Actas 19 de Noviembre de 2001 

Juicio por la Verdad, Mar del Plata.

 

 

En la ciudad de Mar del Plata en fecha diecinueve del mes de noviembre de dos mil uno, siendo las 10 hs., fecha fijada para la presente; se constituyen en la sala de audiencias del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Mar del Plata sus integrantes Dres. Roberto Atilio Falcone, Mario Alberto Portela y Néstor Rubén Parra, juntamente con el Sr. Secretario, Dr. Facundo Luis Capparelli. Acto seguido el Dr. Roberto Atilio Falcone, quien presidirá la audiencia, solicita al Sr. Secretario que informe acerca de la presencia de las partes. Seguidamente el Dr. Capparelli certifica que se encuentran presentes el representante del Ministerio Público Fiscal, Dr. García Berro., como asimismo los representantes legales del Colegio de Abogados de Mar del Plata, Consejo Escolar de General Pueyrredón; Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (Mar del Plata) APDH; Madres, Familiares y Abuelas de Detenidos y Desaparecidos; Asociación Abuelas de Plaza de Mayo MdP; Argañaraz de Fresneda María de las Mercedes y Dr. Fresneda Tomás; Dr. Arestin Salvador Manuel; Dr. Alais Raúl Hugo; Dr. Candeloro Jorge Roberto; Dr. Centeno Norberto Oscar; Renzi Lidia Elena y Vacca Nora Inés; Iorio Liliana Inés; Lazzeri Patricia Emilia, Retegui Liliana Beatriz Ramona; Garaguso Delia Elena y Roldan Tristán; Bourg Juan Raúl y Rodríguez de Bourg Alicia Isabel; los Dres. Di Matteo, Cazeaux, Murgier, Battaglia, Wlasic, Zabala Rodriguez y Sciocia. Seguidamente, el Sr. Presidente, convoca a prestar declaración testimonial a la Srta. Liliana Gardella, DNI 11.361.462, de profesión antropóloga, quien previo juramento de ley promete decir verdad y manifiesta que: el día 25 de noviembre de 1977 cerca de las siete de la mañana, en uno de los andenes de la estación de trenes de Mar del Plata se le tiran encima varios hombres vestidos de civil y la arrastran hasta un automóvil, la meten en el piso del mismo y la llevan hasta un lugar. Que al llegar pudo levantar la cabeza y observar que era la Base Naval de Mar del Plata. Allí estuvo secuestrada alrededor de diez días. Que el edificio donde estuvo era cuadrado y de dos plantas, en la planta alta había celdas pequeñas, frente a las cuales había una gran habitación. Que estuvo todo el tiempo dentro de una celda sentada en una silla mirando contra la pared. Que en cuatro o cinco oportunidades la sacaron de la celda y la llevaron a planta baja. En una de esas ocasiones la acostaron sobre una plataforma de madera, la ataron y la picanearon; las restantes veces la interrogaron en una de las oficinas que había en la planta baja. Que en la celda la sometían a tortura física y psicológica. Que durante los interrogatorios le preguntaban por el nombre de personas, datos sobre su militancia, y le mostraban fotos de gente. Una vez la llevaron al baño y se cruzó con una persona que conocía, era Liliana Pereyra, actualmente desaparecida, quien tenía un avanzado embarazo. Se vieron a la cara y se saludaron. Ese niño luego nació en la ESMA y está desaparecido. Que en las oficinas de planta baja vio a Eduardo Cagnola, desaparecido, Laura Godoy, quien estaba embarazada, Silvia Castilla, quien también estaba embarazada, y a Cecilia Eguia. Que recuerda que Silvia Castilla era de Bahía Blanca, tenía entre 28 y 30 años, delgada pero robusta, con anteojos, cabello castaño y lacio y cara huesuda. Que en la Base nunca vio gente uniformada salvo en la guardia de ingreso. Que las personas eran relativamente jóvenes y de civil, nunca supo ni escuchó sus nombres, salvo dos sobrenombres. A uno le decían “fibra” era alto, rubio, de tez blanca y cara huesuda; a otro le apodaban con un término que terminaba en “rosa” algo así como “Monterosa”. Que éste fue quien la torturó, era alto y morocho. Que recuerda a dos más, uno alto, muy cabezón, muy blanco y de cara redonda; el otro era morocho, bajo, muy gordo y con manos muy chiquitas. Que luego de varios días le dicen que la iban a llevar en auto a Bs. As., la trasladaron sin capucha pero a su lado había una persona que la hacía mirar todo el tiempo hacia abajo. Que la llevaron a la ESMA donde permaneció secuestrada hasta el 8 de enero de 1979, antes de llegar a la ESMA la dejaron unas horas en el Club Atlético. Que no recuerda la fecha precisa de éste traslado, pero fue antes del 8 de diciembre porque ella ya estaba en la ESMA cuando llevaron allí a las monjas francesas, a quienes pudo ver en ese lugar. En la ESMA volvió a ver a Liliana Pereyra, que tuvo su bebé allí; a Gaspar Casado alias “quinto” de Mar del Plata en diciembre de 1978. También vio a Patricia Mancuso, actualmente desaparecida, quien también tuvo un bebé en la ESMA. Que apenas llegó estuvo varias semanas tirada en el altillo del Casino de Oficiales de la ESMA, a partir de enero y febrero de 1978 comenzó a realizar tareas dentro de la ESMA. A la mañana le sacaban la capucha la llevaban abajo a un lugar llamado el dorado, también le sacaban los grilletes y la hacían sacar fotocopias, lavar o escribir a máquina. Que la dejaban comunicarse por teléfono con su familia en el Chaco e incluso le permitieron viajar varias veces a visitarlos. Que viajaba en un avión de línea y le permitían viajar sin custodia, ellos le sacaban los boletos de ida y de vuelta. Que recuerda los nombres de los oficiales que estaban en ese lugar: Febres de Prefectura, Gonzalez de la Federal, Scheler, Pernías, Astiz, Rolón, y el Capitán Acosta, todos éstos de la Marina. Que Scheler y Febres tomaban decisiones pero en cosas importantes tenían que consultar al Capitán Acosta. Que en la ESMA había un lugar que se llamaba cuarto de embarazadas, que tenía varias camas pero ignora si estaba acondicionado para realizar partos. Que el lugar del altillo donde ella estuvo se denominaba “capucha”, había entre 40 y 50 personas, les colocaban colchonetas separadas por mamparas de un metro de alto. Más arriba existía “capuchita” lugar al que nunca ingresó pero estima que era como “capucha” pero más chico. Que en el sótano se torturaba y había celdas separadas, ella estuvo ahí abajo y pudo ver las torturas que se aplicaban a personas que recién traían. Que ella vio como se transformaban Scheler, Rolón, Febres y varios otros de una conversación normal a monstruos para torturar. Que con los que desaparecían se rumoreaban varias cosas, se decía que lo llevaban a un campo en el sur hasta la vuelta de la democracia, o que los mataban. Pero el rumor que los dormían y los subían a un avión para tirarlos comenzó a trascender porque una persona había vuelto aparentemente porque se la habían llevado por error, ésta persona contó que le habían dado una inyección, la habían semidormido y la habían subido a un avión. Que en la época de su detención recuerda que mataron a José Valledor y desapareció Liliana Casajus. Que en éste acto se le exhiben fotos de desaparecidos y reconoce a Cecilia Eguia, Eduardo Cagnola y Liliana Pereyra. Que estas fotografías se incorporan a éstas actuaciones. Que al momento de su liberación cree que Scheler o Febres le comunicaron de su libertad y se fue exiliada a Italia hasta noviembre de 1984. Que las detenidas que estaban más en contacto con las embarazadas eran Elisa Tokar, Sara Solars, y Ana María Martí. Cree que Liliana Pereyra fue llevada a la ESMA para tener el bebé, la mayoría de las embarazadas al poco tiempo de dar a luz desaparecían. Que concluida la declaración el Sr. Presidente, convoca a prestar declaración testimonial a la Sra. María Luz Montolio, domiciliada en calle Benjamin Victorica 2726 de esta ciudad, quien previo juramento de ley promete decir verdad y manifiesta que: en octubre de 1976 trabajaba en el Hospital de la Comunidad pero se encontraba de licencia. Que unos días antes del 28 de octubre vino Angel Prado a conversar con ella y con su esposo Adrián Sergio López, los tres militantes del PST, quien les dijo que los militantes del PST estaban siendo detenidos. El día 28 tuvo a su hija y la fue a visitar Guillermo Berdini quien le comentó que ella y que su marido estaban siendo objeto de persecución, que se cuidaran. A los tres días salió del hospital y se enteró que había secuestrado a Patricia Gaitán, que era menor de edad, Elena Ferreyro, José Martínez, Gustavo Stati, que también era menor y a Ostroiesky, todos de la juventud del PST. Que su marido le dijo que iba a sacar de la ciudad en su rastrojero a compañeros, ella se fue a casa de sus padres en Jara 620. Que el día 8 de noviembre de 1976 desapareció su esposo, días antes le había dicho que estaba todo orquestado. Que Guillermo Verdini le había contado que lo habían secuestrado en la Base Naval y que él y su esposa Julia Giaccaglia se iban a ir de la ciudad. Que el 8 de noviembre deciden pasar por su casa, para buscar las cosas e irse, cerca de las 2 o 3 de la tarde golpean la puerta y dicen “policías”. Al abrir observa a una persona baja, rubia y blanca, detrás de éste una persona grande, de 1,80 metros, morocho, robusto y nariz alargada. Le piden los documentos y demuestran conocerlos. Que le dijeron que se llevaban a su marido por una hora y suponían que lo iban a mandar de vuelta. Que durante ese procedimiento apareció en su casa, al ver lo que pasaba, la propietaria del inmueble a quien se lo alquilaba la Sra. esposa de Anastasio Marín. Que al preguntar que pasaba y preocuparse por su bebé recién nacida, el rubio que daba las órdenes, le dijo a los demás “la señora se queda”. No pudo despedirse de su esposo. Que el morocho se quedó una hora más en su casa, le hacía preguntas sobre cosas familiares y le dijo que era del norte del país. Antes de irse le dijo que se quedara en la casa y que no se fuera a ningún lado. Su vecina le dijo que había muchos autos en el operativo. Ella se fue a casa de sus padres cerca de las cinco de la tarde y al llegar su madre le dijo que había llamado Adrián para avisar que estaba detenido y pedirles que la fueran a buscar a ella porque en una hora la volvería a llamar. Que al rato llamó Adrián y lo sintió con la voz quebrada, se dio cuenta que lo habían torturado, le preguntó donde estaba, se hizo un silencio y de atrás escuchó unas voces burlándose que le dijeron que diga lo que quiera, y dijo ”me parece que estoy en la Base”. Que lo habían dejado llamar para avisarle a ella que no le dijera a Guillermo Scheling que su marido estaba detenido. Que esa fue la última vez que supo algo de su esposo. Que durante los quince días siguientes recibió llamadas amenazantes. Que realizó trámites judiciales por medio de su suegra, presentaron Habeas Corpus y notas a la Base Naval, la Cruz Roja Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, entre otras. En éste acto acompaña copia de las notas tramitadas las que se incorporan a éstas actuaciones. Que también durante los primeros meses la seguían autos, un Ford Falcon oscuro y otros. Que luego de dos años Julia Giaccaglia la llamó por teléfono para encontrarse. Que junto a ella había un hombre rubio con canas a quien presentó como Oscar y le dijo que ella estaba con esa persona porque las quería ayudar. Que había estado en algún servicio de seguridad y que podía averiguar el paradero de su esposo. Que a Julia le había contado que a su esposo Guillermo Berdini, lo habían matado enseguida y que podía hacer lo mismo por Adrián. Pero para eso ésta persona le pedía el nombre del familiar que estaba a cargo de las reuniones de los familiares de desaparecidos pero ella le contestó que ninguna madre iba a aceptar eso. Que al poco tiempo en 1978 desaparece Nacho Moreno en Bs. As. y Angel Prado, en 1979 Mario Rodríguez. Que del partido son como veinte compañeros los desaparecidos. Que todos los militantes del PST que fueron secuestrados en esa época eran llevados a la Base Naval, que un sobreviviente es Gabriel Della Valle quien le dijo que estuvo allí y quienes lo detuvieron eran parecidos a los que secuestraron a su marido, uno rubio y otro alto y morocho. Que recuerda que Oscar era Oscar Pisani, a quien probablemente reconocería. Que concluida la declaración el Sr. Presidente, convoca a prestar declaración testimonial a la Sra. Mirta Hernandez, docente, quien previo juramento de ley promete decir verdad y manifiesta que: su esposo desapareció el 7 de diciembre de 1977, lo secuestraron de su trabajo en la calle Dorrego 1500 de Guaymayen, Pcia. de Mendoza. Que ella y su marido militaban en el partido marxista-leninista. Ante los hechos se fue a la casa de unos parientes en el campo y le sugirieron que se fuera de la provincia porque corría riesgo y que se viniera para la zona balnearia. Dejó con su familia a su hija de cuatro meses y se vino con Mabel D’Amico a Bs. As. y de allí a San Clemente del Tuyú. Fueron a una casa donde estaba Silvia Ronocoroni con su bebé, llegaron el 30 de diciembre de 1977, luego llegaron sus cuñados Oscar Vera y Carlos Vera y también Osiris Domínguez.. Que se quedaron ahí y eran visitados por una persona para ver como estaban, era médico u odontólogo y se hacía llamar “zonki”. Esta persona en marzo les dijo que tenían que dejar la casa porque corrían riesgos. Que se vino a Mar del Plata con Silvia Roncoroni y se encontró con “zonki” y su pareja Cristina Greco. Que estuvieron en un departamento en calle Rawson y luego fueron a una casa en calle Daireaux 68 de Caisamar, luego llegó Crisitina D’Amico. Que el día 26 a las once de la noche, acompañó a su cuñado Oscar Vera hasta la parada de colectivo, a los cinco minutos de regresar a su casa llegaron varios autos con gente y ella con otra de las mujeres intentaron escaparse por el patio atravesando unas plantas y un gran terreno baldío. Que afuera había una camioneta desde donde se dirigía el procedimiento. Que Cristina y María Elena no lograron escapar pero ella quedó escondida detrás del libustro. Que en línea recta a ella había una persona con traje que miraba todo pero no la pudo ver. Que se escuchaban gritos y ella permaneció ahí como hasta las seis de la mañana, era sábado. Que en la casa sólo quedaron dos nenas una de cuatro años hija de Silvia Roncoroni y otra de dos años hija de Cristina Greco. Que en ese procedimiento se llevaron a Cristina Greco, Silvia Roncoroni, María Elena Ferrando y Cristina D’Amico, ésta última tuvo una hija en la ESMA, todas ellas están desaparecidas. Que ignora que fuerza intervino. Que hizo tiempo hasta las tres de la tarde y se encontró por la costa cerca de la fábrica de Havanna con Oscar Vera que pasaba todos los días por ese lugar y le contó todo lo sucedido, junto a él estaba su esposa, hermana de Cristina D’Amico. Que a partir de ese momento cada uno tuvo que hacer la suya, ella se fue a Bariloche donde estuvo tres años. Que el 7 de diciembre de 1977 en Mendoza desaparecieron varios militantes del PST en un operativo realizado por el ejército cuyo jefe en esa zona era el General Maradona. Que en esa fecha desaparecieron Walter Dominguez y su señora que estaba embarazada, su esposo Roberto Vera, Adriana Alcaraz y su esposo y un matrimonio oriundo de Berisso. Que se le exhiben fotos de desaparecidos y reconoce a Cristina Greco y a Cristina D’Amico, las que se incorporan a éstas actuaciones. Que en éste acto se hace entrega al Tribunal de copias certificadas del habeas corpus a favor de Cristina D’Amico y Cristina Greco. Siendo las 13.30 horas el Sr. Presidente convoca a las partes para la próxima audiencia del día 26 de noviembre a las 10 horas en la ciudad de Mar del Plata. Citando a las partes para la firma del acta, el día miércoles 21 de noviembre entre las 11 y las 13 hs. Firmando los comparecientes de conformidad, todo ello ante mí, de lo que doy fe. 

 

  

 

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