Miércoles 20 de Noviembre de 2002

Informe de Prensa de la APDH La Plata - Juicio
por la Verdad
Represión ilegal: más datos sobre el circuito de Centros Clandestinos
Dos ex detenidos describieron su paso por cuatro campos de
concentración de La Plata y el Gran Buenos Aires: el Pozo de Quilmes,
el Destacamento de Arana, y la Brigada de Investigaciones y la
comisaría 8º de La Plata. También declaró la madre de un desaparecido.
Por Vanina Wiman y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

LA PLATA
(20nov02).- La Cámara recibió hoy el testimonio de dos ex detenidos que
estuvieron en los centros clandestinos de detención que funcionaron en
la Brigada de Investigaciones de Quilmes, el Destacamento de Arana, la
Brigada de Investigaciones de La Plata y la comisaría 8º de esta
ciudad. Víctor Jorge Illodo e Hipólito Ismael Forese contaron las
circunstancias de sus detenciones ilegales y aportaron datos sobre el
funcionamiento de estos centros.
Illodo fue secuestrado el 7 de diciembre de 1977 cuando ingresaba a su
domicilio, en la localidad de Monte Chingolo. "Estaba atravesando el
portón y escuché que me gritaban: 'Alto, policía'. Era un grupo de
gente de civil que me estaba apuntando. Me dijeron: 'Quedate tranquilo,
que perdiste'". Además, los secuestradores le robaron el reloj y el
sueldo que acababa de cobrar.
"Me metieron en la casa, me esposaron y me golpearon. Después me
llevaron afuera. Había un coche con una persona en el asiento trasero.
Me pusieron la cara contra el vidrio y me preguntaron si lo conocía".
El testigo contó que esa persona era el detenido Roberto Yantorno,
quien actualmente está desaparecido: "Parece que había sido torturado y
me nombró a mí como conocido de él. Los rumores del chupadero fueron
que (más adelante) se quedó en la máquina".
El 7 de diciembre Illodo fue detenido y llevado a la Brigada de
Investigaciones de Quilmes -el Pozo-, junto a Helda Viviani, con quien
compartía la casa de la que fue secuestrado. Ella nunca fue
liberada.
"En la Brigada de Quilmes torturaban a más no poder", aseguró el
sobreviviente, y agregó: "No lo vi, pero lo oía. Llegué a escuchar el
ruido de la picana eléctrica". El testigo supone que estuvo cerca de un
día detenido allí, vendado y esposado.
Illodo fue luego trasladado al Destacamento de Arana, en donde estuvo
cerca de dos meses. "En el calabozo de los varones había un detenido
que no venía de Quilmes, que probablemente levantaron en la comisaría
8º. Era Raúl Bonafini. Yo lo abanicaba con un pañuelo cuando volvía de
la tortura".
El testigo contó que en una oportunidad visitó el centro clandestino un
grupo de personas que identificó como pertenecientes al Ejército.
Recordó que el personal de Arana hablaba con ellos usando el término
"coronel". Más adelante, reconoció por la voz a algunos de ellos en las
dependencias del 1º Cuerpo del Ejército, en Palermo (Capital
Federal).
Durante esta visita en Arana, el grupo de militares interrogó a varios
detenidos. "Creo que al primero que llevaron fue Bonafini. Después le
dijeron que estaba mintiendo y que esa noche lo iban a 'acostar'.
Efectivamente, se lo llevaron. A nosotros nos pusieron la radio para
que no escucháramos los gritos", contó Illodo.
Y agregó: "Se sufría tanto en la máquina como fuera de la máquina.
Escuchar cómo torturaban era también una tortura". Según el testigo,
Bonafini fue trasladado el 5 o el 6 de enero de 1978. "(Los represores)
Nos decían: 'Quédense tranquilos, ustedes son perejiles. Este sí era
uno pesado'", recordó Illodo. Bonafini aún permanece desaparecido.
Por otra parte, el ex detenido mencionó al jefe de guardia en Arana y
dijo que podría tratarse del policía Mario Jaime: "El nos hizo sacar
las vendas. Nos decía: 'Yo no tengo problema en que me vean. Si los
encuentro afuera, los volteo. Pero acá adentro están detenidos y para
mí son seres humanos'".
Jaime, hoy comisario en Florencio Varela, fue citado a prestar
declaración informativa en el Juicio por la Verdad el 25 de abril de
2001, pero se negó a declarar.
Víctor Illodo contó hoy que, cerca de dos meses después de estar
secuestrado en Arana, fue trasladado a la comisaría 8º de La Plata.
"Nos dijeron que íbamos a ir a un lugar en el que íbamos a estar
mejor", rememoró.
"En la 8º nos sacaron las vendas y las esposas. Tuvimos visitas y hasta
una televisión para el Mundial", indicó el ex detenido, y agregó: "Mi
familia me encontró ahí después de presentar un habeas corpus". En esta
dependencia, Illodo estuvo alojado cerca de siete meses.
El testigo aseguró que "la 8º también funcionaba como 'chupadero'.
Había movimiento de detenidos, de noche entraban y salían prisioneros
tabicados". Y añadió que los reconocían al oírlos porque "el que viene
con los ojos vendados arrastra los pies, para no tropezarse o
caerse".
"Una noche en que había movimiento de traslados, se asoma una cara por
el recuadrito de la puerta del calabozo grande. Después vi esos ojos de
laucha en una foto de (Carlos) Suárez Mason. Esa era la cara que se
asomó", aseveró el testigo. Illodo identificó a dos de los policías que
estaban a cargo de la custodia de los detenidos: "Los que atendían los
calabozos eran dos cabos, de apellidos Gigena y Lucero".
En esta comisaría, según el ex detenido, también había presos comunes,
con los que solían estar en contacto. "Uno de ellos nos contó que hacía
poco habían ahorcado a un detenido. Estaban las marcas de las suelas de
sus zapatos muy alto en la pared".
"La 8º estaba a cargo del comisario Sabic. En una oportunidad él se fue
por unos días. Vinieron unos hombres y me hicieron firmar una
declaración 'para que mejore la situación'. Y uno, buscando salvar la
vida, firma, firma y firma", contó el sobreviviente. Y agregó: "Cuando
volvió Sabic, me dijo: 'La gente que le hizo firmar eso no es de esta
dependencia. No sé lo qué ha firmado'".
Illodo fue luego trasladado al penal de Devoto, ya a disposición del
Poder Ejecutivo Nacional. "No sé cuando me legalizaron, pero a
disposición del PEN estuve un mes o dos", recordó. En Devoto fue
alojado en un pabellón de presos comunes: "Me pusieron en un entrepiso,
con cinco médicos, un abogado y un fotógrafo". Todos habían pasado
antes por centros clandestinos de detención.
Después de estar un mes detenido en Devoto, fue finalmente trasladado a
la Unidad Penal Nº 9 de La Plata, de la cual salió en libertad recién
once meses después.
"Estando ahí, en una oportunidad me llevaron al 1º Cuerpo del Ejército
y me hicieron un 'consejo de guerra'. Lo único que me preguntó mi
abogado defensor fue dónde hice la colimba", contó Illodo. Fue en esta
ocasión en que reconoció a los militares que habían estado interrogando
detenidos en el centro clandestino de Arana. "Me di cuenta por la voz.
Es más: si los escucho ahora, los vuelvo a reconocer".
A Illodo también se le inició una causa penal y fue llevado varias
veces a declarar en un juzgado, ante un juez de apellido Amado. "Él me
dijo: 'Esto fue una guerra. Era mejor abarcar grande y que caigan
inocentes, que abarcar chiquito y que se escape algún culpable'",
señaló el ex detenido, quien finalmente fue sobreseído.
"En una de esas idas al juzgado, cuando estaba esperando para declarar,
entran un policía y un detenido. Reconocí al policía y él me reconoció
a mí. Estaba en Arana y sus compañeros le decían «Panza de burro»",
afirmó el testigo.
Illodo fue puesto en libertad el 29 de septiembre de 1979, casi dos años después de su secuestro.
Seis meses en la 8°
Hoy también declaró el ex detenido Ismael Hipólito Forese, quien fuera
secuestrado en la localidad bonaerense de Lobería y traído a esta
capital para pasar por tres centros clandestinos de detención.
Forese fue secuestrado en su domicilio el 8 de octubre de 1976 por un
grupo de policías provinciales al mando del comisario de aquella
ciudad, de apellido Bacuz, según declaró. "Me detuvo, metió a la
policía en mi casa y robó todo lo que pudo", declaró el ex detenido.
"Me sacaron a la calle y, amenazado por 5 o 6 policías que me apuntaban
con ametralladores, me llevaron caminando a la comisaría", agregó.
El hombre fue alojado en un calabozo y, al rato, su esposa Ofelia
Mónaco fue a buscarlo y también quedó detenida. La mujer fue
ilegalmente privada de su libertad en una oficina. Ambos estuvieron
allí alrededor de quince días, al cabo de los cuales una camioneta los
trasladó a La Plata, a la Brigada de Investigaciones, que funcionó como
centro de admisión y distribución de detenidos. Aquí estuvo una hora:
"No, a estos no los busca nadie. Envialo a la 8°", escuchó que decían
los policías mientras hacían consultas telefónicas.
En la comisaría 8°, Forese fue alojado en un calabozo y su esposa en
una habitación. Allí estuvo casi seis meses, hasta el 24 de marzo de
1977. Mientras estuvo en la 8° fue llevado junto a su esposa dos noches
seguidas al centro clandestino que funcionó en la Delegación
Cuatrerismo de la Policía, en Arana, donde fue torturado. "Tanto me
apretaron la garganta que pensé que me la iban a sacar", aseguró. "Era
un terror estar ahí. Los policías gritaban: 'Esta noche los vamos a
matar a todos'", narró el sobreviviente.
Y agregó: "En Arana se escuchaban gritos. Un policía le dijo a una
embarazada que le iba a patear el vientre". En uno de los dos
traslados, un represor del centro se le acercó y le dijo al oído:
"Isma". Ismael Forese dijo hoy que dos comisarios que conocía pudieron
haberlo llamado así: un tal Bringals y un tal Muñoz.
En la 8° Forese estuvo con el médico oncólogo Carlos Gerés, al que
definió como "un preso privilegiado que se alojaba en la planta alta de
la comisaría", que "decía que su padre había sido colaborador de
Hitler" y que "contaba historias de extraterrestres". También vio a un
anciano de 72 años, a un médico de apellido Fernández, a un pampeano de
apellido Mayor y a su esposa María Sanz, a una mujer de nombre Rosa, a
7 u 8 jóvenes de entre 18 y 20 años, detenidos por haber exhibido una
bandera "contra la dictadura" en el estadio de Estudiantes de La Plata,
y al sobreviviente Jorge Julio López. Forese declaró hoy en la causa
que se instruye por la detención ilegal de este último.
El ex detenido también mencionó a un tal Gigena, a quien identificó
como el agente de la guardia de la comisaría que le llevaba la comida
todos los días.
Cuando los jueces le preguntaron por qué creía que lo habían detenido,
Forese aseguró tener la certeza de que fue por una denuncia "por
venganza" realizada por Domingo Girao, dueño de un negocio de
electrodomésticos en Junín, ciudad ubicada en el noroeste de la
provincia de Buenos Aires, donde Forese había trabajado hasta su
mudanza a Lobería.
La pareja fue liberada el 24 de marzo de 1977 en las inmediaciones de
la estación de trenes de Constitución, en la Capital Federal.
Madre ex policía
Por último, declaró hoy ante la Cámara Federal Juana Zalazar, de 82
años, madre del desaparecido Héctor Hugo Malnati, secuestrado entre el
23 y 24 de noviembre de 1976 en esta capital. La mujer, ex policía que
revistó durante la dictadura en la Brigada Femenina, dijo no recordar
cuándo desapareció su hijo, ni cómo, ni quién le dio la noticia.
"Decían que estaba (detenido) en 'La Cacha' pero yo no sé nada. Decían
también que estaba en la 8°".
- ¿Quiénes decían?, señora- le preguntó el juez Antonio Pacilio.
- No sé, decían.
- ¿Y usted fue a ver si su hijo estaba detenido en esos lugares?
- No, no fui.
"Hay cosas que ni me acuerdo", justificó más tarde.