Martes 27 de abril de 1999

Informe de Prensa de la APDH La Plata - Juicio
por la Verdad
Careo entre Pablo Diaz y un militar retirado
El sobreviviente de "La Noche de los Lápices" confrontó con un ex
teniente coronel, quien le dijo mientras estaba detenido que sus
compañeros habían sido fusilados. Sin embargo, el militar negó eso, y
se defendió afirmando que estaba en contra de los métodos de la
dictadura.
Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

LA PLATA.- El primer careo entre dos
testigos del Juicio por la Verdad se llevó a cabo hoy, cuando Pablo
Díaz, sobreviviente de "La Noche de los Lápices", se enfrentó al
teniente coronel (RE) Carlos Sánchez Toranzo, en el marco de la
investigación del destino final de la estudiante María Claudia Falcone.
En su declaración del 2 de diciembre pasado, Díaz había dicho que
Sánchez Toranzo le reveló que los estudiantes secundarios desaparecidos
habían sido fusilados. Pero el ex militar negó haberle dicho eso.
Pablo Díaz fue secuestrado en septiembre de 1976, junto a sus
compañeros de militancia, en la que se conoció como "La Noche de los
Lápices". Pasó por el centro clandestino de detención "Pozo de
Bánfield", hasta que en diciembre de ese año fue "legalizado" y puesto
a disposición del Poder Ejecutivo Nacional. Alojado en la Unidad
Penitenciara Nº9 de Olmos, consiguió la libertad en noviembre de 1980.
Carlos Sánchez Toranzo se encargaba, entre el segundo semestre de 1978
y 1980, de entrevistarse con los detenidos ilegales de la Unidad 9, a
fin de elaborar informes para el Ministerio del Interior sobre la
conducta de los llamados "subversivos".
Fue en una de esas oportunidades que Sánchez Toranzo se entrevistó con
Díaz, encuentro que el ex militar admitió. Pero negó haberle dicho al
sobreviviente de la represión ilegal que "los chicos fueron fusilados
en la primer semana de enero de 1977", como afirma Díaz. Por esto la
Cámara dispuso un careo, en el que ambos mantuvieron sus posiciones.
Durante su declaración el Tribunal le preguntó a Sánchez Toranzo si
conocía la suerte de los estudiantes secundarios desaparecidos, a lo
que el ex militar respondió: "Sí, cuando tomó estado público".
"La misión dada por las autoridades militares era la de ir viendo cuál
era el comportamiento de los detenidos dentro de las unidades
penitenciarias", explicó el ex militar sobre su función entre 1978 y
1980. De ahí, se elevaba un informe al Ministerio del Interior, para
evaluar una futura libertad de la persona secuestrada. Sánchez Toranzo
identificó a su superior jerárquico como el coronel Miranda.
Durante el careo, Pablo Díaz precisó que el militar retirado le
preguntó durante la entrevista qué pensaba sobre conceptos como
"familia" y "religión", y qué era lo que iba a hacer si recuperase la
libertad. Sin embargo, Sánchez Toranzo negó todo.
El militar retirado señaló además en su declaración que fue pasado a
retiro en 1980, "porque no era confiable" para sus superiores. Más
tarde argumentó ante la prensa que él tenía una posición contraria a
los métodos de la dictadura, y que debido a eso no sabía qué pasaba con
las personas detenidas ilegalmente.
"El 9 de marzo de 1976 -reveló Sánchez Toranzo ante los periodistas-,
llegó a la Brigada 10º de Palermo, donde yo cumplía funciones, la orden
del derrocamiento (del gobierno), con la fecha de ejecución en blanco.
Me presenté ante mi comandante y le dije que estaba en desacuerdo".
Cuando una cronista le preguntó si nunca supo si había centros
clandestinos, el ex militar respondió: "Así, concreto, no. (...) A mí
no me iban a contar. Yo tenía una posición fijada". "Creo que Pablo
Díaz está confundido", agregó más tarde.
"Las leyes de amnistía permiten que él entre y salga de dónde quiera",
manifestó, por su parte Díaz, antes de ser felicitado por familiares de
desaparecidos por su declaración.
Sin pistas sobre importante documentación
En otro orden, declaró ayer José Augusto Albisu, titular en 1986 de la
Dirección de Sanidad de la Policía de la Provincia, quien negó una
información que brindó otro testigo. El médico Néstor De Tomas,
reconoció ante la Cámara que el 22 de agosto de 1986 recibió de un
juzgado libros de partes médico-legales usados en Sanidad durante la
dictadura, y que se los entregó a Albisu, su superior en ese momento.
Sin embargo, Albisu negó haber recibido esos libros. "A mí,
personalmente, no me los entregó", declaró al Tribunal. En esos libros
constaban las causales de defunción de cuerpos NN, que luego habrían
sido enterrados clandestinamente en el cementerio de La Plata.
De esta manera, el fiscal Molina pidió que se realice un careo entre De
Tomas y Albisu, petición a la que adhirieron los abogados de APDH y el
defensor oficial.
Otro testigo fue Julio Natale, director de Sanidad entre 1990 y 1991,
quien no aportó datos concretos sobre el destino de la documentación
que busca la Cámara. Indicó que a su juicio los libros podrían haber
pasado al Cementerio de La Plata o al archivo de la Policía.
Por otro lado, prestó declaración el abogado Ramón Vitale, por la
desaparición de Jorge Martina. Vitale fue citado a raíz de la
declaración de la hermana de la víctima, Emma Martina, quien señaló al
Tribunal que el letrado le había dicho que según un expediente judicial
su hermano desaparecido había muerto en Campo de Mayo.
Vitale replicó que nunca habló con Emma Martina sobre la suerte que
había corrido la víctima de la represión ilegal. "A esta persona la vi
solo tres veces. Y nunca hablé con ella de ese tema", declaró el
abogado.