Nunca más compraré un periódico español

El desprestigio del periodismo y de la información en nuestro país se debe a varios factores, y estudiarlos y analizarlos nos llevaría varias tesis doctorales. Pero uno de los factores que más está contribuyendo a construir una nefasta imagen del periodismo es la evidente y deliberada manipulación informativa emprendida en los últimos dos años por las empresas de información.

Nunca más compraré un periódico español con la intención de conocer la verdad, eso es algo que ya ni se me pasará por la cabeza. El País ha pasado de ser ese diario de referencia intelectual y progresista a convertirse en un triste panfleto al servicio de los intereses de su presidente, Juan Luis Cebrián. La sección de política internacional de El País es verdaderamente cómica, con una obsesión enfermiza por la Venezuela que ha conseguido reducir la pobreza en más de un cuarenta por ciento desde la llegada de Hugo Chávez Frías, mientras que ni siquiera se les ocurre citar cómo en la vecina Colombia los niños mueren por no tener qué beber ni qué comer.

El País ha pasado a estar a la derecha ideológica más extrema, llevando así una trayectoria parecida a la de Felipe González. El Mundo por su parte sigue obsesionado con sus mismos dilemas de siempre, que no son otros que el terrorismo de ETA, la defensa de los valores del liberalismo y la defensa de la unidad de España.

ABC, por su parte, es ese diario anacrónico que tiene la desfachatez de mostrarse defensor de la monarquía española, sin preguntarse siquiera de dónde ha salido la fortuna de más de dos mil millones de euros que el Rey Juan Carlos ha reunido desde que tomó posesión del trono, como ilegítimo heredero de Franco en la jefatura del Estado. La Razón, por su parte, es más un boletín oficial del Partido Popular que un periódico, y tampoco la situación mejora en el resto de diarios del país, que tienen muy claro que han de defender los privilegios de sus accionistas e inversores frente a cualquier tipo de cambio económico y político en el país.