Nunca más beberé alcohol

La última resaca ha sido más virulenta que de costumbre. Es cierto que hacía meses que el alcohol no se convertía en el protagonista absoluto de mis salidas de viernes y que esto tal vez ha motivado la mala situación en la que mi cuerpo ha quedado. Pero es que no compensa lo mal que se pasa el día después con la diversión del día anterior.

Puede ser tal vez que los años no perdonan y que el estar cerca de la treintena es un aviso ineludible para dejar de beber. Sí, definitivamente nunca más beberé alcohol. Toda la habitación me daba vueltas, como si el gotelé de las paredes fuera una lluvia de estrellas o como si la lámpara fuera un caballo de un tiovivo.

El alcohol no merece la pena. Las resacas son unos de los peores procesos fisiológicos a los que el ser humano ha de enfrentarse a lo largo de su vida. Terrible. Y no hay unas bebidas que tú puedas decir que son las causantes de la catástrofe. Poco importa la graduación que se ingiera cuando los años han ido echándosete encima.

Si optas por el vino, lo disfrutarás, pero al final de la segunda copa ya estarás al borde del abismo etílico; con la tercera copa estará definitivamente K.O. Pero peores son las resacas de cerveza, ya que el día anterior te animaste al ver que no te embriagabas y cuando decidiste parar ya era demasiado tarde; además, las resacas de cerveza dejan unos dolores de cabeza insoportables, aunque no tan malos como los que deja el ron.

Whisky, vodka… da igual lo que tomes, únicamente debes aceptar que la salvaje juventud quedó atrás y que tu cuerpo no soportará la inundación de alcohol en tus venas. Nunca más beberé alcohol. Aunque ahora que han pasado cuatro días y que me encuentro mejor, creo que me tomaré una cerveza con los amigos para festejar el buen tiempo que ha traído esta primavera.