Miércoles 3 de Mayo de 1999

Informe de Prensa de la APDH La Plata - Juicio
por la Verdad
Declaró la hermana de un granadero
Un conscripto desaparecido. Zivana Aleksosky relató las trabas que
militares y religiosos le pusieron para averiguar la suerte de su
hermano, que fue secuestrado en 1976 cuando hacía el servicio militar.
Un ex militar responsable de esa desaparición se negó a declarar.
Además, declaró una empleada policial.
Por Francisco Martínez y Lucas Miguel (Secretaría de Prensa)

LA PLATA.- La hermana de un
desaparecido declaró hoy ante la Cámara Federal de La Plata, en el
marco de las audiencias en las que se investiga el destino de casi dos
mil desaparecidos, al tiempo que un militar responsable de esa
desaparición se negó a declarar. Además prestó declaración testimonial
una empleada de la Dirección de Sanidad de la Policía de la Provincia,
para que informe sobre el paradero de importante documentación de esa
dependencia policial que busca la Cámara.
Zivana Aleksosky, hermana de José David —un granadero que desapareció
en octubre de 1976, mientras hacía la conscripción—, contó las
circunstancias que la familia atravesó para averiguar que pasó con su
hermano.
La testigo sostuvo que se entrevistó en varias oportunidades con el
coronel Rodolfo Wehner, jefe del Regimiento de Granaderos a Caballo. La
primera vez concurrió junto a su hermano Lázaro, y Wehner se molestó
por su presencia: “Para qué la trajiste”, le preguntó el coronel a
Lázaro, quien ya se había reunido con él en varias oportunidades para
averiguar el paradero de su hermano José. “Wehner siempre se
comprometía a averiguar sobre mi hermano y en las entrevistas se ponía
nervioso”, relató la mujer. Pero Wehner nunca cumplió sus promesas.
"Para mí los militares lo pusieron para entretener a la gente", dijo
Zivana Aleksosky sobre Monseñor Graselli. "Debajo de la sotana portaba
un arma".
Un día, mientras esperaba que la atendiera el coronel, Zivana Aleksosky
vio cómo varios soldados del regimiento bajaban “cualquier cantidad de
cosas: cajas, utensilios, joyas” de varios camiones. “Era lo que le
robaban a la gente en su casa”, agregó la mujer.
La testigo no sólo concurría al regimiento para averiguar sobre su
hermano. Una vez fue a la parroquia Stella Maris a ver a monseñor
Emilio Graselli, quien tenía datos de desaparecidos. Según la mujer, el
sacerdote tenía un fichero circular, donde había información sobre los
detenidos ilegales. “Nos dijo que a José lo tenían los militares y que
siguiéramos rezando”, afirmó Zivana y agregó: “Vi que debajo de la
sotana portaba un arma”.
“Para mí, los militares lo pusieron para entretener a la gente” que
buscaba a sus seres queridos, sostuvo la mujer, en referencia a
monseñor Graselli.
José David Aleksosky desapareció luego que el teniente coronel José
Ignacio Saravia Day, su superior en el Regimiento de Granaderos a
Caballo, lo enviara a hacer una diligencia. El hermano de la víctima,
Lázaro, relató a la Cámara el año pasado que “José no encontró la
dirección del mandado que le enconmendaron. Y en las vías del
Ferrocarril Belgrano, lo interceptaron un grupo de hombres que decían
ser de las Fuerzas de Seguridad, lo golpearon y se lo llevaron”.
Saravia Day fue citado hoy pero se negó a declarar. Al terminar la
audiencia, Lázaro Aleksosky le espetó: “Usted es una basura”, a lo que
el militar contestó: “No, soy teniente coronel”. “Teniente coronel
basura”, replicó Aleksosky.
Libros de Sanidad: declaró una empleada policial
También declaró hoy Griselda Crisconio, empleada de la Dirección de
Sanidad de la Policía de la Provincia. Fue citada para que informe
sobre si sabe el destino de 23 libros de partes Médico-legales en los
que figura las causales de defunción de cuerpos NN, presuntamente de
víctimas de la represión ilegal.
El Tribunal le preguntó si sabía que en 1992, el director de Sanidad,
Néstor De Tomas, había ordenado una búsqueda de los libros. “Recuerdo
que me ordenaron hacer un informe —contó Crisconio— en el que se decía
que a los diez años la documentación se incineraba. Hubo muchos pedidos
de documentación. Siempre se hacía el mismo informe”.
Precisamente De Tomas estaba citado hoy para un careo con José Albisu,
su ex jefe en Sanidad. De Tomas admitió que en agosto de 1986 recibió
los libros y que se los entregó a su superior. Pero Albisu negó esto el
lunes pasado, por lo que se ordenó un careo que finalmente se suspendió
por estar indispuesto el ex jefe de De Tomas.