Miércoles 10 de marzo de 1999

Informe de Prensa de la APDH La Plata - Juicio
por la Verdad
Nuevos testimonios de médicos forenses
Investigación sobre los NN durante la dictadura: ratifican que no se
veía a los cadáveres para firmar los certificados de defunción. Tres
médicos declararon que ese procedimiento era habitual en la Dirección
de Sanidad de la Policía de la Provincia. También contaron a la Cámara
Federal de La Plata qué vieron en las comisarías. Además, declaró un
sobreviviente de la represión.
Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

LA PLATA.- Julio Brolese, Omar Langone
y Alberto Vitali, quienes trabajaron en la Dirección de Sanidad de la
Policía de la Provincia, coincidieron en que era habitual certificar
decesos de acuerdo a los datos volcados por otros médicos en el Libro
de Guardia. Es decir, que muchas muertes por "destrucción de masa
encefálica por herida de arma de fuego" eran notificadas sin la
revisación del cuerpo.
"Una vez puse que una chica tenía secuelas de electrocución en las
mamas, y me enteré que mis superiores agregaron: 'picadura de
insecto'", relató Brolese.
Los tres médicos participaban de la recolección de cuerpos sin vida
producto de supuestos enfrentamientos. "Recuerdo una noche haber
levantado cuerpos en el camino a Magdalena, luego en Los Hornos y en El
Dique. Estuve toda la noche en esos lugares. Eran cadáveres de personas
jóvenes", contó Brolese.
"Era una mala suerte ir a recoger cadáveres con esas características
(baleados) en la vía pública. Digo mala suerte por la cantidad de
muertes que había, que no era normal", manifestó, por su parte, Omar
Langone. Y agregó: "Los cadáveres, generalmente, tenían barba y estaban
sucios".
También los médicos se encargaban de recorrer las comisarías de La
Plata, para atender a los detenidos. "En (la Brigada de) Infantería me
llamó mucho la atención el número de casos de conjuntivitis", señaló
Langone. Esto tendría relación con lo declarado por sobrevivientes,
quienes afirmaron que los detenidos ilegales permanecían con los ojos
vendados.
Al ser preguntado sobre si observó patologías en común en los
prisioneros, el médico comentó: "Por lo general, las personas
encerradas padecían sarna y piojos".
Asimismo, declaró que nunca vio torturados. Langone dijo haber
recorrido todas las comisarías. Entonces, un abogado de la APDH le
pidió que describiera el lugar donde se alojaba a los detenidos en la
Comisaría 5º: "Es de la que menos me acuerdo", afirmó.
Por otro lado, como muestra de las irregularidades que ocurrían,
Alberto Vitali contó que una noche llegó a la Dirección de Sanidad un
camión del Ejército, con un grupo de soldados. "Bajaron dos cuerpos que
decían que eran de guerrilleros. Al otro día, llegó el hermano de una
de las víctimas, me dijo que eran Eduardo Ide y José Pesac, amigos
míos. Y no eran guerrilleros".
Vitali también relató que, después del golpe de marzo de 1976, estaba
prohibido entrar en determinados lugares en la Jefatura de Policía,
como la morgue de Sanidad, en donde había carteles con la consigna
"Area Restringida". "A la morgue sólo podíamos entrar con autorización.
La llave la tenían los superiores", expresó el médico.
Trabajador policial, secuestrado y torturado
En la jornada de hoy también declaró en calidad de testigo el ex
detenido Walter Docters, a diferencia de los médicos, quienes prestaron
declaración informativa -sin jurar la verdad-.
Docters fue secuestrado el 20 de septiembre de 1976, enfrente de la
Terminal de Ómnibus, por personas de civil disfrazadas con pelucas. De
ese lugar fue trasladado a la División de Cuatrerismo de Arana, donde
fue torturado bajo el mando del subcomisario Juan Carlos Nogara. "Me
torturaron con picana y submarino seco. Me hicieron preguntas sobre mi
supuesta conexión con las organizaciones armadas".
Docters trabajaba en la Escuela de Suboficiales y Tropa de la Policía
de la Provincia. Aparentemente, la causa de su detención fue un
comentario que él hizo sobre el Jefe de la Policía en ese momento:
"Camps comanda a una banda de delincuentes". Tres días después fue
secuestrado.
El testigo hizo el mismo recorrido que Gustavo Calotti y Pablo Díaz en
los centros clandestinos de detención, quienes como él declararon en la
causa Falcone. Pasó por Arana, la Brigada de Investigaciones de
Quilmes, la Comisaría 3º de Lanús (Valentín Alsina), donde fue
"legalizado" y enviado a la unidad Nº9 de Olmos.
En el final de su declaración, Docters expresó: "Yo quisiera que la
declaración sirva para algo. Creo en la Justicia, pero ya declaré en la
causa Camps, en el Juicio a las Juntas y en 32 casos
individuales".