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Sentencia del juez Claudio Bonadío (continuación) 12 de Septiembre de 2002 - Causa 6859/98
Esta singularidad significó un mayor contacto con sus represores y tomar conocimiento de ciertas cosas que acontecían en el lugar.- El
primero de los nombrados, VILLANI, (ver su declaración a fs. 11/14 de los
testimonios), da cuenta de los padecimientos sufridos durante su detención
ilegal y detalla, acorde los conocimientos que pudo adquirir, la forma en que
se manejaban los centros clandestinos de detención, mencionando las personas
detenidas que vio en los mismos como así también las que estaban a cargo del
manejo de los detenidos y sus interrogatorios bajo tortura.- Fue
así que cuando se le preguntó por las personas que llegó a conocer a cargo
del manejo del centro clandestino de detención “Olimpo”, comenzó a
mencionarlas por su apodo y en lo que aquí concierne, corresponde transcribir
la siguiente parte de esa respuesta: “...Siri (este murió) -aclarando que
se informó oficialmente que Siri había muerto al enfrentarse con elementos
subversivos, pero en realidad, según se decía en el lugar, había sido
muerto por sus compañeros, Centeno que estuvo en el mismo enfrentamiento y
fue herido y cuyo apellido real sería AVENA,...”.- Asimismo
aportó un documento manuscrito con los datos relevantes que recordaba de su
cautiverio (fs. 151/163 de los testimonios) que reza “Villani: Cronograma
del Período de Secuestro”, del que surge en su primera parte una referencia
al enfrentamiento de Belén 335, que textualmente dice “oct - 1978 - en
supuesto enfrentamiento muere “Siri”, hieren a “Centeno” (AVENA) y
“Miguel” y unas páginas después aparece la confección de un cuadro
acerca de “Represores” el que esta dividido en casillas cuyos conceptos
son “Nombre - Apodo - Campo - Observ.”, en ese listado surge la siguiente
información de interés: A) en el ítem 2 el nombre de Covino Federico,
apodado Siri, que estuvo en el “Campo” (CCD) “O” (Olimpo) y en
observaciones señala que pertenecía a la Policía Federal Argentina y esta
muerto; B) en el ítem 4 surge una persona de apellido AVENA, de apodo
“Centeno”, que estuvo en el Olimpo y en observaciones se señala que
posiblemente pertenecía al Servicio Penitenciario y que fue herido en el estómago;
y C) DEL PINO, Miguel, apodado “Miguel”, quien también estuvo en el
Olimpo, señalandose en observaciones que el mismo era un capitán del Ejército
Argentino, que fue herido en un brazo y que pertenecía al batallón de
inteligencia 601.- Lo
que surge del cuadro confeccionado por VILLANI y no sólo lo resaltado por mí,
permite advertir que el personal que estaba a cargo del centro
clandestino de detención denominado "Olimpo" dependía del primer
cuerpo de ejército y existía una estrecha relación directa con el batallón
de inteligencia 601 del Ejército Argentino y siendo ello así, no es casual
la presencia de COVINO, DEL PINO y AVENA en el procedimiento de Belén,
personas señaladas como funcionarios oficiales que desempeñaban funciones en
el mentado centro de detención clandestino.- Por
su parte, Susana CARIDE, otra persona que fuera detenida ilegalmente y alojada
en diversos centros clandestinos de detención, al prestar declaración ante
la Comisión Nacional Sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) dijo lo
siguiente (ver fs. 134/144 de los testimonios) “...En octubre de 1978, el 10
o 11 para ser más preciso, cae al pozo un grupo de prisioneros que estaban
involucrados con el atentado en la casa de Lambruschini, a raíz de esas
detenciones se hace un procedimiento en una vivienda de Avellaneda y Belén,
en el mueren CARLOS GUILLERMO FASSANO y LUCILA ADELA REVORA DE DE PEDRO, que
se encontraba en avanzado estado de gravidez, estas dos personas fueron traídas
al Olimpo muertas, a fin de fotografiarlas y tomar más datos supongo, en ese
enfrentamiento también muere uno de los Jefes del Pozo, “CIRI” oficial de
la Policía Federal, y queda gravemente herido “CENTENO”, oficial del
servicio penitenciario, los diarios del 11 o 12 de octubre de 1978, hablan de
la muerte de Ciri y Centeno gravemente herido, dando los verdaderos nombres y
a que fuerzas pertenecían, pero no da nombres de los muertos FASSANO y
REVORA, tengo entendido que en la casa había una criatura pero respecto de
eso no se que paso...”.- También
refiere lo siguiente en orden a represores “...Centeno joven,
delgado, medio rubión creo que tenía ojos claros, del servicio
penitenciario, fue gravemente herido en octubre, creo que le habían hecho un
ano contranatura.- Ciri moreno, estatura media, de 40 años. Venia de
la Policía Federal con un perro...”.- También
declaró al respecto en el juicio a las juntas militares (ver fs. 242/250 de
los testimonios), al decir “...Antes quiero explicar algo que vi en el
Olimpo, respecto de la gente que vi en el Olimpo. En un momento dado traen dos
cadáveres, el día 11 o 10 de octubre salen a hacer un operativo, a la noche
hay dos cadáveres que son el de FASSANO y LUCIA DE PEDRO. Son traídos ahí,
había habido un enfrentamiento donde pierde la vida el Sr. Federico COBANI,
que era uno de los Jefes del Olimpo, queda herido Juan Carlos AVENA y el Capitán
Del Pino Allias MIGUEL y a AVENA le decían CENTENO. Voy con posterioridad a
los diarios de la época, donde dicen que son abatidos dos extremistas y un
agente de la Policía Federal. Entonces averiguo quienes eran y me encuentro
con que eras esas tres personas. Pero del Capitán del Pino no dicen nada.
Después a la noche me entero que COBANI había muerto, que AVENA había
quedado muy mal herido y Miguel o del Pino también. Después de algunos meses
AVENA vuelve al Olimpo, muy mal estaba después de varias operaciones incluso
hubo una pelea interna entre ellos con uno de los gendarmes Cortes y Miguel, a
lo cual hay un Gendarme Tores que puede dar datos...”, como un detalle anecdótico
podemos señalar que "cobani", "rati", "botón"
o "cana en argot
penitenciario son sinónimo de policía.- Sus
relatos son vitales para la compresión de los hechos, dado que la nombrada,
acorde lo que explicara unos párrafos atrás, se desempeñó en la ¡enfermería!
del "Olimpo" y lo observado por ella es determinante para confirmar
que los hechos sucedieron en una forma distinta a la documentada oficialmente
por el Ejército Argentino y la Policía Federal Argentina.- Julio
Eduardo LAREAU de forma muy superficial, pero clara y conteste con lo sabido
al respecto, declaró mientras hacía referencia a los represores que actuaron
en el "Olimpo" (ver fs. 338 de los testimonios), entre los que
mencionó los alias “Siri” y “Centeno”.- Señalo
además que “...Aproximadamente el 10 de octubre de 1978, la cárcel se
conmociona porque había ocurrido un enfrentamiento, resultas del cual se decía
que había resultado muerto Siri y herido en el estómago Centeno...”.- Por
último, en orden a declaraciones efectuadas por ex-detenidos-aparecidos,
resta hacer mención a la declaración brindada por Osvaldo ACOSTA en el marco
del juicio seguido a las juntas militares (ver fs. 190/229 de los testimonios
del Legajo 119), en la cual refiere el conocimiento directo que tuvo del
enfrentamiento de la calle Belén 335, dado que el mismo se llevó a cabo por
los grupos que operaban desde el "Olimpo" (lugar en el que se
encontraba detenido ilegalmente).- Luego
de efectuar un relato mínimo del resultado
de ese enfrentamiento, refiere que “...yo tomé conocimiento de la situación
porque mi oficina estaba al lado del quirófano, llegaron con un herido y lo interrogaron (...) y el
interrogatorio duró muy poco, le preguntaban solamente sobre que cantidad de
dinero había en la casa, parece que el hombre torturado y herido de esta
manera confesó que en el interior había la suma de 150.000 dolares, eso
genero una tremenda disputa entre los oficiales del Olimpo, algunos se fueron
a las manos, otros exhibieron armas y (...)
se armó un tremendo escándalo, y algunos amenazaron con denunciar a
sus superiores la cosa, porque cuando hicieron el recuento no había mas de
20.000 dolares, bueno, efectivamente parecer ser que alguno de ellos comunicó
esta novedad a sus superiores...” (lo resaltado me corresponde, porque
“quirófano”, conforme el propio VILLANI, se denominaba a la sala de
torturas).- Fue
así que habiéndose dispuesto la realización de un sumario por parte de los
superiores, siendo ACOSTA abogado, se lo nombró sumariante para evitar la
participación de abogados provenientes de Campo de Mayo y así poder tener
control sobre el trámite del sumario, circunstancia que lo llevó a tomar
declaraciones a las personas que habían participado del enfrentamiento y
verlos cara a cara, los que solo daban sus apodos, para luego resolver el
sumario en un sentido que convenía a todos.- Cuento
también en ésta investigación con el Legajo N° 13.654 de la Policía
Federal Argentina, correspondiente a Federico Augusto COVINO, del cual a fs.
4/5 (altas, pases, ascensos, retiros y bajas) surge que a partir del 18 de
julio de 1978 el nombrado fue designado para prestar funciones en el
departamento asuntos subversivos dependiente de la Superintendencia de
Seguridad Federal y que el día 11 de octubre de 1978 (fecha del
enfrentamiento) aconteció su baja por fallecimiento.- A
fs. 42 (Otros Antecedentes) surge una anotación de fecha 13 de marzo de 1990,
en la cual se consigna que el legajo fue remitido al Juzgado Nacional de
Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Federal N°6, Secretaría N°11
en relación a causa “JUNCO Miguel Ángel c/Estado Nacional (MI-P.F.A.)
s/modificación haber retiro policial”, lo que permitió determinar la
participación en el enfrentamiento por parte de Miguel Ángel JUNCO (como
Cabo 1°), Humberto Eduardo FARINA (Agente), Pablo Armando GIMENEZ (Cabo) y
Raimundo Oscar IZZI, todos los cuales prestaban funciones en departamento de
asuntos subversivos de la Policía Federal Argentina.- Tengo
ante mi vista la causa N° 197/88 del Juzgado Nacional en lo Contencioso
Administrativo Federal N°6, cuya carátula ya fuera destacada, la que se
inició el día 6 de octubre de 1988 mediante presentación de Miguel Ángel
JUNCO, en la que efectúa demanda contra el Ministerio del Interior - Policía
Federal Argentina, con el objeto de modificar la causa de su retiro
obligatorio y para que se declare que el mismo se produjo por incapacidad
resultante contraída o agravada en y por actos de servicio y la modificación
de haber que por ello corresponda.- Lo
interesante del caso y que guarda relación con lo investigado, son las
causales que alega JUNCO que provocaron su estado de incapacidad.- Así
surge como una de las principales causales fue el enfrentamiento de Belén 335
de esta ciudad, cuando en la demanda consigna “...Tiempo después el actor
participó de un tiroteo con elementos subversivos donde falleció su
superior, el Principal Covino, baleado en el corazón...”.- Como
prueba de su participación en tal suceso propone como testigos a los
nombrados FARINA, IZZI y GIMENEZ, quienes deponen a fs. 92/93 a las preguntas
consignadas a fs. 91 y confirman lo narrado por JUNCO en la demanda.- Eduardo
Enrique DE PEDRO, hijo de Lucila Adela REVORA, depuso a fs. 2157/2160 señalando
que durante el año 1997 y a partir de datos que contenía un habeas corpus
presentado por la desaparición de su madre, decide ir hasta la calle Belén
335 para recabar información sobre su vida y una vez en el lugar, fue
reconocido por la vecina del lugar de apodo “Quica”, quien en la
conversación que mantuvieron le narró todo lo acontecido el día 11 de
octubre de 1978 y por eso transcribo las partes más interesantes de su
declaración, a saber: “...la calle Belén estaba cortada en las dos
esquinas y había móviles del Ejército y la policía por todas partes, que
aproximadamente el grupo de personal militar y policial eran 80 personas (...)
espió por la ventana y vio en el pasillo explosivos, con apariencia de minas;
después me cuenta que empezaron a sonarlos tiros y explosiones y que se
escondió en el placar con su hija y que, no recuerdo cuanto tiempo me dijo
que paso, pero que luego volvió a ver por la ventana y ve cuando se llevan a
Lucila con un vestido y con un tiro en una pierna y me dice que para ella
estaba viva, pero dormida (...) Yo le pregunté por mí, es decir cual había
sido mi destino a partir de ese día, diciendome que me sacaron de la casa y
me llevaron a lo de un vecino y que este vecino dice que esa misma noche
tocaron timbre en la casa y eran tres personas en un Falcon y se hacían pasar
por mis tíos y el vecino me entregó a ellos (...) me surgieron muchas dudas
sobre el destino de mi hermano o el destino del cuerpo de mi madre, para saber
si había tenido o no su hijo; otra cosa a la que me dedique desde ese día,
fue a intentar saber quienes habían sido mis secuestradores. Mi madre a la época
de los hechos estaba de 8 meses y medio de embarazo, incluso por relatos de mi
tía Laura Revora, que es ginecóloga, supe que estaba en término y después,
por dichos de la vecina, supe que mi madre estaba por irse a Brasil, dado que
la misma al día siguiente del operativo ingresó a la vivienda y encontró
unos pasajes con fecha muy próxima al procedimiento (...) la restitución a
mis familiares se hizo por medio de un amigo de la familia, quien conocía a
un Cura de Mercedes, ya fallecido y de quien no recuerdo el nombre, quienes
tomaron contacto con Suárez Mason. Mi tío y su amigo, fueron a una quinta a
ver a Suárez Mason, para pedirle por mi restitución y a los quince días un
auto me entregó a la Curia de Mercedes, los que finalmente me entregaron a
mis tíos (...) me dijo que cuando terminó el operativo, un tipo de las
fuerzas le quiso hacer firmar un acta donde ella decía que estaba viendo
libros, no recuerdo si la firmó o no (...) deseo comentar que hace
aproximadamente un mes mantuve una charla con Susana Caride, quien fuera una
detenida en un centro clandestino “Olimpo”, me comento que luego del
operativo, cuando regresan los militares, comentaban los acontecimientos y
entre ellos estaban el Turco Julián y me nombró cinco o seis más que no
recuerdo. Asimismo también me contó que le hicieron ver los cuerpos, ya
muertos, de Fassano y mi vieja, los que estaban tirados en el suelo, desnudos
y acribillados, resaltando que mi madre todavía tenía la pansa de una
embarazada...”.- Que
en atención a lo declarado por Eduardo DE PEDRO, éste Tribunal pudo
recibirle declaración a la vecina del lugar, de apodo “Quica” y cuyo
nombre es Gloria Beatriz TVARKOVSKY, quien presencio en forma directa el hecho
investigado y refirió lo siguiente: “...al regresar observamos que la calle
Belén a la altura de nuestra vivienda estaba cortada en sus extremos y había
gran cantidad de personal uniformado de verde, recuerdo que había a mitad de
cuadra un camión de esos que usan los militares de grandes dimensiones y dos
patrulleros, que eran los que cortaban la artería. Bueno, fue así que ante
la sorpresa de esa situación y estando mi hija mayor en mi domicilio,
solicito a uno de las personas que estaban en la esquina, encargadas de
prohibir el paso a la gente, que me permitiera acceder hasta mi domicilio, lo
cual a mi me es negado (...) una vecina me ofrece su teléfono para que
pudiera llamar a mi casa, lo que finalmente realice manteniendo una conversación
con mi hija, quien estaba desesperada por la situación que estaba viviendo,
relatandome que mi hogar estaba lleno de policías y no le permitían salir de
su habitación (...) en un momento que esta gente estaba descuidada, ingrese
corriendo con mis dos hijos. Una vez en el lugar, me encuentro con cuatro
policías que me dicen que estaban cuidando a mi hija... sucedió que como mi
perro estaba ladrando, esto llamó la atención de Mirta, quien se asomo por
su puerta y advirtió que el lugar estaba rodeado de personal uniformado de
verde; luego de eso escucho que el personal uniformado le dice “entreguense,
están rodeados” o algo similar e inmediatamente, sin esperar respuesta
alguna comienzan los disparos. Lo que recuerdo fue que existió una gran
balacera y que existía una evidente desigualdad en cuanto al armamento
utilizado, ya que los disparos provenientes del personal uniformado denotaban
ser mas potentes que los utilizados por mis vecinos; también recuerdo haber
escuchado y sentido la denotación de una especie de granada de mano, lo que
produjo la rotura de algunos vidrios de mi hogar. Finalizado el tiroteo, puedo
observar que del pasillo de Belén 335 sacan en brazos a Pichu.. Yo me quedo
observando en la puerta del domicilio de Mirta y pregunto a la gente
uniformada si podía ver a Mirta, a lo cual uno me dijo que espere porque me
iba a impresionar por como estaba él (supuestamente Miguel) y otro me dijo
que sí, que me dejaba y después vinieron otros, que me exigieron de mala
manera que ingresara a mi domicilio... ponen de culata una ambulancia y desde
un lugar al que se accede por escalera dentro de mi casa, pude ver que
transportaban el cuerpo de Miguel todo envuelto desde las rodillas para arriba
y de la parte de abajo, reconocí el baquero y las zapatillas que el usaba.
Luego de un rato, sacan a Mirta desde los brazos y las piernas (...) pude
observar que tenía una bala en su brazo derecho y después tenía un poco de
sangre en la pierna izquierda, no pudiendo determinar si estaba lastimada o
salpicada de sangre, la llevaban con un solo zapato puesto y el otro quedó en
la bañera de la casa, estaba con los ojos cerrados; para mí, como yo le dije
a su familia, ella no estaba muerta porque no tenía mayores heridas, salvo lo
que dijera. Recuerdo que a Pichu lo entregaron a un vecino de la vuelta, en la
calle Avellaneda, de quien no recuerdo el nombre y tampoco conocía, quienes
me vinieron a buscar a la noche para que calmara a Pichu. A la mañana
siguiente al enfrentamiento, lo primero que hice fue ir a ver a Pichu y me
dijeron que lo retiraron a las dos de la mañana cuatro personas, sin dar una
explicación al respecto. Varios días después del enfrentamiento aún seguían
entrando y saliendo personas uniformadas a Belén 335, quienes sacaban cosas,
pertenencias y demás que había en el inmueble (...) días después fuimos
con una empleada doméstica, de nombre Erna, a lo que fuera la casa de Mirta y
estando la puerta cerrada con llave es que nos trepamos y pudimos ingresar por
una ventana; al ingresar observamos que quedaban algunos muebles y ropa, también
vimos sangre y en el cuarto de Mirta vimos en el techo sangre y muchos pelos
adheridos al mismo, que supongo serían de Miguel y en la bañera vi el zapato
de Mirta. También me llevé algunas cosas, entre las que encontré unos
pasajes de avión con fecha abierta y no recuerdo el destino. Otra cosas que
puedo relatar del enfrentamiento es que hubo personal uniformado herido y
recuerdo una conversación, que pude escuchar desde donde observaba a la
ambulancia a la que hice referencia, por la cual un uniformado le decía a un
grupo de cinco personas que habían bajado a un policía, de quien dijo el
nombre pero no recuerdo y asimismo hizo mención a que uno de ellos quería
matar al perro porque estaba llamando la atención y otro policía que estaba
junto con éste le pegó un codazo para evitar el ruido de la bala, que era
peor que el ladrido del perro y produjo un disparo que fue el que ocasionó el
tiroteo y la muerte de un policía (...) siempre siguió viniendo personal
uniformado, no sé que buscaban pero estaban desesperados, llegaron incluso a
decirme que me iban a levantar las alfombras de mi casa. Un día me vinieron a
buscar y me dijeron que tenía que ir con ellos sí o sí, eran 5 personas, me
llevaron a un lugar que parecía militar y me exhiben una especie de aerosol
color negro que rezaba “uso exclusivo”, me preguntaron si sabía que era y
les dije que parecía un desodorante sin marca, entonces me dijeron si no me
recordaba a otra cosa (...) me explicaron que eso era un gas por el cual se
dormía a la gente y que cada pulsación eran diez minutos de sueño, atando
cabos yo pensé que eso fue lo que utilizaron con Mirta y entonces no me dí
por aludida... quiero agregar que aproximadamente el 20/12/78 se presentan en
casa dos hermanas de una tal Lucila REVORA, que me preguntaban a mi si la
conocía, que ella había sido mi vecina y yo les dije que no conocía a nadie
por ese nombre, luego de un rato de estar hablando me exhiben una foto de la
tal Lucila REVORA con Pichu y puedo comprobar que efectivamente Lucila era
quien yo conocía por Mirta...”.- Por
si fuera poco todo ello, entiendo que resulta de gran importancia transcribir
partes de la declaración que prestara ante estos estrados Omar Eduardo
TORRES, quien a la época de los hechos era personal perteneciente a Gendarmería
Nacional (tengo ante mi vista su legajo personal) en comisión en la subzona
Capital Federal y que fuera citado por dos motivos, primero por la documentación
que aportara Eduardo DE PEDRO (ver fs. 2161) consistente en recortes periodísticos basados en
dichos del nombrado y en los que se hace una clara alusión al procedimiento
de Belén 335.- Y
segundo porque fuera indicado por Susana CARIDE (ver fs. 246 de los
testimonios del Legajo 119, reservados en Secretaría).- Preguntado
sobre el procedimiento llevado a cabo el día 11 de octubre de 1978 en la
calle Belén 335 de esta ciudad, contestó: “...Cuando estábamos ahí en el
Olimpo, el grupo de tareas que salía a levantar gente, nos invitaban a
participar de los procedimientos, y como en ese tiempo yo tenía conocimiento
de todo lo que estaba sucediendo, yo no tenía interés de participar en esos
procedimientos. A
través del tiempo fui conociendo a las personas que participaban, al grupo de
Gendarmería que nos llevaron al Olimpo era para cuidar detenidos y custodiar
el lugar externo, aunque ya había personal de Gendarmería que integraba el
personal en los grupos de tareas, entre ellos estaba Raúl Guglielmineti, el
coronel Minicucci, el turco Julián, a una persona que le decían “Clavel”
que es el Comisario Rosa, un oficial de Gendarmería Pereyra Apestegui que se
hacia llamar Quintana, otro que se hacia llamar Nelson que era Luis Méndez,
el oficial de gendarmería Guillermo Cardozo, el oficial Estevez, que lo volví
a ver en Salta y resultó ser Raúl Nazario. También había personal de otras
fuerzas, pero solo conozco sus sobrenombres como ser “la foca”,
“calculin”, “anteojitos”, “el polaco chico”, “el polaco
grande”, “rodilla”, “patilla”. Supongo
que Minicucci y Cardozo eran los jefes, que daban ordenes, después lo seguían
“Ciri”, “clavel”, “quintana”, Pereyra Pestegui, “colores” que
es Antonio Del Cerro y Nazario, ellos eran lo que hacían inteligencia, le
tomaban declaración a los detenidos, lo que pasa es que ahí había un jefe
de guardia y el oficial que estaba a cargo ese día, después sabíamos que el
jefe era Cardoso y Minicucci, ellos no nos comentaban nada de los trabajos que
hacían. Los
otros “Ciri, “Clavel”, “Quintana”, Pereyra Pestegui, “colores”
que es Antonio Del Cerro y “Nazario”, salían cuando tenían que traer
gente, interrogaban a los detenidos, ellos hacían como exptes. de las
declaraciones de los detenidos. Dentro del Olimpo había entre cuatro o cinco
detenidos que recibían un trato especial por parte de los oficiales, allí
estaban “clemente”, “el mogo”, una chica que le decían Susana, otra
que le decían Laura, pero no se sus apellidos. Ese
días nos quedamos sobre la calle Belén a unos 15 o 20 mts. de la entrada a
la casa con el “japones” que era un oficial del Servicio Penitenciario,
que no recuerdo su verdadero nombre, fuimos junto al grupo de tareas, que
estaba conformado por “El alemán”, “clavel”, “el polaco grande”,
“Ciri”, Sergio Nazario, un oficial del Ejército que le decían
“Miguelito”, “Quintana”, Guglielmineti, que se hacia llamar “el
Mayor Guatavino” y “Cardozo”. El coronel Minicucci se quedo en el
olimpo. Los que estaban a cargo del operativo eran “Ciri” y Cardozo. Sabíamos
que ibamos a buscar gente pero nada mas, había entre 7 u 8 automóviles,
nosotros estábamos junto al “japones” en un Ford Taunus, llegamos
alrededor de las dos y media o tres de la tarde. En
la mayoría de los operativos entraban los suboficiales a los domicilios, y lo
que notamos es que en este entraron los oficiales, el primero que entra es
“Ciri”, hasta ese momento no se había producido ningún enfrentamiento.
En el momento que esta por entrar Ciri hace explotar una granada en la puerta
de entrada y entra, allí los oficiales que todavía estaban afuera tiran una
granda que explota detrás de “Ciri” y entran disparando. Probablemente
la explosión de la granada o los disparos que realizaron los mismos oficiales
le provocaron la muerte a “Ciri”. En ningún momento las personas que
estaban adentro del domicilio contestaron los disparos. El enfrentamiento duró
entre diez o quince minutos aproximadamente (...) Había mucha más gente que
no entró y tampoco participo del enfrentamiento. Estaban
también los suboficiales de la Policía Federal apodados “rodilla”,
“bigote”, “el tano”, “paco”. Después de eso los oficiales que
entraron a la casa sacaron los cuerpos de la pareja, en ese momento también
sacaron un chico que tendría unos cuatro años, ese chiquito quedo vivo y lo
llevaron al Olimpo, después “el polaco grande” se lo llevó pero no se a
que lugar. También se secuestro una valija tipo de cuero que tendría unos 30
cm. por 60 cm. aproximadamente que estaba llena de dolares. Cuando
estaba oscureciendo, nos retiramos del lugar, en el camión se llevaron a los
cuerpos del matrimonio que la mujer se llamaba Lucia Revora y el hombre era de
apellido Fassano. En el domicilio quedaron algunos oficiales para revisar la
casa y se llevaban los que a ellos les hacia falta. El camión que llevó a
los cuerpos regreso al domicilio de Belén 335. Una
vez en el Olimpo los cuerpos fueron fotografiados, y armaron como un arsenal
que también fotografiaron y era para darle a los periodistas para que vean
que había secuestrado esos armamentos de Belén, pero en realidad los traían
del I Cuerpo de Ejército. La valija se la llevaron a Minicucci (...) Esa
misma noche Sergio Nazario habló con la Escuela de Gendarmería que esta en
Ezeiza varias veces en donde decía que tenia que “hacer un asado y
necesitaba la parrilla” diciendo que ya lo habían hecho varias veces. Yo
escuche eso y después no vi mas al cuerpo de Revora que recuerdo que estaba
embarazada. Al
otro día fue Suárez Mason y nos reunió a todos los que estábamos y nos retó
a todos y dijo que “de ahora en mas solamente podíamos salir a hacer
procedimientos con la orden de él” (...) fue por el tema de la plata y por
la muerte de “Ciri”, a los cuatro días se encontraron Cardozo y
Miguelito, en donde Cardozo le dio un culatazo en la frente a Miguelito, y le
recriminó que siempre se quedaba con las mejores cosas, de ese momento
empezaron a irse algunos de los oficiales. Ya
cuando los sacaron del domicilio estaban muertos, ya que los habían
acribillado. El “tano”, petiso, medio rubio que era personal de la Policía
Federal, que era amigo de “colores” y de “clavel”, fue quien le cortó
un dedo al cadáver de Revora para sacarle un anillo”; y preguntado que fue
por el Tribunal en orden a sí Juan Carlos Avena (Centeno) estaba en el
Olimpo, dijo que “si, este tenía un grado de jerarquía como Minicucci y
Cardozo, y formaba parte de los grupos de tareas. Este
participó del procedimiento de la calle Belén, fue uno de los que entró al
domicilio y fue herido. Este era oficial del Servicio Penitenciario. También
había un oficial del Servicio Penitenciario que le decían “Miguelito” o
“candado”. Después del procedimiento de Belén, en la semana siguiente
“Centeno” levantó todas sus cosas y se fue y no apareció mas por el
Olimpo. Este También discutió con “colores”...”.- Las
declaraciones transcriptas, que más alla de las inexactitudes parciales tiene
coincidencias estructurales que me permiten verificar y corroborar en gran
medida la reconstrucción histórica del hecho que he efectuado y por otra
parte, en igual sentido respecto de los otros elementos de prueba que se han
reunido y analizado hasta aca.- A grandes rasgos se pueden señalar las siguientes coincidencias: 1) Que el hecho existió; 2) Que no fue un patrullaje de rutina, sino un procedimiento concebido y planificado acorde con los modos de la represión ilegal implementados por aquellos años por la dictadura militar, esto es, detener a los sospechosos en procedimientos con fuerzas numéricas arrolladoras y sin control judicial alguno, mantenerlos en centros clandestinos de detención y disponer arbitrariamente sobre sus vidas; 3) Que participó en el procedimiento una gran cantidad de personal de distintas fuerzas y no sólo los tres efectivos que padecieron consecuencias (COVINO, DEL PINO y AVENA), todos por disposición del cuerpo de ejército I (conforme la estructura de zonificación, era el que poseía jurisdicción en la Capital Federal) y con apoyo de personal de la central de reunión del batallón de inteligencia 601; 4) La existencia de los cuerpos de Carlos Guillermo FASSANO y Lucila Adela REVORA y 5) La presencia en los hechos de un menor de edad (Eduardo DE PEDRO) y su secuestro de tres meses, al no haber sido restituido en forma inmediata a sus familiares y estar en poder de las fuerzas que actuaron en el procedimiento.-
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