Miércoles 19 de Abril de 2000

Informe de Prensa de la APDH La Plata - Juicio
por la Verdad
“Me quedé sin marido y sin casa”
Porfiria Gómez fue secuestrada junto a su pareja en 1977. Estaba
embarazada y los represores le dijeron que había perdido a su bebé.
Días después, le quemaron su humilde vivienda.
Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

LA PLATA.- Una mujer, que estaba
embarazada y fue secuestrada junto a su pareja en la última dictadura,
relató hoy ante la Cámara Federal lo que vivió durante y después de su
detención ilegal.
Porfiria Gómez fue detenida ilegalmente con su novio, Cirilo Orlando
Zárate, el 17 de septiembre de 1977. La pareja, encapuchada, fue
conducida a un lugar al que la testigo no supo identificar, pero que
podría ser el centro clandestino que funcionó en la Guardia de
Infantería de la Policía provincial. Al mismo tiempo, fueron
secuestrados dos jóvenes que al día de hoy están desaparecidos.
En el centro clandestino, Porfiria, que caminaba con una muleta por
haber padecido poliomielitis durante su infancia, sufrió amenazas de
violación y todo el tiempo temió perder su embarazo. Un falso médico la
revisó y le dijo que el bebé estaba muerto.
Por eso, horas más tarde Porfiria fue llevada y dejada en el
Policlínico General San Martín de La Plata, donde los represores le
dijeron al médico: “Nos equivocamos de persona, atendéla que el bebé
esta muerto”. Pero allí ningún medico la revisó. “La gente me
preguntaba qué había hecho yo, y qué me habían hecho”, manifestó
Porfiria ante el Tribunal.
La testigo, cuyo relato estuvo signado por el llanto que le producía
recordar, afirmó que pasó la noche en ese nosocomio sin saber si estaba
detenida o no, y que al día siguiente volvió a su hogar. Luego
concurrió al hospital de Gonnet y allí le dijeron que el bebé se
encontraba en buen estado.
La historia no terminó aquí. Al otro día se enteró que su casa había
sido quemada. “Me quedé sin casa, sin marido, y con mis dos hijos”.
Porfiria no dudó en relacionar el incendio de la casa con la
desaparición de su pareja: “A mí me dijeron que los que fueron a quemar
la casa estaban todos vestidos de policía”. La mujer tenía una humilde
vivienda en la villa de emergencia conocida como “La Favela”.
Luego de dar a luz, Porfiria comenzó a buscar a su pareja. Hizo hábeas
corpus y recorrió comisarías y regimientos. Pero no pudo dar con Cirilo
Zárate.
“¿Para qué es todo esto?”, preguntó la testigo, entre sorprendida e
incrédula, al terminar su declaración. Después de 22 años, el de hoy
fue el primer testimonio ante la Justicia que dio Porfiria sobre lo que
vivió durante la última dictadura.
“Nido de guerrilleros”
En tanto, Carmen Batsche declaró esta tarde por la desaparición de su hermana Norma, el 15 de diciembre de 1976.
Norma Batsche fue secuestrada junto a una amiga, “Pata” García, en un
lugar de Avellaneda. La familia se enteró del hecho ya que los
represores fueron con la hija de la desaparecida —que estaba con ella
en el momento del secuestro—, a la casa de su hermana Carmen. “Vinieron
a casa como si fuese un nido de guerrilleros”, dijo, indignada, la
mujer sobre los secuestradores de Norma.
La madre de las jóvenes fue quien inició las gestiones para dar con el
paradero de Norma. Viajó desde Guatemala, su país natal, para buscar a
su hija. “Por su experiencia en Guatemala con el tema de los
desaparecidos, al tiempo no hizo nada más, y se volvió”, dijo Carmen
Batsche ante los jueces.
“Estos fueron crímenes de lesa humanidad, los tienen que pagar”, casi exigió la testigo al terminar su testimonio.
“Si no tuvo nada, va a aparecer. Si tuvo, no lo busqués”
Carmen Woitowicz, por su parte, relató la desaparición del hijo de su
pareja, Jorge Rafael Villarreal, ocurrida en Temperley el 15 de abril
de 1976.
Villareal, de 19 años, fue detenido ilegalmente junto a tres primos,
que fueron liberados al día siguiente. Woitowicz relató que la familia
esperó unos días por si aparecía el joven, y como esto no ocurría,
comenzaron a hacer trámites. “Consultamos a un abogado para hacer
hábeas corpus pero se negó, dijo que le podía pasar lo mismo a él”,
señaló la testigo.
La familia hizo gestiones ante regimientos militares, el ministerio del
Interior y ante el Vicariato Castrense de la Armada, pero nada supo del
destino de Jorge Villarreal.
Un general que atendió al padre del desaparecido le dijo durante una
reunión: “Si no tuvo nada, va a aparecer. Si tuvo, no lo busqués”.
Familiares
Hoy también declaró Martín Taramasco, hijo de Enrique Horacio, quien fuera secuestrado el 20 de marzo de 1977 en Quilmes.
Martín, que en ese momento tenía cinco años, recordó que meses antes su
padre había comenzado a esconderse “porque había compañeros de él que
desaparecían”.
Enrique “Tato” Taramasco era arquitecto y militaba en la Juventud
Peronista. Un testimonio en la CONADEP indica que fue visto en el
centro clandestino de detención conocido como “El Vesubio”.
Martín dijo hoy a los jueces que se enteró que su padre estaba
desaparecido cuando tenía once años, seis después del secuestro.
Otro hijo de desaparecidos que prestó testimonio ante la Cámara fue
Luis Vicente Vera. Su padre Marcelino fue secuestrado el 7 de julio de
1978.
El testigo señaló que quedó muy shockeado psicológicamente por lo
ocurrido y que olvidó muchas de las cosas que sucedieron. Afirmó que
sus hermanos podrían dar más datos sobre el caso.
No obstante, Vera dijo que al entrar al domicilio de su padre, luego de
su desaparición, encontró la casa revuelta, lo que denota que el
secuestro ocurrió allí.
Por otro lado, Elizabeth Di Nubila prestó testimonio por la
desaparición de su hermano Daniel Julio, secuestrado el 30 de agosto de
1977 en su casa de Los Hornos, en las afueras de La Plata.
“A la madrugada se presentó gente armada, de civil, que lo llamó por su
nombre”, dijo Elizabeth sobre las circunstancias de desaparición de su
hermano. Di Nubila también contó que la ex esposa de Daniel, Norma
Beatriz Martínez, es una sobreviviente del centro clandestino “La
Cacha”.
En tanto, Gilda Acuña relató el caso de su hermano Jorge Oscar, desaparecido el 15 de abril de 1976 en Temperley.
Acuña afirmó que a las tres de la madrugada cuatro militares se
llevaron a Jorge, a su hermana Blanca y a su cuñado, Pablo Verón
Fernández, además de dinero y otras cosas.
Sobre Jorge, Gilda relató que “lo levantaron de la cama, le pusieron una bolsa en la cabeza y se lo llevaron”.
Su hermana Blanca y su cuñado Pablo Verón aparecieron con vida al día siguiente, pero de Jorge no se supo más nada.
Etchecolatz
El próximo martes 25 de abril, la Cámara Federal de La Plata se reunirá
para dar respuesta a los pedidos de nulidad y revocatoria que presentó
la APDH La Plata en diciembre pasado, sobre el fallo de ese cuerpo
judicial que desestimó la citación a declaración indagatoria del ex
represor Miguel Osvaldo Etchecolatz.