Nunca más volveré a ver una misa de 13 TV

Nunca más volveré a ver una misa de 13 TV, ya que se trata de un espectáculo audiovisual más bien monótono y con poco enganche para el espectador. Resulta poco atractivo pasarse más de una hora delante de la televisión con el único objetivo de ver cómo un señor disfrazado se encarga de leer la Santa Biblia, algo que, por otra parte, puede hacer bien solito en su casa cada uno de los telespectadores.

13tvEsta retransmisión religiosa mantiene un formato que se ha venido mostrando inalterable con el paso de los años. Es el sacerdote quien focaliza toda la atención del evento, encargándose de proceder a la lectura con un tono cansino y sin ningún atisbo de énfasis que intente captar la atención de los receptores.

La cobertura de la misa se convierte en un espacio televisivo imprescindible en las mañanas de 13 TV, un canal que cuenta con el respaldo económico de la Conferencia Episcopal Española. Los planos de la grabación tampoco parecen exhibir un entusiasmo narrativo importante; por medio de un plano general que en ocasiones queda inamovible durante minutos se enseña el transcurso del ritual católico.

Cuando la realización del espacio decide cambiar de cámara, los planos son muy extraños, llegando a incluirse una especie de contrapicado de inspiración tétrica, propio del expresionismo alemán cinematográfico. La cámara además acaba descubriendo la escasísima asistencia a la misa, ya que las banquetas aparecen en su mayoría desiertas, con las contadas excepciones de personas de la tercera edad que se deduce que han tenido que hacer un esfuerzo encomiable por llegar hasta la iglesia.

13 TV se ha sumado en los últimos años con este tipo de retransmisiones a lo que la 2 de Televisión Española ya venía haciendo, que no es otra cosa que dar cobertura audiovisual en abierto y toda España de la palabra de Jesús y del Nuevo Testamento. La libertad de religión queda condicionada con estas emisiones.