fui,os a la comisaría a ver si podían estar detenidos legalmente.
Dr.
Schiffrin:
Eran muchachos que por un lado habían
desaparecido y por otro los padres decían que estaban bien?
Díaz: Lo que pasaba era que no daban información real
sobre lo sucedido. Lo único que entendimos era que algo había pasado, y los
padres manejaban la situación como creían que correspondía. Tengan en cuenta
que era una circunstancia muy difícil. Cuando ellos llegaron comprendí que
cuando estaba sucediendo el operativo era a mí a quien venían a buscar por el
hecho de que había compañeros de las escuelas secundarias que estábamos en
los distintos centros de estudiantes y que militábamos en la Coordinadora de
Estudiantes Secundarios, ya habían sido secuestrados, por lo que comprendí que
cuando llegaron era para mí. Yo le dije esto a mi hermano, le dije que me venían
a buscar a mí. En ese momento baja mi hermano y les abre la puerta. Ellos
entran tirando todas las cosas, y a medida que iban llegando mis hermanos, somos
una familia constituída por siete hermanos-, los hacían tirar al piso, lo
mismo que a mis padres, que se encontraban en la casa en ese momento. Cuando yo
estoy bajando las escaleras me señalan.Estos hombres estaban vestidos con
bombachas del Ejército Argentino y camisas de civil. Tenían pasamontañas, y
solo uno estaba a cara descubierta. A este luego lo identifico como jefe del
operativo, el comisario Héctor Vides, que es quien me señaló y me tiró al
piso inmediatamente, Cuando me tiran al piso es cuando me comienzan a preguntar
por las armas. Yo les dije que no tenía nada y que por favor no le hagan nada a
mi familia. Inmediatamente los hombres se dispersan por toda la casa. Estamos
segundos en esa situación, creo que no alcanza a ser un minuto. Me ponen un
pullover en la cabeza y se dicen entre
ellos "nos vamos". Luego yo me entero por mis familiares que también
habían generado un robo en mi casa. Se habían llevado todas las alhajas de mi
madre y robado ropa de los distintos
armarios de mis hermanos. Eso fue denunciado en la Comisaría II de la ciudad de
La Plata a las 6 de la mañana.
Denunciaron que habían entrado personas a secuestrarme
conjuntamente con el hecho de que se había generado un robo. Luego de esto me
tiran en la parte trasera de un auto.
Los distintos represores se tiran arriba mío, posan sus piernas sobre mis
espaldas y nos vamos. Llegamos luego a un lugar después de andar un tiempo
bastante prolongado. Nosotros vivíamos en 10 entre 40 y 41, número 435 de La
Plata, y llegamos a la casona de
una estancia, una casa grande, sobre la cual después hago el reconocimiento
posterior en la Comisión Nacional de Desaparición de Personas, reconociendo el
lugar como Campo de Arana. Es un lugar que pertenece ediliciamente al Ejército
Argentino, donde ahora se encuentra
el Regimiento 7* de Infantería de la ciudad de La Plata. En ese momento, como
les dije, era una estancia abandonada perteneciente al Ejército. Llegamos y me
bajan violentamente, dejándome parado.
Dr.
Schiffrin: Normalmente, los otros testidos,
identifican a Arana con un destacamento policial preexistente. Era otro o había
dos?
Díaz: No era Cuatrerismo. Era el lugar donde ahora se
encuentra el Regimiento 7. Interpreto que puede haber habido un error en los
otros testigos. El reconocimiento que yo hago en la Comisión Nacional de
Desaparición de Personas, junto con otros testigos, era que ese lugar se había
utilizado por las fuerzas conjuntas de las cuales estamos hablando., y el lugar
pertenecía al Ejército Argentino. Ahora se puede llegar a corroborar, en ese
lugar, el traslado del Regimiento 7 de Infantería. Los campos eran del Ejército
Argentino. No hubo traslado de tierras de la Policía al Ejército Argentino.
Dr.
Schiffrin: Un policía que declaró imputado no
procesado informó que se trataba de un destacamento policial. El estaba como
oficial de la cuardia ya que era policía. A ese destacamento se lo rebautizó
con el nombre de Puesto Patria. Esto lo digo para llegar a confrontar.
Díaz: Es muy importante conocer el hecho de que allí
se encuentre la infantería, en este momento. Quiero destacar las distintas
muertes sucedidas en el campo de Arana donde, a través de distintos
testimonios, puede llegar a saberse que allí están enterradas distintas
personas. Me dejaron tirado casi más de 24 horas contra la pared. Cuando ya me
encontraba en un período de cansancio y las piernas me temblaban, pasaban y me
golpeaban. Me pegaban en la cabeza. Me golpeaban la nariz, produciéndome
distintas heridas. No querían que me tirara al piso para que no encuentre un
estado de descanso. Luego de un período de 24 ó 26 horas, me sacaron y me
llevaban a un cuarto donde no podía descansar. Allí soy puesto en un catre,
con las manos atadas con alambres y los pies con tela.Tenía un pullover sobre
el rostro. Aproximadamente entre dos personas , me desnudaron. Al acostarme
apareció una tercera persona, que era la que comandaba el interrogatorio. Me
preguntaban qué participación había tenido en algunas organizaciones políticas
secundarias, la unión de estudiantes secundarios o la juventud guevarista.
También me preguntaban sobre la participación en los movimientos secundarios
con respecto a los centros de estudiantes. Cuando les decía que no había
tenido participación, enseguida me daban corriente eléctrica, con picana, en
distintas partes del cuerpo como en los genitales y también en las heridas.
Luego de la sesión, cuando no aguantaba más y gritaba, la víctima tiende a
cerrar los puños por la tensión de la corriente. Ellos me decían que si tenía
algo para decir con respecto al nombre del otro chico, que abriera las manos y
ellos iban a parar la tortura. Inmediatamente, abría las manos, pero no podía
decir nada en función de que tenía
los labios quemados. Entonces ellos seguían con la picana.
Seguían con la sesión.No sé si aproximadamente fueron
minutos o segundos. Sin poder caminar terminaba la sesión y me llevaban arrastrándome
sin vestir, sólo con el pantalón y sin ropa interior, a una pieza en la cual
aproximadamente yo calculo debíamos estar cerca de 11 a 14 personas. Ahí
yo inmediatamente pido agua. Uno de los chicos que estaba ahí me dice que no
pida agua, porque la característica es que al tomar agua, luego de esas
sesiones, el estómago se contrae, y la definición era que uno "reventaba
como un sapo".Le había pasado a un compañero: le habían dado agua, y
nunca más había vuelto a esa
pieza, luego de una gran convulsión en su propio estómago. Hay un hecho anecdótico.
Cuando era trasladado a la primera sesión de tortura, uno de los represores que
me llevaba me dice que me iban a dar la máquina de la verdad. Yo pensaba, irónicamente
o graciosamente, que esa máquina era como en las películas,
porque uno podía llegar a tener un tensor que marcaba si uno mentía,
por lo cual reclamaba que me llevaran a esa máquina. Cuando llego al cuarto y
comento esto, los demás compañeros me decían que les había sucedido a todos:
todos habían creído lo mismo. Los guardias se jactaban de esa máquina de la
verdad. "Ustedes pidieron ", decían. Ahí me entero, porque
inmediantamente empezamos a tratar de comunicarnos, quiénes estaban. Allí
conozco a Walter Docters, que está en carácter de liberado. Estaba Gustavo
Callotti, en carácter de liberado. Estaba Marlene Kegler Krug, que era una
ciudadana alemana, que a su vez tenía nacionalidad paraguaya, estudiante de
Medicina. Cuando estaba en la sesión de tortura, nosotros escuchábamos los
gritos que se producían. En un momento dado hay un silencio, y los guardias
empiezan a decir que "se les había quedado". Se empezaron a jactar, y
decían que "la tiraran a los perros". Era generalmente el que
comandaba ese campo. Otro represor dijo: "Entiérrenla en el fondo".
El caso es que Marlene no volvió más. Nosotros no volvimos a escuchar los
gritos de la tortura de Marlene, por lo cual pudo haber sido el destino final
los fondos del propio campo. Otro de los compañeros que estaba en ese campo era
Ernesto Canga, de la localidad de City Bell, un obrero de Peugeot. Estaba José
María Schunk, a quien le decían "Carozo". Me había contado cuando
lo secuestran de su casa, en 12 y 60. Como los del operativo fueron a otra casa,
cuando se quedó solo, porque los represores, los partícipes del grupo de
tareas, fueron a otra casa a buscar a otra víctima, se desató las manos que
tenía atadas con una tela en su espalda, se bajó del auto y corre. Justo uno
de los represores sale de la casa donde estaban haciendo el operativo y ve que
él corre. Empieza a correr, se suben a los coches y él cuenta que en 12 y 60
pudo subirse al micro de la línea
6 y que cuando sube le pide al chofer que arranque, pero nunca arrancó. Suben
los represores y se van hacia el fondo. Empieza a gritar, lo bajan del micro y
lo vuelven a detener y lo llevan al campo de Arana. Esto me lo contó el propio
José María sobre lo que le había pasado. El veía, luego de un día o dos de
estar, que él ya no tenía posibilidades por haber cometido lo que él llamaba
"este error". Porque se habían enfurecido muchísimo por el hecho
de que se hubiera querido fugar. Las sesiones de tortura eran muy
prolongadas para él. Luego me
vuelven a buscar, me llevan a un cuarto donde me dicen que hay un tal coronel
que me quería hacer unas preguntas. En ese momento me habían sacado el
pullover y me habían puesto una venda de tela roja con la que, con las luces,
cuando me enfocaban en la sala de interrogatorio podía ver figuras. Esta
persona era mayor de edad, un hombre grande, vestido completamente de uniforme
del ejército. Estaba sentado delante de mí. Los represores le llamaban coronel
y él me interrogaba- yo parado- sobre cuál había sido mi participación en el
Centro de Estudiantes. Yo le empiezo a contar. Me dice: "no, contame desde
la primaria". Le hago todo el
relato y en un momento me pregunta qué pensaba yo de las idas a las villas
miseria. Esto tiene correlación con un hecho: un día hay una inspección
o lo que ellos llamaban una inspección. Nosotros estábamos todos
torturados, y entran unos guardias que nos dicen:"arréglense que vienen a
hacer una inspección los coroneles. Era ridículo porque no podíamos hacer
nada por nuestros propios medios, pero cuando entra esta inspección, hay un
ruido de movimiento de muchos hombres, siento que por la espalda me dan con un
borcegui y a un hombre de voz gruesa, que era el que comandaba la inspección,
le digo: señor, dónde estoy? Y ellos me dicen: diríjase como coronel. Y él
me dice: qué carajo tenían que hacer ustedes yendo a las villas si teníamos
todo en nuestras casas.
Preguntaba por qué hacíamos eso,. La característica es
que esta persona se diferenciaba mucho en el lenguaje con respecto a los que
permanentemente nos torturaban o eran represores directos. Era más ideológico.Tenía
una característica: nos retaba porque habíamos ido a determinados barrios
carenciados o nos preocupábamos por lo que socialmente no éramos y nos decía
los grupos de chicos que estábamos ahí. Pero volviendo al
interrogatorio, después hay una particularidad, el me dice: "Callate. A
ver, traigan a fulano de tal para ver qué dice sobre Pablo. Cuando se da una
serie de cirunstancias, yo no pude ver si
traían a alguien para preguntarle sobre mí. Y le decían que no pasa nada y
que estaba en el colegio secundario. Inmediatemanete lo interrumpen y
dicen:"ya vamos a ver qué vamos a hacer con su vida, sigan dándole el
escarmiento". Es entonces cuando me llevan a la sesión de tortura. Me
sacan el pantalón, me vuelven a atar y con la particularidad que me torturaban
sin preguntarme, y en un momento dado me ponen un almohadón en
la boca. Siento un pinchazo tapado con el olor de la carne quemada y la
modalidad es que me daban por primera vez picana en los pectorales, después me
levantan violentamente y me ponen en un tacho con agua la cabeza, me la
sumergen. Me arrastran a la pieza o cuarto que compartía con otro compañero.
Allí me atan las manos a las espaldas y a medida que pasaban las horas tenía
un gran dolor en los dedos del pie
y cuando me toco me doy cuenta que sangraba porque me faltaba la uña de uno de
los dedos del pie. Ellos se jactaban de
que me habían aplicado la tenaza. Después, en uno
de los momentos yo pedí ir al baño y cuando soy trasladado al baño,
uno de los represores que me
llevaba, amaga a violarme, me toca la parte de la cintura y me dice:"qué
lindas tripas que tenés" y me
tira contra la pared. Yo empiezo a gritar y me dice: "son todos lo
mismo"y me devuelve al cuarto
sin dejarme ir al baño. La particularidad era que uno se va acostumbrando a
donde está y determinadas cosas a las que tiene temior en un momento
determinado las va tomando con terrible normalidad y hasta se anima, luego de
las sesiones de tortura, a preguntar y seguir hablando como si nada hubiera
pasado. A los dos o tres días me entero de que había
estado mucha gente detenida y que ese campo se caracterizaba por tortura
continua y no nos dejaban ni un
minuto la posibilidad de descansar. Otra de las detenidas con las que tuve la oportunidad de hablar fue con Angela López Martín, que
era profesora de geografía del Colegio Nacional y nosotros tal vez nos recostábamos
mucho sobre lo que ella nos podía
decir. Nos habíamos enterado de que ella había estado con su compañero
Osvaldo Buceto, que no vio ahí, sino que lo encontró en el Pozo de Banfield,
otro campo de concentración. Angela había sido muy torturada y estaba
deteriorada y muy dañada. La particularidad es que no había compañero que no hubiera sido violado en las sesiones de tortura. A los
tres días aproximadamente- yo había estado ahí desde las 4 de la madrugada
del 21 de septiembre- soy sacado para un simulacro de fusilamiento. La característica
era que venía uno de los represores al cual no habíamos escuchado nunca. Nos
decía que era un cura, que era capellán del Ejército, que venía a
confesarnos porque íbamos a ser fusilados. Nos pide que le digamos, si queremos
a solas, todo lo que habíamos hecho, que íbamos a ir más puros al Cielo, que
teníamos esa posibilidad. Generalmente lo que nos pasaba era que entrábamos en
un estado de histeria y de nervios porque no queríamos ser asesinados. La
particularidad era que los más chicos pedíamos a nuestras madres. Somos
sacados y pasamos por un descampado. Escuchábamos muchos ladridos de perros.
Nos ponían con los perros que supuestamente ellos traían atados, nos hacían
oler. Nosotros los sentíamos y después nos llevaban. En el descampado nuestras
espaldas daban a una pared o un muro y tocábamos tierra con nuestros pies. Volvía
a pasar el que se decía capellán del Ejército que constantemente daba un sermón.
En el caso mío particular, el Padre Nuestro, hasta que cargaban las armas y
esta voz decía:"tiren". Nosotros sentíamos los disparos. En el
momento en que tiran uno de los compañeros que estaba como víctima del
simulacro hizo una consigna: "viva los montoneros", que fue mezclada
con nuestros gritos de "no", "mamá", "papá". Lo
que uno sentía particularmente era que lo habían matado. Uno estaba esperando
a ver cómo era la muerte, si era dolorosa, si los agujeros estaban en el
cuerpo.
Esto era un segundo, pero es muy prolongado ese segundo.
Uno dice: 'ya está, ya pasó, por fin". Pero cuando sucede esta consigna
inmediatamente le dicen: "vos, hijo de puta"y se ve que lo tiran al
piso y que disparan. Se siente a la persona agonizar, vuelven a disparar y
vuelven a decir "llévenlo". Nosotros en ese momento estábamos
tirados en el piso y no podíamos aguantar de pie. En mi caso particular me oriné
cosa que le había pasado a otros compañeros como así también diferentes
descomposturas. Somos arrastrados al calabozo, al cuarto. Después tengo la próxima
sesión de tortura donde luego de 6 días, una noche hubo un movimiento de
camiones o micros y dicen "vamos, qye hay que vaciar la casa que viene el
otro grupo y estos ya estuvieron mucho". Nos
tapaban bien el rostro con pullóveres- en este caso no utilizaban vendas
de tela- y nos tiraban al piso de un micro y nos pisaban con sus pies. Nosotros
íbamos en el piso, éramos muchos y creo que era el vaciamiento de la casa.
Calculábamos que había cerca de 30 personas que habíamos sido de tránsito,
pasados por ese campo. Luego de un prolongado andar siento que se abre un portón
y dicen q hacele juego de luces. Nos dicen vamos, ynos empiezan a bajar pero la
particularidad es que nos iban pegando hasta trasladarnos al tercer piso. Yo
estaba muy deteriorado y mientras subía las escaleras me resbalé y mi represor
me agarró de los pelos mientras decía no le tires que no da más y luego somos
puestos en celdas individuales.
Nadie hablaba y esa primer noche sentíamos el ruido de la puerta que se
cerraba. Soy sacado y llevado a otra celda que tenía 5 centímetros de agua y
dejado ahí por horas, desnudo. Hacía mucho frío- era fines del mes de
septiembre- por lo cual yo pedía que me sacaran y una voz de al lado me decía
"esperá, no grites". Esa voz era la de Néstor Silvba, que
posteriormente me cuenta que cuando había estado detenido en el mismo campo de
Arana, había escuchado mi voz. El estaba junto con su novia Norma Beatriz
Delmisier. La particularidad de Néstor Silva es que ellos habían sido
detenidos en Melchor Romero, en una estancia del padre. Después de haberme
liberadp, ya en 1984 me encontré con el padre de Néstor Silva quien fue
Ministro de Economía de la provincia de San Luis en la época de Martínez de
Hoz. Néstor Silva me contó que lo iba a venir a buscar de ultima.Después hay
un hecho que voy a relatar más tarde, el padre de Néstor Silva con un capitán
del Ejército venido de San Luis. Fue al campo de Arana a buscarlo y tenía una
grabación que la presentó a la Comisión Nacional de Personas. Fue testigo de
la grabación en la cual discutió con Etchecolatz y con Camps el tema de su
hijo, y que Camps le dijo que se lo iba a matar por el sólo hecho de no haberlo
disciplinado a las órdenes de él. Néstor, volviendo al relato, me decía:
todos estuvimos ahí. Soportá golpeándose la pared. Hablamos con golpes de la
"a "a la "z". Yo me entretuve casi todo el día que me tocó
estar de turno en ese calabozo, porque la "a" era un golpe, la
"b" eran dos golpes y así sucesivamente. Y Néstor siempre buscaba
palabras más difícilés con las últimas letras del abecedario para que yo me
entretuviera. Luego, soy sacado. Fui llevado con muchos escalofríos. Ya
temblaba y tenía las manos atadas a la espalda. Soy trasladado a celdas de
adelante y allí empezamos a poder comunicarnos verbalmente. Me encontré sobre
mis espaldas con una pared de 15 centímetros que me separaban, en el otro lado
del pasillo se encontraba María Claudia Falcone, así también como Osvaldo
Buseto, Alicia Carminatti con su padre, Víctor Alberto Carminati, cuya
particularidad era que habíanm ido a buscar a Jorge, el hermano de Alicia y el
hijo de Víctor. En el secuestro no lo habían encontrado y se los habían
llevado a ellos como rehenes hasta que se presentaran el hermano y el hijo.
Ellos compartieron con nosotros los tres meses de cautiverio en el Pozo de
Banfield. Después le voy a acercar a la Cámara
el testimonio de Alicia Carminati dado en la Secretaría de Derechos Humanos,
porque refuerza el tema de los
nacimientos que yo voy a relatar. Porque la característica del Pozo de Banfield
es que éramos la mayoría adolescentes y la mayoría de las compañeras en
estado avanzado de embarazo. Nosotros fuimos testigos de dos nacimientos en el
propio Pozo. Y ella refuerza y cuenta estos nacimientos también. Después,
estaba Gabriela Carriquiriborde, cuyo parto fue uno de los que me tocó
presenciar. Yo estuve al cuidado de ella en la celda. Después, estaba María
Clara Ciochini, que se encuentra desaparecida; Claudio De Hacha, que se
encuentra desaparecido, la nombrada Norma Beatriz Delmisier, que está en carácter
de desaparecida, Ernesto Canga, que está en carácter de desaparecido,
Francisco López Montaner, que está en carácter de desaparecido; Estela Maris
Montesino de Ogando, que está en carácter de desaparecida y que también fue
otra de las que dio a luz a su hijo en el período en que nosotros estuvimos en
el Pozo de Banfield. Después, estaba Cristina Navaja de Santucho. Luego voy a
relatar cuando ella es trasladada a ese pozo porque es muy significativo. Ella
también estaba embarazada y cuando yo me fui de ese Pozo de Banfield ya estaba
en fecha para parir.
Después estaba José María Noviedo que sido trasladado
conmigo, Graciela Perna, que estaba en carácter de desaparecida, Daniel Alberto
Rasero, en igual carácter. Cuando tengo la posibilidad de hablar, que me llama
Osvaldo y me duice quén está al
lado?, hablá, no tengas miedo. Entonces le digo soy Pablo Díaz. Ahí los
chicos que nos conocíamos de la secundaria me dijeron: Pablo, somos nosotros,
estamos nosotros. Comenzamos a tener diálogos, me
cuentan por todas las torturas que habían pasado e inmediatamente se van
sucediendo los días y las características del Pozo de Bandield es que no nos
abrían las celdas, la primer semana estuvimos sin comer nada. Nosotros nos jactábamos
porque todos habíamos visto la película Papillon y hacíamos bromas entre
nosotros de que se veíamos un bicho lo comiéramos, eso nos decían los más
grandes, para poder subsistir, que hagamos ejercicios, nos movíamos. Los que
pudimos recuperar alguna ropa interior, estábamos en ropa interior, yo
tenía un calzoncillo de los llamados boxer, que después quedó en harapos en
esos tres meses, prácticamente terminé con telas. Dormíamos en el piso y hacíamos
nuestras propias necesidades en el piso. Por una
semana no nos abrieron la celda, con lo cual el olor era muy profundo
Luego de una semana, cuando nos abrieron, nos dieron comida, nos sacaron al
pasillo, nos trataban de asquerosos por lo que habíamos hecho en la celda, nos
decían que íbamos a tener un castigo. Recuerdo
que uno de los problemas de las chicas eran los períodos de menstruación,
por lo cual los guardias se jactaban de que los que estábamos con ellas en las
celdas nos sacáramos la ropa interior y se la diéramos a ellas como trapo para
sus propias necesidades y si no les daban trapos, ellas se quejaban porque
estaban sucios, ellos les decían que se arreglen como puedan, que no tenían
porqué cuidarnos, que ese no era un hotel. Luego en el pasillo nos trajeron un
bols, nos daban la comida una sola vez por d[ia y muy grasienta y nos daban a
todos bols, y en un momento, determinado dice un guardia, quién quiere más?
Nosotros varios dijimos yo,yo,yo y en un momento
dado dice, de quién era el bols verde? Daniel Racero y yo dijimos nuestro, nos
habíamos equivocado por supuesto. No veíamos, veíamos por debajo, en ese
momento seguíamos con una tela en los ojos. Esto nos llevó a una gran represión,
fuimos muy golpeados. Y la particularidad era que después de esa golpiza nos
sacaron desnudos a los baños. Nos pusieron todos juntos, mujeres, hombres,
todos desnudos. Nosotros mirábamos para abajo y tratábamos de preguntarnos cómo
estábamos. Nos veíamos muy deteriorados. Cuando yo vuelvo, uno que se dice médico,
y que yo reconozco como el médico Bergés. Jorge Antonio Bergés. El
permanentemente estaba en el Pozo de Banfield, y específicamente hacia la
mantención de las embarazadas. El cuidaba permanentemente a las embarazadas.
Ellas eran para él como algo privilegiado, una joya, a las que teníamos que
cuidar. El tenía sumo interés en que tuvieran familia. Le decía a los
guardias que no se llegaran a sobrepasar con ellas. Hay una frase de Berges que
dice "con ellas, no". "Si tienen ganas, agárrense a las
chicas". Recuerdo que cuando volvíamos del baño, a las chicas las dejaron
últimas y las empezaron a manosear, especialmente a María Clara Ciocchini. A
ella le agarró un ataque de nervios y cuando volvió a la celda se empezó a
dar la cabeza contra la pared. Pedía que la maten. Nosotros empezamos a
gritarle que no se golpeara, que se calmara, que parara. Esa era la característica
de lo que le tenía que pasar a los compañeros. Luego Berges, a los pocos días
me abre la celda, me saca y me puso con Osvaldo Bucetto, que estaba herido. Tenía
tres tiros, dos en las piernas y uno en el estómago. Me contó que lo habían
agarrado en 7 y 54. Tenía una cita con un compañero, y cuando lo ve venir,
este le grita "corré" pero ya estaba rodeado. El intenta correr pero
no sabía para dónde.Lo agarran, lo meten en el baúl de un auto y lo llevan al
Campo de Arana primero e inmediatamente al Hospital Naval de Río Santiago. Ahí
es operado, y la particularidad con él era que era el único que no se
encontraba vendado. Estaba a cara descubierta. El decía que el haber pasado por
el Hospital Naval de Río Santiago le había significado la muerte.
Era un hombre de mucha experiencia, de mucha constancia
ideológica y de mucha experiencia en comparación con nosotros. En el Hospital
de Río Santiago había sido operado por médicos del mismo Hospital.
Previamente había tenido un paso por el BIM3. Luego de esa operación estaba a
cargo de marinos del BIM3, donde en un momento hubo un coronel que se apellidaba
Campoamor y que posteriormente supe que era el Jede fe Inteligencia del area
113. Luego voy a relatar un poco más de esta persona, que continuamente se hacía
llamar como coronel Vargas. Esto me
lo contó Osvaldo. Bergés me dio un balde con un trapo de piso y me dijo que
cuando cerrara la puertale sacara la venda, lo desatara y lo limpiara. Me dijo
nada más que eso. Cuando procedí a hacer eso, Osvaldo me impresionó mucho ya
que tenía en el estómago el final de la cicatriz con puntos, donde se le había
generado una bola com pus. Me impresionó mucho. El se reía y me decía que
estaba bien. Me largué a llorar. Le dije: qué es esto Osvaldo?. El me calmó.
Me decía que le hiciéramos bromas a todos. El me decía que yo hiciera como
que lo estaba limpiando mientras él gritaba. Entonces los demás me decían que
era lo que yo estaba haciendo,. Esto era muy característico de Osvaldo. El
modioficaba nuestro estado de ánimo. Luego de esa oportunidad, al otro día,
quizás pasaron horas, sucedió otra particularidad.Estábamos en el tercer
piso.
Teníamos una pequeña rendija sobre el techo, en la
terraza. En los primeros días de octubre podíamos ver, si nos levantábamos,
una luz. A mediados del mes de octubre se nos modificó nuestro estado físico.
Norma Lisier, una compañera nuestra, hizo una estrella con un pedazo de piedra
en su celda. Como hubo una requisa la vieron y llamaron al jefe. Afuera del
pasillo había un teléfono. Hablaron con el jefe Wolk, comisario del área
metropolitana. El pozo de Banfield estaba a su cargo. Le decía "El Patón".
A otro le decían La Chanca y su nombre era Arana, era el segundo jefe del área
metropolitana de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Nos ponían
algodones en los ojos, arriba cinta adhesiva y nos ataban las manos. Nos ponían
una soga al cuello con las manos atrás de manera que si tirábamos las manos
hacia abajo nos ahorcábamos nosotros mismos.
Desde octubre, en que me sacaron del campo, nos tuvieron en
esas condiciones. A medida que transcurrían los días, como empezaba a hacer
mucho calor, se empezaba a derretir la goma de la cinta adhesiva que cubría el
algodón. La picazón en los ojos era terrible. Los ojos empezaron a llagarse.
Había un olor que no salía de los ojos ya que nos encontrábamos en un estado
de deterioro total. Estaban podridos. Empezamos a tener grandes dolores de
brazos. Teníamos las marcas de la
soga al cuello y ya no nos podíamos desatar. No podíamos tirar para
desatarnos. Con esa soga no nos podíamos desatar. Dormíamos en esas
condiciones. Nos tirábamos al piso. A mediados de octubre ya no podíamos hacer
ejercicios. Lo que nosotros hablábamos eran las expectativas de salir. Hay un
hecho sobre noviembre, diciembre. Nos sacan para bañarnos. Yo tengo la
posibilidad, porque nos cierran las puertas, de verla a Graciela Pernas, con la
que había quedado en el baño. Ella ya estaba sobre sus costados- al igual que
nosotros- en carne, de dormir en el piso. Siempre me acuerdo de Graciela porque
el 9 de diciembre era su cumpleaños. Ella pidió a los guardias poder festejar
ese cumpleaños. Lo único que nos trajeron fue un vasito de agua y a Graciela
una barrita de chocolate, esa
significó para nosotros la torta. De ahí en más, el estado depresivo era
total para nosotros. En octubre, noviembre, creíamos que estábamos muertos.
María Clara y otros compañeras y compañeros intentaron el suicidio. Un compañero
en el baño había agarrado una piedra
en punta ( no quiero decir quién). El médico Berges vino un día y me
dice:"Bueno, las chicas ya están
por tener". Estábamos sobre diciembre. Me pone en la celda con Gabriela
Carriquiriborde. Yo ya no me podía sostener en pie. Me trasladan. Me dice:
"Cuando empiecen con dolores golpeen las puertas". Yo la tenía a
Gabriela. Después Claudia estuvo al cuidado de Cristina Navajas de Santucho.
Alicia Carminatti estuvo al cuidado de Stella Maris Montesano de Ogando. Le pido
a Gabriela y las compañeras que me digan cómo eran los trabajos de parto y qué
era lo que tenía que jacer. Estaba muy asustado. Me dicen que cuando empiecen
las contracciones trate de desatar. "No puedo". "Tratá de poner
la mano sobre el pulso de Gaby". Gaby estaba sobre un colchón muy finito-
era un beneficio que ella tenía-, con muchos trapitos al lado. Estaba desnuda.
Gaby me calmaba a mí. En el momento en que ella empezó con los dolores me
agarró la mano. Me dice: "Pablo: me viene! Ya está". Yo le grito a
los chicos:"Alicia, Graciela: Gaby va a tener". Me dice: "Fijate
las contracciones. Tomale el pulso". No hice nada, me tiré. No sé como me
desaté. Me tiro contra la puerta."Golpeen la puerta". Empezamos a
golpear fuerte. Llamados a los guardias. Gaby me dice:"Lo quiero tener, lo
quiero tener". Cuando vino la guardia, abre mi celda y me dice: tenela,
tenela, ya viene. Se empiezan a gritar entre ellos, entran de repente lo que yo
llamo una chapa y me empujan a mí contra el fondo de la pequeña celda y me
dicen "ponete contra la pared". Me puse
contra la pared, se ve que la agarran a Gaby, la ponen arriba de la chapa
y se la llevan. Cuando se la están llevando, entre los gritos bajando las
escaleras se cae la chapa y Gaby grita y entre ellos empiezan a gritar. Hay todo
un movimiento. Nosotros quedamos muy tensos. A las horas escuchamos el llanto
del bebé. Nosotros empezamos a decirnos "nació! Escuchá". Los
chicos se ponían contentos. Gritábamos. Cuando volvieron a subir los guardias
nos confirman que había estado todo bien, que no nos preocupáramos, que había
nacido un varón y ella y el bebé los
iban a llevar a una chacra donde iban a estar bien. Luego vino el parto de
Estela Maris Montesano de Ogando. El tema era que estaba el marido, Jorge
Ogando, en otra celda, y fue el
mismo procedimiento. Estela empieza a gritar. Alicia nos dice a todos que
golpeemos la celda. Nosotros golpeamos la celda, a Estela la vienen a buscar en
la misma chapa- o en otra, pero en una chapa al fin. Ahora, con el tema de
Estela Maris Montesano, nosotros volvemos a
escuchar el llanto del bebé, nos vuelven a decir lo mismo, pero a los diez días
a Estela Maris Montesano de Ogando la vuelven a subir a la celda, la vuelven a
poner con Alicia Carminatti, Alicia le pregunta a Estela, y Estela nos cuenta
que la habían llevado a una sala precaria en la que había tenido el parto. En
el caso de Estela, habían venido a buscar a una compañera que yo no recuerdo,
pero hay otros testimonios, en el caso de Alicia, que estaba sobre el pasillo y
dice que era una estudiante de medicina llamada Pujol. Yo recuerdo que a esta
compañera la vinieron a buscar y la llevarion para que colabore en el parto.
Estela nos cuenta que la tuvieron atada en el momento del parto y que en un
momento la desatan pero nunca le sacan la venda,
que había un hombre que dominaba todo el parto, aparentemente era médico,
por lo que sabía, que tuvo un varón, que le preguntaron a ella cómo quería
que se llamara y ella dijo "Martín".
"Bueno, se va a llamar Martín", le dicen ellos. La trasladan a una
cama, la dejan atada.
Le vuelven a traer al bebé con ropita, pero al muy poco
tiempo se lo sacan. A ella la dejan atada. Cuando Estela sube, ya con una
infección en el útero, el médico Bergés nunca más aparece. Nadie viene a
ver la infección que ella tenía. El hecho era que Estela había traído el
cordón umbilical del bebé con ella. Y en una oportunidad, cuando nos sacan a
comer,. Nos vuelven a poner sobre los pasillos y Estela le hace llegar a Jorge,
su compañero el cordón umbilical que se lo pasan compañero por compañero.
Llegamos
a mitad de diciembre, casi sobre fines de diciembre de 1976, y una noche hay un
movimiento muy grande en el Pozo de Banfield, vienen los guardias y nos dicen
"juntense, salgan", nos agarran, nos tiran y me ponen con José María
Novielo. A María Claudia Falcone la ponen con María Claudia Ciochini. Nos
juntan y nos amenazan continuamente diciendo que lo que íbamos a escuchar y ver
no podíamos hacer nada. Nos quedamos todos callados. Había mucho movimiento, y
de repente empiezan a subir muchos movimientos en los escalones, gente que venía
gritando, gente a la que le venían pegando y tiraron gente y gente. Cuando los
encierran, estaban muy golpeados, ellos nos vuelven a gritar de la
puerta:"ustedes no tomen ningún contacto que ellos son pesados".
Cuando se van,luego de unas horas, Osvaldo le preguntó a los nuevos quiénes
era. Eran aproximadamente ocho o nueve nuevos. Cristina Navaja de Santucho,
Manuela Santucho, y me quedó el nombre porque era uno de los que había sido el
máximo dirigente de una organización guerrillera en el país y había sido
muerto el 19 de Julio. Lo había visto en los diarios de 1976.Entonces, ella que
estaba cerca, al lado de la celda de María Clara, pero pegada a Claudia
Falcone, nos cuenta que estaba embarazada y que venía de una casa que habían
levantado por las proximidades de
las fuiestas. Hacía rato que estaban en esa casa y sin vendas. Navidad era a
los dos días de llegados. La particularidad era que alguien que supuestamente
era la compañera de Cristina le preguntaba permanentemente sobre su estado de
embarazo. L otro día, cuando viene Berges a verla, la sacan a Claudia y la
ponen con Cristina Navaja de Santucho y les dicen
que ya saben lo que tiene que hacer en un parto. Muy rápidamente viene
el 25 de diciembre, que es Navidad, nosotros nos enterábamos de ello porque
sentíamos bombas de estruendo. Esa noche en particular tengo una larga
conversación con Claudia y me reiteraba que no podía hacer una vida digna
cuando podamos salir, si es que podíamos porque había sido violada y ya se
estaba yendo porque tenía muchos problemas de salud. Tenía mucha tos. Por ahí
teníamos infectados los pulmones,
con neumonía y pedimos pero nadie nos daba nada. Y esa noche recordamos mucho a
nuestras familias, a todos en particular. Volvieron a sucederse las escenas de
una gran depresión. Hicimos un brindis como pudimos y llegamos al 28 de
diciembre de 1976, en el cual se da
la particularidad de que vienen unos guardias, me sacan, me llevan a un primer
piso, me trasladan entree dos, me dejan sobre una silla, y uno de los guardias
se refiere a que hay un mayor del Ejército que tiene algo que decirme. Cuando
le digo "seños"me golpea un guardia de atrás y me dice:"te dije
que es un mayor". Le digo "mayor, donde estoy?". Y me dice:
"se decidió que vas a vivir, al final. Vengo a decirte que te pasamos al
PEN". Yo le digo, "que es eso?"y me dice "Esto lo decidió
el general". Yo después de mucho tiempo pienso en que fecha del decretio
del Poder Ejecutivo Nacional es del 28 de diciembvre, y en mi caso está firmada
por el general Videla. En ese momento el supuesto mayor que después se da la
particularidad de que una vez que se decidió mi libertasd, en la Unidad 9 de La
Plata, el 12 de noviembre de 1980, yo tengo una entrevista con un mayor Pena de
la Décima Brigada con asiento en La Plata, y él me dice: "una vez nos
vimos y yo te llevé buenas noticias". Después voy a contar el relato de
esta entrevista que me hace antes de salir. El se queja a los guardias y dice
"no le puedo sacar una foto así. Sáquenle las vendas que tiene".
Supuestamente vino un médico y se quejó de que yo reapareciera, y dijo "éste
no da mas, ya está, es para tirarlo". Yo quedo a solas con él, sentado
sobre una silla con respaldo. El agarra la venda y la tira y yo grito y me dice
"no son machos ustedes?". A mi me quedan los algodones pegados a los
ojos, y él lo que hace es atarme a la silla. Cuando me ata a la silla me dice
"vamos a ver cómo gritás"y me pone alcohol en los ojos. Yo grito. El
me saca el algodón de los ojos. El pelo lo tenía largo y no se me podía sacar
una foto ya que estaba lleno de goma; la barba la tenía larga. Pesaba 37
kilogramos. Escucho que un mayor dice "hay que sacarlo rápido antes de que
aparezca llévenlo". Vuelvo a la celda y allí me habían puesto una tela
sobre los ojos y la espalda y me sacan la soga del cuello y la marca de ella me
queda por mucho tiempo,. Les empiezo a decir a los chicos que me habían pasado
al PEN. Uno de ellos me dice que así me legalizaban y que quedaría en
libertad. Entre esas alegrías, pasamos momentos muy tristes porque lo dicho
significaba que los chicos se quedaban y sobre la noche nos vinieron a buscar a mí y a José María Novielo. Yo pido al guardia ver
a Claudia, le pido por favor que acceda. En ese momento Claudia empieza a gritar
que sí y el me dice "bueno"y me lleva a la celda de Claudia y me dice que sea rápido. Ella estaba con
Cristina Navaja de Santucho y se corre
a un costado. Siempre la particularidad era que el guardia nos tenía que llevar
y así me agarra de atrás, Claudia me deja y se corre y le sacan la venda de
los ojos, le dolía por el mismo estado que tenía yo. Ella me pide que vaya a
la casa de la madre y me da la dirección y me manifiesta que le diga que está
bien. Yo le digo que iba a salir y que nos vamos a encontrar afuera y ella me
dice que había sido violada por delante y por atrás. Y que nunca iba a poder
ser mujer. Me pidió que todos los 31 de diciembre levante la copa por ellos-
por todos los desaparecidos- por todos los que estaban ahí aunque nunca utilizó
la palabra desaparecidos. Cuando me vienen a buscar todos los chicos Claudio
Horacio, Panchito me empiezan a saludar y yo les digo que van a salir. Es la última
vez que los veo y a mi me trasladan con José María Novielo en algo que
nosotros comunmente llamamos baul de un Citroen, ya que alcanzamos a reconocer el auto. Esto es lo último que
tenemos, pero a ustedes los vienen a sacar urgente de acá. Y luego de un andar
bastante prolongado, vuelven a hacer el juego de luces y entramos
a un taller mecánico, porque había mucho olor a grasa y un coche en una
fosa. Ahí nos sacan. Entre ellos se dicen: estos vienen con carpetas, así que
reaparecen. Nunca nos sacaron las vendas. Nos ataban las manos a la espalda. Así
nos llevaron al tercer piso, que era la Brigada de Investigaciones de Quilmes,
el llamado Pozo de Quilmes. Allí me enteré de que había habido detenidos que
habían estado en el campo de Arana y que luego habían sido liberados incluso
gente que nombré antes como Gustavo Caloti, Patricia Miranda, Emilse Moller,
Nora Ungaro. Con la particularidad de que días antes de que yo llegara, esto
era el 28 de diciembre de 1976 ya casi 29, hacía dos días que lo habían
sacado a Víctor Treviño, que había estado en el Pozo de Quilmes. Con una
característica: lo habían hecho bañar, lo habían perfumado y lo habían
vestido bien. Y lo habían sacado a las cuatro de la tarde. Vector continúa en
carácter de desaparecido hasta el día de hoy. Tiempo después, por trabajo de
investigación, siempre presumimos que había sido sacado para un simulacro de
fusilamiento, de esos que aparecían como que había un enfrentamiento con
fuerzas de seguridad. Eso da carácter de novedad sobre el Equipo Argentino
Forense, que se ha caracterizado por
trabajos de esa naturaleza. La particularidad en este lugar es que las
celdas tienen una ventana a la que podíamos acercarnos y ver la luz. Durante
los tres meses que habíamos estado en el Pozo de Banfield nunca habíamos
tenido contacto con la luz. Ahí nos empezaron a dar comida ya una vez por día.
Y la particularidad es que podíamos comer mucho pan. Nos decían
que comiéramos todo el pan que quisiéramos. A fines de enero, luego de
estar un mes en el Pozo de Quilmes,
un día me vienen a buscar y soy trasladado con José María Noviedo a la
comisaría Tercera de Valentín Alsina de la Policía de la Provincia de Buenos
Aires, en Lanús, donde teníamos
el paso de unas horas, un día, en el cual no nos querían recibir, porque en el
trayecto nos sacaron las vendas y nosotros seguíamos con el pelo largo, muy
llagados, muy flacos y sin poder
sostenernos de pie. Por eso nos decían: ustedes ya están legalizados, sáquense
todo. Nosotros les decimos que no y entonces ellos mismos nos sacan. Ya íbamos
en una camioneta del Ejército, en
una Ford F-100.
Cuando nos sacaron las vendas el reflejo nuestro fue no
mirarlos. Seguimos con las cabezas bajas. Pero en la comisaría Tercera de
Valentín Alsina no nos querían recibir, se quejaban del estado que teníamos
nosotros. Por lo tanto, cuando hay conversaciones con el Comisario de la Tercera
de Valentín Alsina, dice se los llevan ya a donde los tienen que llevar. El
mismo día, horas después, somos trasladados a la Unidad 9 de La Plata. Ahí
estuve acompañado de un oficial
del Ejército que dijo :"este va a enfermería
y sigue unos días incomunicado". Yo aparecí el 2 de febrero en la
Unidad 9 de La Plata, pero recién mi familia se enteró de que estoy en ese
lugar cerca del 28 de febrero de 1977. En ese período estoy en la enfermería,
me sacan al sol, me cortan el pelo, me tratan de curar los ojos, me tratan de
curar las marcas y cuando viene la primer visita con mis hermanos y mi madre, yo
le digo a mi hermana: "por
favor andá a la casa de María Claudia Falcone y decile a Claudia que estoy
bien en la cárcel". Porque yo había averiguado que los chicos se habían
ido a la cárcel y que Claudia no estaba en la cárcel de mujeres por lo cual mi
esperanza era que a ellos los habían dejado en las puertas de sus casas
como decían a veces que nos podían dejar. La siguiente visita mi
hermana me dice que había ido a la casa de Claudia , que había estado con la
madre y que Claudia no había aparecido nunca más. Así me encuentro con los
desaparecidos. Después hay hechos muy característicos. Vuelvo a hablar de
Claudia a fines de l979 yo empecé a tener visitas del coronel Campoamor que me
interrogaba en la oficina del
Director de la Unidad 9, Dupuy. En uno de los interrogatorios Campoamor me
preguntaba qué es lo que recordaba, cómo estaba, en qué pensábamos. Nosotros
habíamos notado que era particularidad del Primer Cuerpo de hacer esas visitas
a los que posiblemente podían llegar a salir en libertad. Campoamor me decía,
te acordas del Coronel Vargas? Le digo que no, acordate me dijo y se fue. Después
posteriormente, cuando le pregunté por los chicos, me dijo: "te voy a
decir la verdad, fueron fusilados en la primer semana de enero", ojalá algún
día tenga la posibilidad de un careo con Sanchez
Toranzo, después me dijo "bueno, pero eso ya pasó, vas a salir".
Sanchez Toranzo era el enlace entre el Ministro del Interior y el Primer Cuerpo
del Ejército y con Institutos Penales, tanto de la Provincia como Federal. El
12 de noviembre de 1980 tengo la visita en la misma oficina del Director Dupuy,
del mayor Pena de la Décima Brigada de Investigaciones. El Mayor Pena en esos
momentos saca una carpeta de un portafolios y me dice "leela". Yo me
sorprendo porque la carpeta era rosa y tenía una inscripción negra que decía
"subversivo". Yo abro la carpeta y había una nota que decía que yo
había sido detenido en la ciudad de La Plata el 28 de diciembre, en la calle,
repartiendo panfletos subversivos. Había una particularidad: había una firma mía.
Ahí fue cuando recordé que en el momento en que me estaban
interrogando alguien me llevó la mano y me hizo firmar un papel en
blanco. Por otros detenidos supe que te hacían firmar eso cuando te iban a
trasladar. Yo reconozco que era mi firma, estirada, no normal, en un garabato.
Le dije que no había sido detenido el 28 de diciembre en la calle y el mayor me
decía "ya sé". "Lo que pasa es que estamos ordenando. Todo esto
es un quilombo. No te preocupés".
Otro hecho significativo es que cuando mi madre se entrevista con Suarez Mason,
en el año 78, por lo que ella me comentó, tiene en sus manos la misma carpeta
que yo vi y que me mostró el mayor Pena.
Cuando se cita a mi madre Suárez Mason
le dice que yo había sido detenido el 28 de diciembre repartiendo
panfletos subversivos. Mi madre le dice que no,
que había sido secuestrado de mi casa y que me habían llevado el 21 de
setiembre de 1976. Le dijo que nos habían robado y que no se habían llevado de
mi casa armas ni panfletos. El le dice a mi madre:"vamos a ponernos de
acuerdo, señora.Su hijo fue detenido el 28 de diciembre con panfletos
subversivos de una organización guerrillera"" Mi madre se pone tozuda
y le dice que no, momento en que Suárez Mason se levanta, golpea la mesa y le
dice:"si usted no reconoce esto, se va inmediatamente de acá". Mi
madre después de esto, tuvo un gran temor y tuvo un ataque de nervios muy
grande. Creía que esta actitud por parte de ella podría haber significado mi
muerte. Nosotros hemos pedido un careo entre Suárez Mason y mi madre en el
juicio de los excomandantes y no tuvimos respuesta. Con referencia a la carpeta
que me mostraron, interpreto que estaba en el mismo papel que Suárez Mason había
tenido entre sus manos. Hay otro hecho, y es que cuando yo doy vuelta la hoja de
mi declaración aparece una planilla en la que
constan los datos personales. Son las planillas presentadas por Nelba
Falcone. Luego, en la Cámara Federal, en el juicio a las juntas de los
comandantes, tengo la posibilidad de tener las planillas en las manos y
compruebo que las planillas de los chicos desaparecidos eran las mismas
planillas que yo había visto en esa carpeta. Hubo investifgaciones posteriores
que me permití hacer por haber
sido partícipe de organismos pertenecientes a derechos humanos.
Había un suboficial Valdéz que cumplía órdenes desde el
75 al 77 bajo el comando del coronel Campoamor,
en el área de inteligencia 113 de La Plata. El decía que estas planillas para
las consultas tenían dos finalidades. Por un lado, estaban los secuestrados
detenidos que tenían esas planillas. Estos estaban en el primer grupo que
pasaban a ser girados al Ministerio del Interior de la Nación. Por otra parte,
los que tenían las planillas con una línea negra, pasaban a ser girados al
Batallón 601 de Inteligencia de la calle Viamonte en la Capital Federal para
ser archivado en ese expediente. La
firma de esa planilla le correspondía al coronel Campoamor que estuvo en el área
de inteligencia 113 . El nexo del área de inteligencia 113 con los Coti,
organizados por Miguel Angel Etchecolatz, en el área de inteligencia de la
Policía de la Provincia de Buenos Aires, era el comisario Alfredo Fernández.
Este era el enlace entre el círculo de Echecolatz
y el Batallón 601. Si se hiciera una pericia sobre las dos personas, existiría
un reconocimiento de las firmas de las planillas que demuestra el traslado final
de las personas. Soy puesto en libertad el 19 de noviembre de 1980. El mayor
Pena me amenazó diciéndome que no contara
nada de lo ocurrido, ni que me acuerde de ningún nombre. Con posterioridad, en
la cárcel, ocurre un hecho por el cual soy operado, dentro de
la Unidad Numero 9 de La Plata. Allí me operan de tres hernias simultáneas,
producto de las torturas. Sobre una
solicitud de ser operado en un establecimiento en condiciones, público, el
coronel Sánchez Toranzo me negó esa posibilidad ya que decía que era un
peligro. Me operó un médico del Servicio Penitenciario de la Provincia de
Buenos Aires, el doctor Favole, quien cumplía su profesión en el Instituto Médico
Platense de La Plata. En un momento dado me dijo que yo mismo me sacara los
puntos.
Lo hice con una Gillette otorgada por él quien me
dijo:"Si te querés cortar, cortate". Sobre el grupo de tareas
participante del secuestro de mi persona y de María Claudia quiero hacer sobre
la base de testimonbios y de trabajos de investigación la nómina de personas
que estuvo presente, ya sea porque las vi, escuché o escuché hablar de ellas,
en su momento, bajo mi responsabilidad mediata e inmediata, sobre los hechos
sobre mi persona y Claudia, quiero hacer mención de uno por uno. Arana, alias
La Chancha, comisario Inspector , segundo jefe del área metropolitana de la
provincia de Buenos Aires. Astolfi, alias "El Cura", que terminó
siendo miembro del Ministerio del Interior de la Nación, area Inteligencia,
integrante del Regimiento 7 de Infantería, asignado a la Brigada de
Investigaciones de La Plata de la Policía de la Provincia. Baldasarre, alias
"Capitan Pali", parapolicial. La característica es que siempre vestía
uniforme de capitán del Ejército y dependía directamente de Camps,. De lo
cual se jactaba. Jorge Antonio Bergés, oficial principal de la Policía de la
Provincia, médico, asignado al cuidado de las detenidas embarazadas, era por
palabras de Stella Maris Montesano de Ogando , el que se llevaba
a los bebés nacidos en cautiverio en el Pozo de Banfield. Carlos Ricardo
Campoamor, alias "Coronel Vargas", teniente coronel del Ejército,
jefe de Inteligencia, con asiento en La Plata, del estado mayor de Camps. Juan
Ramón Camps, coronel, jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
Estando en el campo de Arana hay un hecho que quiero significarlo. Cuando traían
pateando a una persona de edad, le dicen: "A vos, judío , te vamos a hacer
jabón porque el general no quiere a los judíos". A esa persona luego la
sacan a torturar.
Era un hombre muy mayor de edad y tenía problemas cardíacos.
Yo hablo que supuestamente se pudo haber
quedado porque en un momento dado no volvió de esa tortura. No tuvimos
posibilidad de verlo más. Siempre que lo sacaban le decían: "Ahora, judío,
vas a conocer lo que es Auschwitz". Siempre le decían que "el general
no te quiere". Yo siempre lo relacioné por tener esa intuición de víctima-
que ese general que no lo quería podía tratarse de Juan Ramón Camps, Miguel
Angel Etchecolatz, comisario general, director de Investigaciones de la Policía
de la Provincia de Buenos Aires, quie fue quien organizó los comandos de
operaciones tácticas de investigaciones.
De él dependía el Grupo de Tareas 1, que tenía una radio
de acción en La Plata, Berisso y Ensenada. Un represor, a través de su
testimonio, dijo que Etchecolatz fue quien en persona le pidió al Comisario
Alfredo Fernández que haga un estudio pormenorizado de los estudiantes
secundarios de La Plata. Una vez, la Cámara Federal, en los juicios a los ex
comandantes, tuve oportunidad de saber y de ver que había una nota en la que
Alfredo Fernández hizo un memorandum a Etchecolatz, en el que detallaba la
peligrosidad de los estudiantes
secundarios de La Plata, Berisso y Ensenada. Un represor, llamado Hourst,
oficial de la Policía de la Provincia, decía que Etchecolatz había
determinado directamente el traslado final de los chicos desaparecidos en el
caso llamado "la Noche de los Lápices", el secuestro sistemático de
estudiantes secundarios en agosto y septiembre en la ciudad de La Plata. Fabole,
médico del Servicio Penitenciario de Buenos Aires, de la unidad carcelaria 9 de
La Plata.Alfredo Fernández, comisario general. Raúl Gatica, teniente coronel
del Ejército, del estado mayor de la Policía de Buenos Aires. Roberto Grillo,
suboficial de la Policía de Buenos Aires, asignado al grupo de tareas número 1
. Fue uno de los que entró en mi casa y posiblemente fue el que generó el robo
de todas las pertenencias de mi familia. Grillo hay una oportunidad en la que,
en el testimonio de Nora Ungaro, una detenida que tuvo la posibilidad de ser
liberada, me contó que la madre de ella tuvo oportunidad de reconocerlo como
uno de los que había entrado a la casa en el secuestro de Horacio Ungaro y
Daniel Rasero, y que en una de las tantas idas a comisaría lo había reconocido
en la Comisaría 5 de La Plata. Pedro Muñoz, teniente coronel
del Ejército, estado mayor de la Policía de la Provincia de Buenos
Aires, Juan Carlos Nogara, alias el "Flaco"o el "monje
Blanco", el fruipo de Héctor Luis Vides, que comandaba el cuerpo de tareas
número 1 y uno de los que entraron a casa, subcomisario inspector de la Policía
de la Provincia de Buenos Aires, asignado al grupo de tareas número 1, campo de
Arana; Pena, mayor del Ejército, asignado a la brigada de infantería con
asiento en La Plata; Antonio Jesús Plaza, arzobispo de la ciudad de La Plata,
capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Por que? Porque.hay
una anécdota que mi padre me contó . En esa búsqueda incesante que tiene
luego de mi secuestro, él tiene relación con el arzobispo de La Plata en la
cual le hace llegar monseñor Plaza que por ser mi padre- en ese
momento mi padre era jefe del Departamento
de Historia de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La
Plata, en el año 76 y era un hombre ligado ideológicamente al peronismo, lo
que también hacía resaltar el teniente coronel Sánchez Toranzo. Mis padres
eran profesionales y él mandó decir que no me
buscara, que el general Camps le había asegurado mi vida, pero que
necesitaban un escarmiento y un período
de recuperación. Que no se lo comentara al resto de mi familia, es
decir mi madre y hermanos. Estas son noticias que las sé por mi padre,
fallecido ya, me las hizo saber luego de mi liberación.
Sobre las posibilidades reales de que fue él quien pudo
decidir a último momento mi liberación, hay hipótesis lógicas de que puede
haber sido porque él en ese momento, al ser capellán de la Policía de Buenos
Aires, tenía sueldo correspondiente
a un comisario general de la policía. Yo en la época del juicio a los
comandantes pedí un careo con el arzobispo de La Plata, Monsñor Plaza,
que nunca fue requerido. Pero reconozco la complicidad de él más que nada
sobre las posibilidades reales, si
las tuvo, de la vida y la muerte, y en función de aclarar que era un
escarmiento y un período de recuperación. Enrique Rospide, teniente coronel
del Ejército, estado mayor de la Policía de la Provincia de Buenos Aires,
Roberto Roaldes, teniente coronel del ejército, estado mayor de la Policía de
la Provincia de Buenos Aires. Carlos Sánchez Toranzo, teniente coronel del Ejército,
Ministro del Interior de la Nación. Carlos Suárez Mason, general de
división, jefe del primer cuerpo del ejército. Eros Amílcar Tarela, alias
"Himler"o Ël loco". Fue uno de los que entró en mi casa y
coparticipó del secuestro de los chicos de la "Noche de los Lápices",
subcomisario de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dependía
directamente del comisario general Etchecolatz. Trotta, alias ël
tartamudo", subcomisario de la Provincia de Buenos Aires,
destinado a El Coti, Ernesto Guillermo Trotz, teniente coronel del ejército,
subjefe de la Policía de la
Provincia de Buenos Aires. Raúl Vargas, comisario subjefe del inspector Vides
vinculado al campo de Arana. Con Vargas hay un hecho a tener en cuenta
porque en su oportunidad un subcomisario que tuvo la hija desaparecida, Emilse
Moldes, habla que hubo un Vargas partícipe del secuestro y de lo que ocurría
en Arana. Pero a su vez, determinábamos que había alguien que se hacía pasar
por el Coronel Vargas, que era el coronel Campoamor. Jorge Rafael Videla, Luis Héctor
Vides, el lobo, integrante de un cuerpo de tareas del primer cuerpo del ejército
vinculado al campo de Arana. Wold, Juan Miguel, alias el Patón jefe del área
metropolitana vinculado al Pozo de Banfield. También quiero hacer mención a
que según testimonios del caso de Vaello, suboficial del Ejército designado al
Batallón 601 de Inteligencia, dado a la Comisión
Nacional sobre la Desaparición de Personas, el grupo de tareas número 1
estaba compuesto por un grupo parapolicial y que tuvieron incorporación en las
organizaciones de la triple A.
El dice que es cierto que había civiles ese campo de Arana
que salían con un grupo de tareas. Nos preguntábamos
quiénes eran los civiles, y eran gente que habían participado de estas dos
organizaciones parapoliciales. En este caso, estaba Carlos Castillo "el
indio"al que llevaban por problemas de exceso en los distintos institutos
penales de la provincia de Buenos Aires, llámese Olmos o Unidad 9, de La Plata,
en carácter de detenido pero con posibilidad de salir sobre la noche en el
accionar de los grupos de tareas y entrante y saliente de los distintos campos
como Arana y La Cacha. Estaba Carlos Cardoso, José Díaz o Juan Rivadaneira,
Oscar Leiva "el negro". Masotta, Quinteros, alias el Turco. Néstor
Beroch. Y quiero contar una anécdota vivida en el campo de Arana. Hubo una
noche mucha discusión y se puteaban entre ellos y decían: "a estos tipos hay que mandarlos
adentro, hay que pararlos" y discutían
sobre una casa operativa de la CNU. Ellos permanentemente decían que venía
la orden de arriba y no tenía que haber casos por fuera de nuestra dependencia.
Todo hacía entender que buscaban una
casa operativa de la CNU y un grupo que no estaba disciplinado, que para ellos
era indisciplinado su accionar. De esto me acuerdo perfectamente porque ellos se
dicen "estos tipos del CNU", con lo cual
toda esa noche fue de movimiento. Después
no hubo ningún comentario, pero sí había
hombres civiles- por el lenguaje- partícipes de esos grupos y estos
hombres civiles hablaban mucho de peronismo, de los zurdos, con un léxico que
escapaba a los represores comunes, a los grupos de la Policía de la Provincia y
a los que eran del Ejército Argentino. Era un léxico
más de Inteligencia, de libros, y estos civiles eran supuestamente
peronistas.Una vez, charlando con Carlos Sánchez Toranzo, se daba la
particularidad en la Unidad 9 de que había
una dependencia de Tratamiento, que era la Inteligencia en el Servicio de
Penitenciaría de la Provincia de
Buenos Aires, y Tratamiento tenía una oficina donde particularmente estos
personajes, que podían llegar a estar detenidos por excesos, tenían
amplia entrada a esas oficinas de día, porque de noche salían o los venían a
buscar para los grupos de tarea. O sea que la parte de dependencia. Todo hacía
entender que buscaban una casa
operativa de la CNU y un grupo que no estaba disciplinado, que para ellos era
indisciplinado su accionar. De esto me acuerdo perfectamente porque ellos se
dicen "estos tipos del CNU", con lo cual toda esa noche fue de
movimiento donde particularmente estos personajes,
que podían llegar a estar detenidos por excesos, tenían amplia entrada a esas
oficinas de día, porque de noche salían o los venían a buscar para grupos de
tarea. O sea que la parte de dependencia de Tratamiento de la Penitenciaría de
la Policía de la Provincia estaba estrictamente
vinculada a estos señores pertenecientes a grupos parapoliciales del CNU
o los que habían participado en el grupo de la Triple A. Por último, si me lo
permiten, y luego de haber hecho el esfuerzo de haber pasado por momentos de gran
emotividad, lo único que quiero relatarles es que me hice muy amigo en un
determinado momento de Jack Fucks, un sobreviviente de Auschwitz, que decía que
el hombre es potencialmente bueno y potencialmente malo. Nosotros nos miramos en
el horror, sabemos del horror y en virtud de que muchos quedaron, siempre digo
que nosotros fuimos los que les soltamos las manos a los compañeros ausentes. Y
es cierto. Tenemos sus últimas miradas, sus últimas voces, sus últimas alegrías,
sus últimos estados de depresión, sus últimos gritos. Y nos han dejado la
virtud de que lo que conocimos de ellos indudablemente era la parte
potencialmente buena del hombre, y de nuestros represores la parte
potencialmente mala del hombre. No hay nada mejor que juzgarlos o condenarlos,
porque es lo que siempre va a controlar esa parte mala del hombre.
El hombre para mí siempre ha representado un bicho raro,
por cómo se ha adaptado a la miseria, por cómo fue hombre en la miseria, y en
el Juicio de castigo a los culpables la responsabilidad mía, de
andar testimoniando, no es agradable pero es justa. Y la responsabilidad-
perdónenme- que tienen ustedes,
los jueces no es la impunidad sino el castigo. Los buscamos porque los extrañamos
mucho. He dicho todo lo que tenía que decir.
Dr.
Schiffrin:
Señor Díaz. Desea añadir algo a la
declaración?
Díaz: Si me he olvidado de algo podré ampliar por
escrito en el momento en que usted lo considere necesario.
Dr.
Schiffrin: En todo caso, considero que tal vez los
colegas y partes tuvieran interés en hacerle algunas preguntas ampliatorias. ¿Usted quisiera responderlas? Si no le parece, no lo hacemos.
Díaz:
Sí, las respondería.
Dr.
Schiffrin: Se
lo agradezco mucho, como agradezco
el enorme esfuerzo que ha
significado esta declaración que desde luego, nos ha conmovido profundamente.
Nos ha llegado una notita de la asamblea donde se aclara que en Arana había dos
centros de detención. Uno de ellos era "el pozo de Arana" o "el
campito". Y el otro es el conocido como "el casco" o "Arana
II", donde aparentemente estuvo usted.
Díaz: Así es.
Dr.
Schiffrin: En dos o tres oportunidades hemos tenido
descripciones de cómo era "el pozo".
Usted puede hacer una descripción de cómo era "el casco" o
"Arana II".
Díaz: Yo tenía la impresión de que era una estancia.
En algún momento me llegó la versión de que en algún momento había
pertenecido a La Vascongada. Y la casa era una casona de estancia. Muy
tradicionales de la zona de Arana. Cuando tengo oportunidad de hablar con Walter Docter, ellos hablaban de grandes extensiones, de
hectáreas, no de un lugar preparado
para una dependencia judicial. En particular, creo que se dio la misma confusión
en el juicio a la exjunta de Comandantes. Y se daba la confusión en lo que fue
la Comisión Nacional de Desapareción de Personas; algunos hablan de Arana como
de un Destacamento de Cuatrerismo de la Policía de la Provincia de Buenos Aires
y otros hablan de un campo, de una estancia. Pero esa era la característica.
Por ejemplo, las paredes y ventanas eran las de una casa de campo antigua. No
puedo hacer más relato al respecto. Y después sé que había una gran extensión
de campo por la que ellos entraban y salían sin ningún tipo de problemas. No
había resguardo por parte de ellos para salir o entrar del campo.
Dr.
Schiffrin: Y el simulacro de fusilamiento, fue afuera
de la casa, contra una de las paredes de la casa?
Díaz: Contra una de las paredes lindantes a un muro,
el cual tendría que estar agujereado porque lo que nos caía precisamente era
el revoque cuando disparaban sobre nuestras cabezas. Esto lo determinamos en la
Comisión Nacional de Desaparición de Personas, porque habría
que buscar un muro que era muestra de que allí había por lo menos práctica
de tiro.
Dr.
Schiffrin: Usted hizo el reconocimiento de esa casa?
Díaz: Sí, pude aportar el plano en un momento
determinado.
Dr.
Schiffrin: Reconocimiento judicial no se practicó en
cambio?
Díaz:
Lo que pasa es que todo fue remitido al juicio de
la ex Juntas de Comandantes. Así que
yo creo que buscando en la Cámara Federal, si se me permite, puedo hacerles
llegar a usted planos de mi
testimonio y de otros testimonios acerca de ese lugar.
Dr.
Schiffrin:
No,
dicen que ha sido muy modificada.
Dr.
Schiffrin: Con respecto a las planillas. Esto me
interesa sobre manera porque le
interesa a todo el mundo. Quisiera un detalle. Usted vio su planilla en su
expediente, pero, cómo es que aparece
a la luz pública?
Díaz: Las planillas de las que estamos hablando
aparecen otorgadas en forma casi conjunta
por un suboficial de inteligencia llamado Vaello y otro llamado Valdez. Ellos
las aportan en un momento determinado a la Cámara Federal de la Capital Federal
para el juicio a las ex juntas de comandantes. Ahí hago un reconocimiento en
función de que la fiscalía creía conveniente en función de que había estado
compartiendo con ellos. Después.
En un testimonio otorgado a la Comisión de Desaparición
de Personas. Cuando el mayor Penna me muestra la carpeta, muestra la planilla. A
mí siempre me quedó el tema de la responsabilidad. Las planillas de los chicos
tienen la misma responsabilidad mínima y la misma convicción, de que las
sacaron desde el Batallón 601 de Inteligencia.
Dr.
Schiffrin: Con respecto a estas personas que actuaban
en el CNU o que actuaban como parapoliciales como una suerte de milicia, cual
era la relación de la oficina de "tratamiento".
Díaz: En el tratamiento de la penitenciaría de la
Provincia de Buenos Aires, estaban en la parte de inteligencia, trataban de
confeccionar el ordenamiento de los presos políticos en los distintos
pabellones. Trataban de infiltrarse
en ellos para saber de algún nombre que podría haber quedado en el aire.
Infiltraban a una persona y cuando uno decía algo, daba algún dato,
ellos volvían a la oficina de inteligencia y pasaban el dato.
Dr.
Schiffrin:
¿Podía ser un centro clandestino?
Díaz: Principalmente, tenían interés en los que
todavía no habían sido detenidos, que podían estar fugados.
Dr.
Pacilo:
Usted hizo mención a la posibilidad de
entierros en los fondos del lugar donde estuvo ilegalmente detenido. Usted estaría
en condiciones de localizar concretamente esos lugares? Podría ir nuevamente a
ese lugar?
Díaz:
Les puedo dar los datos catastrales, pero no un
plano general del lugar sobre donde están enterradas esas personas.
Indudablemente me presto para ver si esos fondos eran los de
la casa en la que yo me encontraba. No hay ningún problema para
prestarme para ver dónde están
las fosas, y si bien ellos se jactaban de que estaban en ese lugar, no lo puedo
determinar fehacientemente. Además hay que tener en cuenta que estábamos en
proximidades del cementerio de La
Plata, por lo que cabría la posibilidad de que las fosas estuvieran allí.
Ellos decían que enterraban en fosas a los que se "quedaban"en
la tortura, pero ese lugar puede ser el
fondo o el cementerio de La Plata. Es una contradicción que tengo.
Dr.
Pacilo: Usted hizo mención a un simulacro de
fusilamiento y a un fusilamiento concreto. Usted podría determinar el nombre de
la persona fusilada?
Díaz:
No.
Dr.
Pacilo: Las características físicas?
Díaz: Yo creo que era una persona de entre 20 y 30 años.
Digo esto porque nosotros teníamos entre 16 y 17 años. Aparentemente era
universitario por las características de su
conversación. A esa persona la trajeron e inmediatamente fue sacada, por
lo que no tuvo la posibilidad
de estar un período con nosotros. Interpreto que era universitario por
el lenguaje que tenía y la forma
de trato.
Dr.
Pacilio: Simultáneamente al relato de ese simulacro de
fusilamiento usted hizo mención a
un capellán del ejército.
Díaz:
Yo creo que se trataba de Astolfi, que era el
capellán del Regimiento 7 de Infantería. Según el testimonio de los distintos
represores estaba asignado a la asistencia espiritual de los distintos grupos de
tareas, principalmente el Campo de Arana.
Dr.
Pacilio: Puede describirlo físicamente?
Díaz: No
Dr.
Pacilio:
Usted hizo mención, cuando relató lo
sucedido en el Pozo de Banfield, que allí
nacían muchos chicos en cautiverio. También mencionó que los chicos en
cautiverio se los llevaba Berges. Esto fue así en todos los casos?
Díaz: En el caso de Estella Maris Montesano de Ogando,
fue dicho por ella. En el caso de Gabriela
Carriquiriborde, al no volver luego del parto a donde estuvimos nosotros, no lo
podemos determinar. Por la forma sistemática de cómo se fueron dando los casos
de nacimiento, creo que era generalizado el mismo tratamiento en todos los
casos. Berges las cuidaba hasta el nacimiento de los hijos, y luego no le
interesaba el seguimiento médico. Eran dejadas a su propia suerte.
El chico era siempre llevado por él quien era el que
ayudaba. El relato era de Ogando y el médico que la atendía era Bergés. No
puedo determinar si esto fue para todos igual. Me voy del campo del pozo de
Banfield el 28 de diciembre. Santucho estaba en período de tener familia
y Bergés le pide a Falcone que ocupe la guardia, que tratara de
controlarla en los dolores y que le ponga los trapos por si llegaba a tener
mucha pérdida. El la iba a atender.
Dr.
Gluzmann: Lamentablemente le voy a tener que hacer una
cantidad de preguntas. Por el relato que ha hecho usted puede ser que precisando
algunos aspectos concretos, pudiera ayudar a la investigación. Mi pregunta es
la siguiente. Existe una lista que tengo aquí de desaparecidos y liberados que
son 29. Usted los menciona a lo largo de su exposición. Sobre Buceto, Osvaldo,
compañero de López, puede decirme si tiene algún apodo?
Díaz: No recuerdo.
Dr.
Gluzmann:
Lo vio en Arana, en Banfield o en los dos
lados?
Díaz: En Banfield, pero estuvo en Arana. Esto lo sé
por testimonio del propio Buceto. El me relató cómo fue su detención. Lo
llevaron a Arana, luego al Hospital Naval de Río Santiago. De allí pasó al
BIM3. Luego a Banfield.
Dr.
Gluzmann: Tiene conocimiento de qué médico lo atendió?
Díaz:
No. El dijo que era alguien de la Marina. La única
persona que vieron fue un coronel de
inteligencia del ejército. Tenían un guardia en la puerta, por parte de los
integrantes del BIM3 de La Plata. Ninguna enfermera podía entrar a su pieza. Lo
único que tuvo fue un interrogatorio en la pieza por parte del personal del Ejército
y la Marina. La característica de ese interrogatorio era que le pegaban en el
estómago donde tenía las heridas, cuando respondía mal a alguna pregunta.
Dr.
Gluzmann: Osvaldo Buceto, le hizo algún comentario al
respecto?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann: Tiene la fecha en que fue llevado al
hospital, sobre si había sido atendido por monjas?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann:
¿Cuál era el apodo de Caloti?
Díaz: Le decían "El Francés".
Dr.
Gluzmann:
¿Estuvo en Arana?
Díaz: Estuvo en Arana, Quilmes, Valentín Alsina y la
Unidad 9, de La Plata.
Dr.
Gluzmann:
¿Los Carminati, fueron liberados?
Díaz: Caloti y los dos Carminati fueron liberados.
Dr.
Gluzmann: En caso de que lo sepa, se pueden conseguir
los domicilios de estas personas?
Díaz: En los casos de Gustavo Caloti,
tiene residencia en Francia, o sea, es ubicable, y en el de Alicia
Carminati, está en Australia y es ubicable. Quiero hacer una pequeña
mención sobre Alicia y Víctor
Alberto Carminati. A mí me trasladan el 28. Por testimonio posterior de Alicia
Carminati, me entero de que es sacada también el 28 de diciembre, y dejada,
junto con su padre, en la puerta de
su casa.
Dr.
Gluzmann:
¿Apodos de Alicia y Víctor Alberto?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann: Carriquiriborde, Gabriela, quien tuvo
familia y se encuentra desaparecida. Algún apodo?
Díaz: Le decían Gaby.
Dr.
Gluzmann:
¿Estuvo en Banfield y también estuvo en
Arana?
Díaz: En Arana, por propio testimonio de ella.
Relatamos que también había estado allí, pero no puedo afirmarlo.
Dr.
Gluzmann: María Clara Ciocchini, desaparecida,
¿algún
apodo?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann:
¿Estuvo en Arana y en Banfield?
Díaz:
Así es.
Dr.
Gluzmann:
¿De Acha, Claudio. La misma pregunta, estuvo
en los dos lugares?
Díaz:
Sí.
Dr.
Gluzmann:
¿Tenía algún apodo?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann:
¿Demasier, Norma Beatriz, estuvo en los dos
lugares?
Díaz: En Arana y Banfield.
Dr.
Gluzmann:
¿Apodo?
Díaz: "La Negrita".
Dr.
Gluzmann:
¿Walter Docters, liberado , estuvo en los dos
lugares?
Díaz: Estuvo un día en Banfield y después fue a
Quilmes y a la Unidad 9 de La Plata, en carácter de detenido legal.
Dr.
Gluzmann:
¿Se puede conseguir el domicilio?
Díaz: Sí.
Dr.
Gluzmann: Falcone, María Claudia.
Díaz: Estuvo en Arana.
Dr.
Gluzmann: Marlene Kleger Krug, la alemana
con nacionalidad paraguaya.
Díaz: Está desaparecida.
Dr.
Gluzmann:
¿Usted estuvo con ella en los dos lugares,
Arana y Banfield?
Díaz: Con ella en Arana, nada más. Supuestamente tuvo
un final trágico.
Dr.
Gluzmann: No la volvió a ver?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann:
López Angela, desaparecida,
¿algún apodo?
Díaz:
No.
Dr.
Gluzmann:
¿Estuvo en los dos lugares?]
Díaz: En Arana, nada más.
Dr.
Gluzmann:
López Montaner,
Francisco, desaparecido. ¿Algún
apodo?
Díaz: "Panchito".
Dr.
Gluzmann:
¿Estuvo en alguno de los dos lugares?
Díaz:
En Arana y Banfield.
Dr.
Gluzmann: Horacio Matoso, liberado,
¿algún apodo?
Díaz:
No. Estuvo en Arana, Quilmes y la unidad 9 de La
Plata.
Dr.
Gluzmann: Lo mismo sobre Patricia Miranda.
¿Estuvo en
los dos lugares?
Díaz:
Estuvo en Arana, Quilmes y en la cárcel de
mujeres de Devoto.
Dr.
Gluzmann:
¿Luego liberada?
Díaz:
Sí.
Dr.
Gluzmann:
¿Se puede obtener el domicilio?
Díaz: No tengo cómo llegar.
Dr.
Gluzmann:
¿Moller, Emilce. Estuvo en los dos lugares?
Díaz: En Arana, Quilmes y la cárcel de mujeres en
Devoto. Es ubicable.
Dr.
Gluzmann:
¿Algún apodo?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann:
¿Montesano de Ogando, tenía algún apodo?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann:
Está desaparecida.
¿La vio en Arana?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann: Navajas de Santucho Cristina, desaparecida,
la misma pregunta.
Díaz: En Banfield.
Dr.
Gluzmann:
¿En Arana no?
Díaz:
No.
Dr.
Gluzmann:
¿Algún apodo?
Díaz:
No.
Dr.
Gluzmann:
José María Noviello, liberado, algun
apodo?
Díaz: No recuerdo. Estuvo en Arana, Banfield y
Quilmes.
Dr.
Gluzmann:
Jorge Ogando, desaparecido,
¿algún apodo?
Díaz: No recuerdo.
Dr.
Gluzmann:
¿Dónde estuvo?
Díaz: Lo recuerdo en Banfield.
Dr.
Gluzmann: Graciela Pernas, en Banfield, desaparecido,
¿estuvo en Arana?
Díaz:
No lo recuerdo.
Dr.
Gluzmann:
¿Algún apodo?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann: Poce, Julio, también desaparecido,
¿algún
apodo?
Díaz:
No recuerdo.
Dr.
Gluzmann:
¿Donde lo vio?
Díaz: En Banfield.
Dr.
Gluzmann: Alberto Rasero.¿ Algún apodo?]
Díaz: "Calibre".
Dr.
Gluzmann:
¿Lo vio en los dos lugares?
Díaz: Sé que estuvo en Arana y en Banfield por dichos
de él.
Dr.
Gluzmann:
¿Usted lo vio?
Díaz: En Banfield.
Dr.
Gluzmann: José María Schun. Ya dijo que le decían
"Carozo", desaparecido.
Díaz: En Arana, solamente.
Dr.
Gluzmann:
¿Cuando Ud. se fue, seguía en Arana?
Díaz: Sí.
Dr.
Gluzmann: Silva Néstor,
¿algún apodo?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann:
¿En qué lugares lo vio?
Díaz:
En Arana y en Banfield.
Dr.
Gluzmann: Víctor Treviño,
¿en qué lugares lo vio?
Díaz:
En Arana y nada más. Después supe que había
estado en Quilmes.
Dr.
Gluzmann:
¿Cómo se enteró de que estaba en Quilmes?
Díaz: Me lo dicen los detenidos que estaban en
Quilmes.
Dr.
Gluzmann:
Ungaro, Horacio Angel, desaparecido, ¿algún
apodo?
Díaz: No recuerdo.
Dr.
Gluzmann:
¿Dónde lo vio?
Díaz:
Por dichos de
él sé que pasó por Arana en el lugar donde yo había estado y en
Banfield.
Dr.
Gluzmann:
¿En Banfield, usted lo vio?
Díaz: Sí.
Dr.
Gluzmann:
Nora Ungaro, liberada.
¿Algún apodo?
Díaz: "Norita".
Dr.
Gluzmann: Le pido al tribunal que el testigo
acerque, si es que puede, todos los domicilios de las personas que podrían
ser citadas como testigos. Usted habló de Pujol en
Banfield, lo nombró al pasar........
Díaz:
De Pujol en Banfield. Lo nombré porque en un
testimonio que le puedo dejar a la Cámara: es el testimonio de Alicia Beatriz
Carminatti, que estuvo en Banfield conmigo y hace mención de que estuvo y aquí
agrega nuevos nombres de posibles víctimas en Banfield. En el
caso de Diana Guerrero, en el caso de una chica llamada Sarita...
Dr.
Gluzmann:
¿Se podría conseguir el domicilio de Pujol?
Díaz:
Por mi parte, no. Ella hace mención a que la
chica que en esa oportunidad bajó a atender,
a ayudar en el parto, era una estudiante de medicina de apellido Pujol.
Dr.
Gluzmann: Por lo menos tenemos un dato.
¿Usted no sabe
si estudiaba en La Plata?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann: Usted en su declaración menciona a Manuela
Santucho, que es parienta de la chica que tiene familia....
Díaz:
Si.
Dr.
Gluzmann:
¿La vio usted?
Díaz:
No. Escuché su nombre.
Dr.
Gluzmann:
¿Tiene algún grado de parentezco?
Díaz:
Creo que sí. De cualquier forma, no recuerdo el
grado de parentezco. Creo que eran
cuñadas.
Dr.
Gluzmann: Usted dice que escuchó.
¿Dónde?
Díaz: En Banfield. Que venía en el grupo al que yo
digo que supuestamente ellos le llamaron
"los pesados" y que no nos dejaban tener contacto con ellos.
Dr.
Gluzmann:
¿Y usted, del esposo de Cristina Santucho,
sabe el nombre de él como su esposo?
Díaz: No.
Dr.
Gluzmann: Usted habló de un judío. Relacionado con
esto, ¿no hay ningún otro dato que pudiera dar sobre la fisonomía, la edad?
Díaz:
No. Era una persona muy mayor de edad comparada
con la que teníamos nosotros. Podríamos hablar de 60 años en setiembre del
76.
Dr.
Gluzman: Habla del médico Bergés con bastante
precisión. Usted declaró como testigo
en las causas donde se trató el tema del médico Bergés.
Díaz:
Puedo dejar un testimonio bastante amplio, que
ya lo hice ante el consulado de España por los juicios que se están llevando a
cabo por el Juez Garzón.
Dr.
Gluzmann:
Y ahí figura la causa.
Díaz:
Aquí figura, y figura una causa que fue abierta
por las Abuelas de Plaza de Mayo, que fue la del Juzgado del Dr. Borras, de La
Plata, en la cual declaré en 1986. Está el número de la causa, del Juzgado n* 1 de la ciudad de La Plata.
Recuerdo haber sido llamado por la citación
de Abuelas de Plaza de Mayo.
Dr.
Gluzmann: Usted se ha referido a las Abuelas de Plaza
de Mayo. Usted dice que pudo comprobar
que tuvieron familia dos personas porque oyó el llanto de los niños. ¿Le consta
que una tercera persona haya tenido familia?
Díaz: No sé si tuvo familia. Hago la aclaración que
todos los testimonios llegan hasta el 28 de diciembre. Hay testimonios
posteriores respecto a los que estuvieron en el Pozo de Banfield en 1977.
Dr.
Gluzmann:
Usted dijo en un momento que este chico
Schunk, desaparecido, subió a un micro 6. ¿Podría decir en qué fecha ocurrió
eso aproximadamente?
Díaz: Tiene que haber ocurrido entre el 19 y el 20 de
septiembre.
Dr.
Gluzmann:
¿No recuerda dónde fue?
Díaz: En 12 y 60.
Dr.
Gluzmann:
¿Este señor judío, cuya única característica
es esa, puede haber sido – le doy un nombre para que usted haga , a
conciencia, diga si puede o no ser, si es que recuerda, Jorge Rubinstein,
abogado?
Díaz:
No lo recuerdo. Tal vez por fotografías.
Dr.
Gluzmann: Acá quiero llegar a otro punto.
¿Usted estaría
en condiciones o acepta que en algún momento se lo cite para que pueda ir
reconociendo, en la medida que pueda, las fotografías de los represores o de
los desaparecidos. Estaría dispuesto a comparecer nuevamente?
Díaz:
Sí.
Dr.
Gluzmann:
¿Cuánto tiempo estuvo en Arana?
Díaz:
Aproximadamente seis días.
Dr.
Gluzmann:
Cuando usted dice C.N.U.se refiere a una
organización con un nombre. Pregunto, porque también dudo, ¿podría llamarse
Concentración Nacional Universitaria?
Díaz:
Sí.
Dr.
Gluzmann: Entonces, Concentración Nacional
Universitaria. ¿Puede recordar a la persona del Ejército que lo llevó a la
Unidad 9? ¿Lo conocía, o conoce características físicas?
Díaz:
Alto, flaco, con uniforme del Ejército, ropa de
fajina, que es el que entra primero y nosotros siempre atrás, y es quien
determina que vaya a enfermería, que me mantiene incomunicado hasta que pasaran
las marcas del cuerpo, para que no las vieran mi familia.
Dr.
Gluzmann: En la lista de represores, señala a Miguel
Angel Etchecolatz. ¿Cuál es el motivo por el cual lo pone?
Díaz:
Justamente por determinados testimonios, es el
que ordena a Alfredo Fernández, quien hace un memorandum sobre la actividad de
los estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata. Alfredo Fernández, esto
dicho por un oficial de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, que dice
haber estado en contacto con ese memorandum, se lo eleva a Miguel Angel
Etchecolatz.
El que toma la decisión de los distintos secuestros sistemáticos
de los estudiantes secundarios es Miguel Angel Etchecolatz.
Dr.
Gluzmann:
¿Cómo se escribe Hours?
Díaz: HO.
Dr.
Schiffrin: Si el testigo no lo sabe puedo decirlo, pero
no en público.