Nunca más leeré una distopía juvenil.

Siendo esta generación de cine una de las más influenciadas por la iniciativa de adaptar obras literarias de cualquier género, desde hace un par de años las temáticas como el amor o los clásicos horrores han sido remplazados por ambientes más complejos y tal vez divertidos. Entonces cientos de autores han creados novelas juveniles, buscando la atracción del público adolescente para no solo adentrarlos en el arte del cine sino también en la literatura; y gracias a esto el auge de las novelas y películas de distopías han sido toda una locura en estos últimos años.

Siendo una de las primeras en marcar territorio la adaptación de los libros de Juegos del Hambre, que particularmente han sido unas historias sumamente interesantes en la gran pantalla y al igual que en esas miles de páginas que resumen la historia, y siendo un placer en muchos sentidos su lectura o su visualización; muchos nos hemos visto animados a darle la oportunidad a otras sagas comerciales las cuales han sido impulsadas por el éxito de esta película.

Divergente, suena como una gran idea literal o tal vez una gran idea para el cine; pero debo decir que para ninguna de las dos ha sido lo que se podría prever que sería. Teniendo una imagen principal que tal vez, un autor con más experiencia o menos enfocado en comercialización, pudo haber creado una revelación para el género, o pudo haber hecho una de las mejores distopías de esta era.

Más al contrario ha sido un atraso a lo que pudo haber creado el género, debido a que le siguieron varias historias de la misma calidad visual y productiva.

No me ha quedado más que la decisión de esperar una consolidación del género y no tener muchas expectativas si de momento me cruzo con una de las adaptaciones en la televisión. Pero lo que respecta a una decisión personal no volveré a invertir mí tiempo en una lectura más del género; tal vez me incursione en una búsqueda de distopías un poco más maduras y complejas.