Nunca más volveré a comer pan integral

Escuchar hablar de pan integral puede transportarnos a entender que comemos algo naturalmente sano, pero nada más lejos de la verdad ya que el pan integral, solo tiene el nombre, mas no es nada integral y mucho menos sano como nos hacen creer las grandes productoras de estos productos 100% sano.

La vida actual, requiere el consumo de más productos naturales, pero en realidad ¿qué hay de verdad en estos productos no tan sanos?.

Irónicamente, el pan integral debería estar confeccionado a base de cereales con cascarilla, para producir una buena digestión llena de fibra que entra a nuestros organismos, sin embargo, las grandes panificadoras, para poder ofrecer un pan 100% integral deberían de incrementar sus costos de producción y por ende, los costos al mercado, cosa que no se puede dar el lujo de permitirse, ya que a mayor costo, menor venta.

Además de producir un pan de muy baja calidad, se presenta la duda, de que si lo natural debe de saber tan feo como estos productos saben, es indispensable saber también, que no por ser integral, debería por regla general, ser dietético, esto es falso, un pan integral o blanco aportan casi las mismas calorías, y es difícil, dejarnos llevar por el color, ya que al suponerlo de cualquier color, menos que el blanco, seria sinónimo de pan integral, otra falsedad.

El color caramelo que se presentan en estos panes, no necesariamente sea por la cascarilla, que aunque si se añade, no aporta la cantidad de color suficiente, para, pasar como integral, entonces, las panificadoras, agregan colores naturales o sintéticos, que los hacen tomar ese color tan característico de los panes integrales.

En realidad consumir pan integral 100%, suele ser a veces decepcionante, por que no todas las panificadoras lo elaboran de manera tan pura, si lo encontramos, será un pan a muy alto costo, y además no sabrá tan bien, es preferible consumir fibra de otras fuentes como frutas o verduras, y sacrificar en un tanto, el consumo del pan, así, nos aseguramos, de que introducimos la fibra y antioxidantes naturales, a nuestro organismo, aun prescindiendo del pan.