Por qué votaría al PSOE

Las mentiras no suelen ser bien vistas por la sociedad, pero el aluvión de falsos testimonios y de engaños de estos días puede acabar por hacer que el individuo sea más vulnerable a estos engaños. La política es uno de los escenarios donde la verdad queda más en entredicho; las campañas electorales se convierten en un nido de contradicciones, de mentiras y de reproches.

Y si tenemos en cuenta que en el Estado español llevamos en campaña electoral varios años de forma ininterrumpida, la situación se vuelve aún más peliaguda. Especialmente grave es el mensaje que llega al ciudadano procedente del Partido Socialista Obrero Español. Ya en la simple tarjeta de presentación de esta formación política aparece camuflada la primera de las grandes mentiras.

Y es que el PSOE, a día de hoy, puede ser cualquier cosa menos socialista y obrero. Un partido que de verdad fuera socialista y obrero jamás aprobaría el artículo 135, ni agilizaría los desahucios como hizo a través de Carme Chacón, ni impulsaría una reforma laboral regresiva para los derechos de los trabajadores. Visto lo visto, nunca más votaré al PSOE.

soeLa llegada a la secretaría general del partido de Pedro Sánchez aceleró la batería de disparates que salían de la factoría política del PSOE. Especialmente crítico con el partido Ciudadanos y con su líder, Albert Rivera, se mostró Sánchez durante la anterior campaña electoral. De Rivera llegó a decir que era la nueva derecha y un nuevo Partido Popular, y que esto no debía confundir a los votantes.

La gracia vino después, cuando Pedro Sánchez se vio obligado por los sectores de poder de su propio partido a firmar un acuerdo de gobierno con Ciudadanos. Y en ese punto, las mentiras ya no cesaron. Sánchez se encargó de echar la culpa a Podemos de que un acuerdo en la izquierda no fuera posible; eso sí, mientras decía esto, Sánchez decía que era innegociable que su acuerdo con Ciudadanos siguiera adelante. Qué extraño que Sánchez pretendiera construir un acuerdo de izquierdas sin separarse de Ciudadanos, formación a la que había catalogado como “la nueva derecha”.