Tucumán, Enero a Diciembre de 1975
por Adel Edgardo Vilas
III Parte. El desarrollo de
las Operaciones
Plan Táctico Nro. 6 (Del 1 de octubre hasta el 20 de diciembre)
En Tucumán, la lucha contra la
subversión estaba tocando a su fin. Sin embargo, ni el ERP ni nosotros sabíamos
que todo habría de decidirse apenas nueve días después de haber puesto en
ejecución el nuevo Plan Táctico Nro 6. Los subversivos habían decidido abandonar
el llano y volver apresuradamente a reunirse en el monte, pues la Compañía de
Monte "Ramón Rosa Giménez" incrementada con nuevos contingentes de todo el país,
estaba decidida a dar la batalla final. Quizá por eso comenzó a levantar
campamentos dentro de los límites de la Fuerza de Tarea "Aconquija", desde donde
procede a hostigar a la tropa cuando ésta asciende y desciende de los cerros.
Mi decisión, entonces, fue que las dos nuevas fuerzas de tarea con las cuales
contaba -la "Aguila", que venía de Mendoza y la Ibatín", arribada de Tartagal-
se volcasen a la selva en busca del oponente, sabiendo, previamente que le
habíamos cortado todas sus líneas de abastecimiento. La Fuerza de Tarea "Aconquija",
en tanto, esperaría en el linde del monte a que los contingentes subversivos,
hostigados y batidos por las dos Fuerzas de Tarea recien llegadas, bajasen en
busca de provisiones y relevos.
Por otro lado, decidí trasladar la FT "Cóndor", que se hallaba en Lules, a la
zona del Ingenio "La Fronterita", extendí su zona de responsabilidad hasta el
río Salí. La Fuerza de Tarea "Rayo" quedaba en el norte y la Fuerza de Tarea
"Cáceres" permanecía en el sur, aunque en distintas zonas de responsabilidad,
por lo que envié al Equipo de combate "Jesús María", situado en Aguilares, a
ocupar el dispositivo de la Fuerza de Tarea "Rayo", y la zona que pertenecía a
los escuadrones de Gendarmería pasaba, así, a ser vigilado por el Escuadrón "San
Juan", al este de la Ruta Nac Nro 38.
Desde el 1° al día 9 se suceden, ininterrumpidamente, enfrentamientos en Río
Colorado, Villa Quinteros, Santa Lucía -donde es herido gravemente el
subteniente José M. Mauro-, los suburbios de la propia capital de la provincia,
Los Sosas -donde mueren cuatro soldados y son heridos un subteniente y un
sargento- y Las Mesadas. En este último enfrentamiento, cae un soldado del RI
Mte 28 y uno de los principales cabecillas del ERP, el "Capitán Pablo", o sea,
Jorge Carlos Molina, y el chileno Estrada. El primero había sido liberado por la
amnistía dictada por Cámpora el 25 de mayo de 1973, y que luego había comandado
la Compañía de Monte "Ramón Rosa Giménez".
En ese lapso de tiempo, las bajas enemigas fueron aproximadamente de unos 40 ó
50 subversivos, incluyendo, claro, las que se le ocasionaron en los
procedimientos especiales que diariamente se realizaban en la provincia de
Tucumán o provincias vecinas. Si bien es cierto que la cifra resulta importante,
no es menos cierto que el ERP cifraba esperanzas en la terminación de la zafra,
que se produciría hacia fines de octubre o noviembre. Para eso debía llegar con
un mínimo de efectividad a diciembre, cosa que no pudo hacer después de la
derrota de San Gabriel.
El arroyo San Gabriel
El combate se desarrolló entre las 10 y 18 horas del 10 de octubre en la zona
del A. San GABRIEL, que corta la Ruta Nac 38 aproximadamente a 2 o 3 Km al Norte
de Acheral.
Las fuerzas fueron llegando, escalonadamente, en este orden: a partir de las
10.30 horas: 1 Tcnl RI Mte 28 (J FT IBATIN); 1 Tte 1ro RI Mte 28; 1 Cap RI 19; 2
Subt RI, 19; 3 Subof RI 19, 20 a 30 Soldados del RI 19. Luego, sobre el mediodía
arribaron 1 My; 1 Cap Aud y 15 o 20 Sold, con 3 helicópteros, reducidos a partir
13.30 horas a un helicóptero solo.
¿Cómo se habían sucedido los hechos? El día 10 de octubre a las 9.15 horas
aproximadamente, el Jefe FT "IBATIN", con su S-2, (en Finca GARRO, llega al ex
Ingenio Santa Lucía, en el pueblo del mismo nombre, (...) "ACONQUIJA", a
reconocer a dos Jefes de la guerrilla que habían sido muertos el día anterior:
Negrín y Molina y analizar la documentación capturada.
Cumplido el trámite y antes de regresar a su Comando, se dirige a la Estación
ACHERAL, para tomar contacto con personal de su unidad RI Mte 28 que había
arribado con las primeras luces, con 37 mulas y forraje.
Al preguntarle las novedades al Jefe de la comisión, Sarg 1ro Enf Vet TEJERINA,
éste, después de darle las novedades le manifiesta que había en el lugar un
muchacho de unos 18 años que decía saber de la existencia de 4 delincuentes
subversivos en un cañaveral próximo al Ao. SAN GABRIEL. El J FT ordena a su
segundo (Tte 1ro JAIME) que tome contacto y le informe, mientras tanto, continúa
informándose de las novedades y necesidades.
El S-2 ratifica lo indicado por el Sarg 1ro, agregando que habían sido visto a
las 6,00 horas dentro del cañaveral por un amigo del joven y que aún permanecían
en el lugar, ya que ellos habían vigilado sus movimientos. En breve intercambio
de ideas con el S-2 se decide que el joven permanezca en el lugar a la espera
del S-2, mientras el Jefe se trasladaría al PC FT "ACONQUIJA" para reunir
efectivos y capturar o aniquilar a los guerrilleros.
Siendo aproximadamente las 10.30 horas en PC FT "ACONQUIJA", se ordena al Cap
VALIENTE, Jefe de un Eq Comb de la FT "ACONQUIJA", que reúna la mayor cantidad
de efectivos disponibles, los aliste y se presente de inmediato a la Sala de
Situación para recibir una orden. El J FT "IBATIN", en tanto, espera la llegada
del Cap, informa brevemente de la situación a un Mayor que en calidad de
Agregado se encontraba a órdenes del PC; ya que el J FT se había dirigido con
los muertos y la documentación secuestrada a Santucho y Negrín hacia Famaillá.
A la presentación del Capitán en la Sala de Situación, sobre la carta lo pone en
situación y le ordena: 1) Que junto con su S-2 se dirija a Est ACHERAL, tome
contacto con el joven que había proporcionado la información, aclare la misma y
luego establezca un cerco en el lugar donde presuntamente se encontraren los
miembros de la Cia de Monte. 2) No debía iniciarse la operación hasta tamto
arribara al lugar. 3) Se comunicaría novedad al Puesto de Comando en Famaillá y
se solicitaría helicóptero de ataque y ambulancia. 4) Debía extremarse las
medidas de seguridad de la tropa, fundamentalmente por la situación de cerco.
Impartida la orden y mientras se terminaban de reunir y alistar efectivos del RI
19 (FT "ACONQUIJA") -que se encontraban descansando por haber operado durante
toda la noche anterior en una emboscada que motivó la muerte de los cabecillas
mencionados-, llamaron al PCT Br, se informa de la novedad, solicitando
alistamiento de helicópteros a orden y la disponibilidad inmediata de uno de
ellos en el PC J FT "IBATIN" (Finca GARRO) más o menos 6 Km de Santa Lucía. El
Jefe FT "IBATIN", se dirige a su PC, comunica a su 2do Jefe y Operación de la
situación, le imparte órdenes para su propia FT y se embarca en el helicóptero
solicitado. A las 11.15 horas aproximadamente arriba al Ao. SAN GABRIEL y toma
contacto con el Cap VALIENTE y S-2, quien le describe la situación.
El Jefe de la FT realiza junto con su S-2 dos pasadas con el helicóptero a baja
altura sobre el cañaveral, para la observación directa y la constatación del
lugar donde se esconden los guerrilleros. Como no se vé nada, regresa al lugar
donde se encontraban el Cap VALIENTE y el informante, los cuales insisten y, ya
en el helicóptero, efectúan otras dos pasadas a baja altura, tratando de abrir
el cañaveral para observar. En la tercer pasada, siendo las 11.38 horas, logran
observar a 1 ó 2 delincuentes subversivos. Se abre fuego y los delincuentes
subversivos hacen lo propio produciendo averías al helicóptero, con tal mala
suerte que muere el Sarg RAMIREZ y es herido el Cap VALIENTE.
De inmediato el helicóptero, en emergencia, aterriza a escasos metros del
cañaveral, se retira al muerto, las ametralladoras del aparato, se logra detener
el motor y retirar la documentación. En tanto, desde tierra, se abre el fuego
sobre el cañaveral y se intima rendición a los guerrilleros, que contestan con
fuego. Más o menos a las 12.00 horas un helicóptero a órdenes del Tte LEDESMA
abre fuego sobre un lugar preciso y comienza a arder todo el cañaveral de O a E.
Otro helicóptero es averiado por el fuego del ERP y se retira al Aeropuerto
MATIENZO.
En ese momento llega al lugar una fracción de 15 a 20 hombres del PCTBr al cual
se le ordena que entre en posición sobre el Ao SAN GABRIEL de espalda a la Ruta
Nac 38, con la misión de impedir la fuga de los delincuentes subversivos
cercados. El J FT "IBATIN", por no disponer de medios de comunicación se dirige
a pie a tomar contacto con los dos oficiales jefes de fracción e informarlos de
la situación, que está controlada. El fuego ya se ha propagado hacia el
cañaveral y los delincuentes subversivos continúan esporádicamente contestando
el fuego de la tropa.
Desde el aire, le son arrojadas granadas y batidos por el fuego de ametralladora
que repiquetean por todas partes. Súbitamente se produce un impasse de
aproximadamente 2 ó 3 horas, por falta de helicópteros. No se inicia el
rastrillaje para evitar riesgos de la propia tropa.
A las 17.00 horas, luego de dos pasadas con helicópteros que baten el lugar
donde se encuentran reunidos los delincuentes subversivos, se inicia el
rastrillaje con: J FT "IBATIN", 1 Subt RI 19, 1 Sarg Ay RI 19, 1 Cabo 1ro RI 19
y más o menos 30 soldados. El resto de los efectivos mantienen medio cerco.
A las 19.00 horas, terminado el rastrillaje, el J FT "IBATIN", entrega los
efectivos del RI 19 al J FT "ACONQUIJA" y el personal de la Br al Cnel MENENDEZ,
retirándose a su PC. El resultado del enfrentamiento ha sido de 12 muertos en
las fuerzas marxistas y una baja de propia tropa, además de los 2 helicópteros
averiados.
En San Gabriel se combinan dos hechos: el puramente militar, que costó al ERP 12
de sus hombres más fogueados, y el psicológico, pues, a semejanza de Manchalá,
en un combate abierto había sido totlmente derrotado. Pero otro factor vino a
conmover la ya endeble base operativa del marxismo, y fue la caída de Negrín y
Molina, quienes en la provincia eran sus jefes máximos. Ambos se habían fugado
juntos del penal de Villa Urquiza en septiembre de 1971 y en alas de la amnistía
de Cámpora, habían salido libres de culpa y cargo el 25 de mayo de 1973. Ahora
bien, la muerte de Negrín y Molina no había sido resultado de un enfrentamiento
como el de Manchalá y San Gabriel sinó de sendas emboscadas que demostraban al
ERP hasta dónde su jefatura de inteligencia estaba desarticulada y hasta dónde
los equipos operativos que día y noche trabajaban en la provincia para capturar
detenidos.
Desarticulado en la ciudad, barrido de su periferia industrial, cercado en los
cañaverales, perseguido en el monte, sin abastecimientos, sin suministros, sin
capacidad ninguna de reclutamiento, el ERP estaba derrotado. Así lo comprendió
su estado mayor que a partir de San Gabriel comienza la desmovilización de los
contingentes que debían comenzar su marcha hacia Córdoba y el Gran Buenos Aires.
Entre el 15 y el 16 de octubre se realizó el plenario de la Compañía de Monte y
textualmente, estos fueron los informes finales, tal como constan en el
documento original que le fué capturado una semana más tarde.
A) Trabajos de masas: 4 meses sin atención
1) Informes por pelotón:
a) Pelotón Reynoso
- Mando desconectado del pelotón. "Mandonismo"
- Desorganizado y desadecuado.
- Falta de crítica y autocrítica.
b) Pelotón Dago
- Falta de atención al trabajo de masas por fallas internas y poca vida partidaria.
- Fallas de planeamiento.
- Se observa un bajón.
c) Pelotón Irustia:
- No se presentó al plenario.
- Es el más sólido.
d) Pelotón Lasser-Toledo:
- Sin novedad.
- (...) (Probablemente a mediados de septiembre), Como pelotón de choque.
2) Planes y orientacionesSe analizó la resolución del Co "Vietnam Liberado"
Recomendaciones:
a) Mejorar la vida del campamento y la atención de los contactos.
b) Reclutar decididamente y consolidar a los nuevos Cros.
c) Operar con combatividad, iniciativa, serenidad y audacia.
El cumplimiento cabal de la línea de hostigamiento sólo será posible desplegando la máxima iniciativa, serenidad, combatividad y tenacidad. Debemos buscar constantemente el encuentro con el enemigo para golpearlo brevemente produciéndole bajas y alejarlos oportunamente. Donde sea que encontremos al enemigo, es una oportunidad de hostigamiento que no debemos desaprovechar. Actuaremos principalmente con emboscadas preparadas. Pero debemos aprovechar también los encuentros casuales, donde pasada la primer sorpresa, se debe buscar enseguida la forma de golpearlos.
d) Cuidar la vida de las masas.
e) Formar cuadros guerrilleros.
Tanto los oficiales como los combatientes, deben acentuar sus esfuerzos para formar y formarse como cuadros militares de nuestras unidades guerrilleras. La experiencia acumulada nos dá sólida base, a la que debemos agregar el esfuerzo para formar nuevos compañeros en condiciones de dirigir escuadras, es decir en condiciones de ser ascendidos a sargento, preparar a los sargentos y tenientes para que se pongan en condiciones también de ascender, es decir de desempeñar responsabilidades mayores, etc.
f) Observación constante y acumulación de datos sobre el "enemigo".
g) Enfrentar al enemigo donde sea ubicado, teniendo en cuenta las posibilidades.
h) Combinar propaganda con hostigamiento.
i) El reclutamiento de centenares de combatientes es básico, hay que tener en cuenta no sólo aspectos ideológicos, sino material (mejoramiento en su vida, comida, problemas de trabajos, salud, educación, etc.)
3) Variosa) La correspondencia saldrá los días pares.
b) Contraseña:Silbido (El mismo utilizado hasta el presente)
Santo: Héroes
Seña : de San Gabriel
c) Efectuar contactos los días domingos, invitando que suban al monte Ani con los hijos.
La hora de las comitivas
A fines del mes, ciertamente trágico para el ERP, cae abatido en una nueva
emboscada, el hermano menor del comandante de la subversión, Asdrúbal Santucho.
Su cúpula tucumana había sido descabezada y de nada valían los relevos que se le
enviaban a la Compañía desde Buenos Aires, debido al desconocimiento que tenían
de la zona por ser subversivos urbanos.
La lucha terminaba; el peligro, si bien seguía existiendo, era mucho menor que
al comienzo. Es entonces cuando el Comando en Jefe del Ejército comienza a
enviar legisladores, políticos y periodistas para que apreciasen la vida
cotidiana de las fuerzas legales. De entre los recortes que he guardado, los del
diario "La Nación" creo que conviene transcribirlos, por reflejar la opinión
-quizás la más ajustada a los hechos- de un hombre de prensa que nunca ha visto
antes al Ejército Argentino en operaciones:
Operación Independencia
LA SEGURIDAD Y LA FE REEMPLAZAN
AL MIEDO EN LA ZONA TUCUMANA FAMAILLA, Comando Táctico de Operaciones de la V
Brigada (De un enviado especial). - Aquí no hay guerra. Es una lucha frontal
contra la delincuencia subversiva. ¿Unos días más? ¿Unas semanas más? ¿Unos
meses? Es la batalla de la libertad en la que estamos todos. El terreno lo
eligió la guerrilla. El momento también. Enmarcado el territorio tucumano en
características geográficas especiales, sumó a ello un cuadro socioeconómico de
aristas muy particulares y tentadoras. En la planimetría de los tácticos
-políticos y operativos- del movimiento declarado ilegal inicialmente y en la
confusión actual de mandos y adherentes con el grupo recientemente puesto al
margen de la ley, el "bocado" era apetecible y rentable publicitariamente. Salta
y Jujuy hubieran sido los pasos siguientes. La conexión internacional se
aseguraba en la frontera con Bolivia y las centrales publicitarias -La Habana y
París, por ejemplo- se hubieran encargado de presentar adecuadamente el objetivo
buscado pero no logrado: un supuesto "territorio liberado". Un mundo subterráneo
de conexiones civiles, cuando no la incapacidad del poder administrador de la
provincia, no obstante su voluntad de hacer, dejó avanzar las cosas. En la carta
situacional de hoy el cuadro real es positivo para el desarrollo de la Operación
Independencia, dispuesto por el Poder Ejecutivo de la Nación, por decreto, y
conformada en su planificación y desarrollo por el Ejército, con el apoyo de las
dos otras fuerzas: la marina de guerra y la aeronáutica. El peso de la
responsabilidad es del primero. En fuerza. En equipos.
La moneda en el frente de operaciones tiene dos perfiles. Salientes y
penetrantes para el observador en su conversación con los soldados. El muchacho
del terruño -nacido en Tucumán o en Salta- y prestando servicio militar aquí
rechaza -¡la tierra atrae!- al reclutado en Rosario, Córdoba, Buenos Aires o
localidades del Gran Buenos Aires. Suma a esa voluntad anímica de resistencia el
conocimiento del terreno. No le es nuevo Monteros; menos Lules. Anduvo antes por
los montes cerrados de las estribaciones del Aconquija. Alguna vez se llegó, en
su infancia o en su mocedad, a Abra del Toro o se bañó en las aguas del río
Pueblo Viejo. Un detalle que debe computarse. Con jóvenes y decididos jefes y
suboficiales identificados en los cuadros acampa. Buscar la huella. Abrir la
picada en el monte. Saber esperar. Hacer una noche. Y otra. Y una tercera, es lo
común. Todo en los meses pasados, pacientemente, marcan puntos salientes en la
apreciación del conjunto mucho más valorable. Cuando todos -aquí no hay
distinción de grados- saben que no existe una nebulosa en los objetivos. Fuerte
voluntad. Perseverancia. Capacidad de lucha. Se está motivado. Sabe que detrás
-generalmente adelante- hay un jefe de mando superior. Un general en la lucha
tiene que ver -con frecuencia- con los ojos de sus soldados. Tal este caso de
esta operación. Un cosa muy distinta resultó para los grupos subversivos
planificar en la confortable residencia de una capital lejana -o cercana- y otra
la puesta en práctica. Cuando se buscó la alianza del hombre de la zona,
convencidos de su inmediata captación, o cuando se sincronizó los movedizos
puestos de ataque rural con la acción de la guerrilla de fábrica -los tres
tiempos conocidos- no se pensó -o se pensó mal- en la reacción del poblador. El
poblador que fué perdiendo el miedo inicial.
La cuota de confianza.
El temor guiado por el terror
ejecutado o narrado. La V Brigada -en su mecanizado desplazamiento terrestre y
aéreo- fue imponiendo cuotas de confianza. La bandera o las banderas del ó de
los grupos subversivos -los mismos colores que desfilaron por las calles de
Buenos Aires cuando el doctor Héctor J. Cámpora asumió la presidencia de la
República fue prontamente desplazada en el mástil de la placita del pueblo por
la única nacional conocida, respetada y honrada. Este es acaso el mejor jalón de
esta lucha en la selva y en el monte. Lucha que la gran ciudad y sus habitantes
no calibran en toda su importancia. Pero que la hay, ahora en un plano de
reconocida declinación. Hubo un incipiente parpadeo de "territorialidad". El
buscado infructuosamente para agitar la Convención de Ginebra. Hoy -ya a esta
altura de los hechos- con la documentación secuestrada, la conducción subversiva
toma dos caminos muy distintos: el de franco optimismo, de supuestos éxitos y
resonantes victorias, cuando se escribe a las centrales -que las hay- de mando
en el exterior, y el otro -muy distinto- cuando se pide más logística humana y
de medios a los contactos regionales. Aquí priva el pesimismo. No se oculta la
adversidad. Dos idiomas distintos. Acaso para también dos destinatarios. Uno que
no admite, en ninguna parte del mundo, derrotas y el otro al que no se lo puede
engañar con la verdad tan cercana. A kilómetros, a pocas leguas, a todo lo largo
de la ruta nacional 38 que sabe, en Trancas, casi en el linde con Salta, al
minuto de una hora de la acción, que -por ejemplo- en Lules fue localizado un
blanco. Que la información lugareña permitió detectar una minúscula formación de
grupos moviéndose en la noche -la sobra es su acompañante casi permanente- en
Tafí del Valle, bajando hacia Nuñorco. El monte es un cerrado techo verde. Pero
se puede ver debajo. El helicóptero artillado aterriza donde menos se lo espera,
y sus hombres cumplen la misión encomendada.
A nadie se le puede ocultar que se ha producido el desgaste del cuadro operativo
de la subversión. Lo que se buscó como escenario ideal, propicio, medianamente
fácil, está resultando todo lo contrario. Cuando la patrulla -al frente un joven
oficial llegado voluntariamente de Mendoza- regresa a Famaillá, se produce el
informe final al mando superior. No hay nombres propios que destacar. El
valeroso soldado combatiente -oficial, suboficial, conscripto- no oculta su
nombre y apellido. Como que en la estafeta postal tiene la carta de su familia.
Como que en la tertulia con la maestra de la escuela frente a la plaza del
pueblo, no niega su identidad. La calurosa tarde de fin de semana clava un sol
poniente. La caña se está cortando. Ni la naturaleza ni la provincia
experimentan modificaciones. No hay toque de queda. Ni identificación
obligatoria. Hay -eso sí- una responsabilidad compartida. Dos objetivos
distintos. Por distintos caminos en su búsqueda. Una verdad que se consolida. Un
engaño que se dispersa. Alguien que llega. Alguien que huye. Todo aquí cerca de
Famaillá. En la capital de la provincia el gobernador Amado Juri, sentado en su
despacho, busca afanosamente mayor aporte federal para el presupuesto
provincial. Una suerte de nuevo andamiaje de la creciente burocracia. El CONASA,
la empresa estatal que conduce los ingenios La Florida, Bella Vista, Santa Rosa
y la Trinidad, se debate en su crisis intestinal. Hombres. Grupos. Tendencias.
Conducciones gremiales desencontradas. Como si en Tucumán no hubiera pasado
nada. En un mundo aparte. Y el peligro pasó por las aguas mismas de las
acequias. Estuvo en cada finca. En cada casa. En la granja y en el surco. Se
quiso mezclar con su historia. Sus cantos. Sus tradiciones. Por las sierras y
los valles, la intimidación para el caos hizo escuchar su confusa voz.
Operación Independencia (II)
TUCUMAN: LOS SOLDADOS DESCANSAN ALERTAS Y ACAMPAN JUNTO AL RIO AMIGO
Margen izquierda del río Caspichango, Base de Combate Cóndor (De un enviado
especial). - La columna de camiones, en tarea de abastecimiento, llega al lugar.
El día anterior había cumplido una tarea distinta: renovar o refrescar, mejor
dicho, a esta Base de Combate Cóndor del Comando Operativo de la V Brigada del
Ejército. Una ida y vuelta marginada con caña de azúcar. Caña vieja y caña
nueva. Es decir, trabajo pasado y febril actividad de hoy. La economía tucumana
-no obstante las buenas intenciones- sigue teniendo la fisonomía de siempre.
No más de 170 hombres venidos de Mendoza. Un campamento con todo lo necesario:
buenos puntos de mira hacia la selva; protección natural de los recodos del río
en una línea imaginaria de división entre los departamentos de Monteros y
Famaillá. Su jefe -un mayor de tono severo, cuyas palabras alternan entre lo
enérgico y lo paternal- hace el elogio de sus hombres. Llegaron de un paisaje
distinto: cambiaron la blanca cordillera de temperatura extrema, de frío
invernal, por este telón semitropical de lluvia y sol, con marcas casi
ardientes. Dispuso en pocas horas todo lo que hace falta: desde la cantina -con
el mate permanente caliente- hasta las carpas para el descanso. Llevan sesenta
días -nos dice- y no se registran fatigas. Una diminuta cancha de fútbol es el
punto de reunión. Aquí se cambia el rostro del cansancio -en el final de la
larga caminata de días y horas- por el gesto de desbordante alegría con el
empate logrado.
Cuando se traza la tarea diaria los puestos de vanguardia son los cotizados,
como que cada uno quisiera estar más cerca del peligro. Un juvenil desafío. La
sección se ha descompuesto en grupo. Hay que darse a la tarea -todos los días,
invariablemente- de localizar las huellas buscadas. La información es
primordial. Y no falta. Frente a un enemigo que desprecia humanamente todo lo
convencional de la lucha, la fuente de información es tan importante como el
blanco certero en el enfrentamiento. Una tarea de rastrillo que deja un saldo de
referencia cierta, la misma que conduce al campamento abandonado horas antes o
al sorprendido en el desorden de una precipitada retirada, en la que, no pocas
veces, se deja información valiosa. Para estos hombres de esta base de combate
es tan importante conectar como desconectar el rastro. Lo de hoy no es útil
mañana, pero sí provechoso para la formación de un cuadro regional de situación.
La fórmula de confianza en lugar del miedo, llega a los lugares de acción. Las
pequeñas poblaciones -preocupadas mucho más en la cosecha, en el riego, en el
corral de sus aves, en el transporte de sus productos, que en el "mundo ideal"
prometido por la subversión- se sienten ahora protegidas, cuidadas, legalmente
custodiadas. Que los citrus: Limón, mandarina, pomelo o naranja, vayan tomando
el color de su madurez, que es acaso su única riqueza, vale mucho más que una
programática de Fidel Castro. Un plantío de alfalfa o de maíz desarrollado
normalmente le sabe al hombre de esta tierra, más al gusto de su trabajo que la
quimera de una promesa de Marx, acompañada de una descarga de ametralladora.
El soldado vive junto al río amigo. El amigo tiene un nombre para el recuerdo:
Caspichango. Aquí conoció a otra gente, a la que incorporó al río, es decir, al
vínculo de la amistad. En la Base de Combate -a la que acuden padres para
visitar a sus hijos en servicio militar obligatorio- todo tiene su valor en la
estrategia. Una luz encendida en la noche, la marca no cubierta por el pasto, el
silencio, la voz a medio tono cuando se incursiona por la selva, el arma lista,
el cargador a mano, las luces de bengala, marcadoras de la marcha en el cielo,
en mano para ser utilizada en su justo momento. Sabe el soldado que su
abastecimiento está asegurado. Pero sabe también que el enemigo no descuida el
suyo. Un almacén asaltado, camión que deja en la ruta lo suyo, el paquete
arrojado desde la ventanilla de un tren en marcha, todo forma parte de la
comunicación de la delincuencia subversiva.
También ha llegado a la Base de Combate Cóndor, la versión de la disidencia en
la conducción. Los que fueron primeros en la aventura no quieren ceder sus
puestos de mando a los recientemente incorporados. Al parecer existiría, desde
el punto de vista de la subversión general, coincidencia de criterios y del
momento para hacer las cosas. Las dudas radican en los distintos modos de la
conducción operativa. ¿Dónde radica la debilidad de unos y la fortaleza de
otros? Esto, que hace también a la lucha, forma parte de la estrategia militar.
Cuando llegamos a La Fronterita, la distancia se cubre en el infinito de
espirales de humo. El humo no asoma de la distante chimenea del ingenio como por
arte de magia. Es que se llevan 160 días de zafra normal, sin una interrupción
gremial. Lo que fué el año anterior una zona de huelgas es ahora de producción
ininterrumpida. Hubo tiempo también para celebrar la Fiesta de la Pachamama
siguiendo al carnaval pasado, el Festival de Simoca, el aniversario de la
batalla de Tucumán y todos se aprestan para estar presentes -en los próximos
días- en El Moliar para acompañar en sus demandas y promesas, a la Virgen de
Covadonga.
Los partes de acciones miltares se dan por el número de bajas, en lo que hace a
su importancia. Pero el tucumano acepta y valora que, cuando se escuchó la
descarga en San Gabriel, a no menos de mil metros del tránsito pesado de
camiones por la franja de cemento, no se ha quebrado la estructura industrial de
la provincia, sustentada por fuertes empresarios y gremios poderosos o modestos
talleristas con reducido y casi común personal familiar. Tucumán no interrumpió
su ritmo que era lo buscado. Siguen los telares su labor en sus fábricas
textiles; los talleres de calzado y prendas de vestir continúan "exportando" al
país.
Su parque automotor aumentó. El campo renueva su población de vacunos, ovinos y
porcinos. La agricultura está en pleno desarrollo. También la producción
forestal y la minera. Los que llegaron para entonar "cantos de sirena" en estos
centros vitales están informados que la población comprende y comparte esta
acción militar a la que asiste de lejos o de cerca. Esta es una de las claves
del éxito. Podrán tener los encuentros referencias de lugares geográficos -San
Gabriel, por ejemplo- o dejar para la crónica diaria nómina de bajas de ambos
lados, pero lo que vale, lo que perdurará y en su momento la provincia, sus
hombres, sus gentes, su gobierno, tendrán que reconocer, es el rescate de la
seguridad allí donde se estuvo a las puertas mismas de la violenta insurrección
encubierta por sospechosos embalajes del prometido "mundo mejor". Ubíquese el
fracasado intento donde se quiera: en las amplias avenidas de la ciudad capital,
en Tafí Viejo, en Los Ralos, en Nueva Trinidad, en Aguilares, en La Cocha,
bajando hacia Catamarca, o en Concepción. El fracasado plan no sabía de límites
ni de latitudes, ni de procedimientos, ni de costos. A la provincia había que
conmoverla en su totalidad. Hacer de Tucumán la explosión inicial, para
extenderla luego. Eso es lo que se está impidiendo aquí, en ambas márgenes del
río Caspichango y sin que mucha gente lo sepa. Los hechos concretos y positivos
no siempre tienen la misma velocidad de las malas noticias".
Pasado el peligro...llegan los políticos.
El 12 de noviembre, llega a
Tucumán un grupo de legisladores para recorrer la zona de operaciones
antisubversivas en el sudoeste de Tucumán, donde fueron informados de las
acciones que allí realiza el Ejército. Los legisladores e integrantes de las
comisiones de Defensa del Senado y de la Cámara de Diputados, llegaron en un
avión militar, acompañados, en representación del Comando General del Ejército,
por el secretario de esa fuerza, general Osvaldo René Aspitarte.
En el Aeropuerto de la ciudad aguardábamos a la comitiva el comandante del IIIer
Cuerpo, General de brigada Luciano Benjamín Menendez y yo. Aquélla estaba
integrada por los senadores nacionales Eduardo Paz, Armando Caro, José H.
Martiarena, Guillermo Brizuela y los diputados nacionales Ernesto Campos,
Ricardo De Luca, Horacio J. Hueyo, José Luis (...) zzarini, Alberto Garona y
Oscar J. Cambell, quienes vestían uniformes de combate, con cascos de acero, al
igual que las diputadas Irene Román y María Cristina Guzmán.
Poco después, en helicóptero la comitiva se dirigió a Famaillá; allí, en la sede
del Comando Táctico de Avanzada, les presenté un informe de la situación,
reservando aquellos secretos militares que no podía, so pena de dar a conocer
los planes operativos de la Vta. Brigada. Seguidamente, siempre por vía aérea,
los jefes militares y los legisladores se dirigieron a la sede de la fuerza de
tarea Ibatin. Como la fuerza de Tarea Ibatin estaba situada en un cerro dentro
del monte, para llegar debieron escalar, por senderos enclavados en plena zona
selvática una meseta de 600 metros. Allí se sirvió mate cocido y el jefe de la
fuerza hizo un detallado informe contestando preguntas. En esos momentos, a
cuatro kilómetros de distancia, se produjo un enfrentamiento entre efectivos
militares y delincuentes subversivos. Tras almorzar en el lugar, la comitiva se
dirigió a otra fuerza de tarea, la denominada Aguila, cubriendo parte del
trayecto en helicópteros y el resto en camiones pesados.
El jefe de esta fuerza efectuó una nueva exposición, completándola con planos y
una mesa de arena. En ese momento, regresó a la base una sección del Regimiento
16 de Infantería de Montaña -que tiene su asiento en Uspallata pero estaba en
operaciones en Tucumán-, grupo que había realizado un patrullaje de tres días
por la selva. Los efectivos fueron presentados por mí al general Menéndez y
luego al senador Paz.
Los legisladores regresaron alrededor de las 18 al aeropuerto Matienzo, de esta
ciudad, oportunidad en que el senador Paz entregó a los periodistas una
declaración.
Fuerzas de seguridad, en aras de los más altos intereses nacionales y del
holocausto que significa tantas vidas ofrendadas por ambas". Añade que los
caídos en la lucha "lo han sido en defensa de la Nación misma y se han hecho
acreedores al reconocimiento de la Patria toda. De allí -concluye- que se torne
imprescindible que la ciudadanía ayude y apoye la gestión del Ejército,
colaborando con desinterés y alto sentido patriótico a la guerra contra la
subversión.
Doce días más tarde arribó a Tucumán Francisco Manrique, el cual expresó al
final de su periplo por la zona de operaciones:
"La sensación que ha dejado la visita al frente de lucha es que la guerrilla está en retirada y a la par, que quienes están combatiendo en la zona no se sienten comprendidos ni acompañados. Estimo que la mentalidad militar está acumulando las enseñanzas de una nueva experiencia que deja crudamente a la vista las obligaciones que deben ejercer y no ejercen los gobiernos nacional y provincial".
Previamente, Manrique había estado conmigo y yó lo había puesto al tanto de la
situación general que se vivía en la provincia.
Habían transcurrido desde el comienzo de las operaciones, en febrero, ocho
largos meses y las tropas del Ejército, de la Gendarmería nacional, de la
Policía Federal y de la Policía Provincial de Tucumán se habían batido por la
Patria, en cortadas, cañaverales y montes.
Los últimos combates.
Desde el 8 de noviembre, la
Fuerza Aérea Argentina se une al ejército y colabora en una acción de guerra
llevada a cabo en pleno monte. Sobre fines de octubre habíamos detectado un
reducto extremista enclavado en la selva, en un lugar donde el terreno
presentaba la conformación de una olla. Como la altura y los accesos al
campamento ofrecían características [bien] difíciles para intentar un ataque por
tierra, solicité que se realizara un relevamiento aerofotográfico. Aviones
Mentor cumplieron la tarea determinando la existencia del reducto.
Para la acción, se dispuso el empleo de cazabombarderos Douglas A4-B, que
levantaron vuelo desde su base en Villa Reynolds, San Luis, a las 10 de la
mañana, dirigiéndose directamente hacia el objetivo. Un avión guía lanzó sobre
el mismo una bomba fumígena para señalar el blanco, tras lo cual, en vuelo
rasante, los demás aviones pasaron lanzando sobre el campamento una verdadera
lluvia de bombas de fragmentación. Finalmente, descargaron sobre el enclave
subversivo sus cañones de 20 mm y volvieron a sus bases. De ahí y hasta mi
partida de Tucumán, el aporte de la Fuerza Aérea fue de suma importancia.
La lucha contra la subversión armada estaba en su tramo final. El ERP había
comenzado a desconcentrarse en busca de los llanos, primero, y de Córdoba y el
Gran Buenos Aires, luego. En el monte quedaban algunos hombres, meros vestigios
de lo que había sido la compañía de Monte, mientras en la ciudad todos sus
reductos y casas operativas habían sido desmanteladas y sus actividades de
superficie eliminados. Los dos últimos enfrentamientos sucedieron el 1o. y el 14
de diciembre.
La despedida
Mi actuación en Tucumán no había
sido del agrado ni del Comandante en Jefe, Teniente general Jorge Rafael Videla,
ni del comandante del III Cuerpo de Ejército, general de brigada -hoy de
división- Luciano Benjamín Menéndez. Las causas no las conozco, aún cuando las
intuyo. Hice entonces todos los intentos que fue posible para quedar al frente
de la Vta. brigada, pues sabía que la interrupción del desgobierno justicialista
era cuestión de días o a lo sumo de un par de meses y que casi con seguridad
-como luego ocurrió- el comandante de la brigada también sería nombrado
gobernador de la provincia. De esa manera, ya fogueado en el terreno, creí que
podría aportar mi experiencia para completar la acción que solo había podido ser
efectiva en el terreno militar, en razón de las facultades que se otorgaban como
comandante de zona de operaciones. Faltaba ganar la batalla político-ideológica,
la cual presuponía, como condición sinequa non, el monopolio del poder, es
decir, la gobernación.
Sin embargo, nada conseguí. El día 15 de diciembre recibí la orden de preparar
las cosas para despedirme de la brigada, pues ya había sido nombrado mi
reemplazante, el general de brigada Antonio Domingo Bussi, sobre cuya actuación
no me cabe a mi decir una palabra. Creo que los hechos hablan solos.
El 20, a través del comando, dí a conocer el texto de mi despedida al pueblo
tucumano, junto al cual había luchado por espacio de 340 días pletórico de
heroísmo y sacrificio. Dice así: "Hoy debo despedirme de ustedes y he querido
hacerlo aquí, en este suelo histórico donde hemos luchado juntos en defensa de
nuestros ideales argentinos. No debo irme sin reconocer públicamente el apoyo
que este pueblo de Tucumán ha prestado al Ejército, demostrando una vez más que
está dispuesto siempre a brindar al país los egregios valores que le marcan su
tradición, por ser la cuna de la independencia. No nos ha defraudado. Yo miro a
nuestro país desde Tucumán, donde la providencia divina me ha signado para
defender a nuestra patria, y les digo: si el pueblo de esta provincia se ha
alejado de las manos de la delincuencia subversiva, quitándole toda posibilidad
de reclutamiento en la zona, si ha logrado concluir su zafra en paz, si se ha
mantenido unido con su Ejército, este ejemplo debe ser asumido por todos para el
logro de la victoria final, exclusivamente así la paz volverá a nuestro país.
Estos son momentos en que se hace imprescindible ser claros, lúcidos y francos,
si hablar claro es ya un modo eficiente de actuar, también el actuar, como lo
hemos hecho, es un modo de hablar claro, el pueblo tucumano lo sabe. En esta
provincia, que ha sido considerada reiteradamente la más propensa al desasociego
social, hemos logrado encaminarnos en el éxito gracias a dos virtudes que los ha
distinguido: serenidad y solidaridad.
Si la subversión ha perdido su capacidad de reclutamiento, si las fábricas han
de producir normalmente, si una comunidad como ésta se ha reencontrado con sus
valores trascedentes de argentinidad; si hemos aislado a los sediciosos en el
monte cortándoles abastecimiento y comunicaciones, si les hemos infrigido tantas
bajas al oponente, si hemos aniquilado a los principales cabecillas y provocado
la deserción de sus filas, si conocemos sus planes, sus objetivos y sus métodos,
si los desalojamos de los centros de producción, hemos logrado todo esto gracias
al espíritu sereno y solidario de este pueblo, y a que el Señor ilumina nuestra
causa justa en defensa de la unidad de destino. De todos estos logros, yo quiero
destacar uno: el rescate de una comunidad que desconcertada y temerosa
transitaba vacilante por el andarivel ciudadano. Esto y no el número de bajas
producidas, constituye nuestro principal factor de éxito, en esta guerra
diferente de las demás. Yo quiero pedir sinceras disculpas, por las omisiones
cometidas en la conducción de esta Brigada, a la cual me siento realmente
orgulloso y honrado de haber comandado, aunque las mismas hayan sido producto
exclusivo del celo puesto en el cumplimiento estricto de la misión impuesta. Me
quiero dirigir finalmente a las clases dirigentes de esta provincia. En estos
momentos, próximos a la natividad del Señor, es necesario hacer un exámen de
conciencia más profundo que el habitual, pensar qué debemos hacer para que el
país se sienta más satisfecho, con mayor confianza y tenga más respeto y amor
por los valores que representamos. Pueblo de Tucumán, leí hace días atrás algo
que quiero expresarles como símbolo de lo que siento por ustedes: Se puede
olvidar a quienes y con quienes uno ha reído, pero jamás se puede olvidar a
quienes y con quien uno ha llorado. Así será. Firmado: Adel Edgardo Vilas,
general de brigada, comandante de la Quinta Brigada de Infantería.
En medio del cariño de sus habitantes y el respeto de los soldados, dejé Tucumán
el 21 de diciembre de 1975, próxima la Navidad. El "Operativo Independencia", si
bien no había terminado, era un éxito completo. La subversión armada había sido
total y completamente derrotada por un Ejército que luego de cien años de paz
demostraba su capacidad de combate. La mayor satisfacción fue recibir días
después, ya estando en la capital federal, el llamado del general Bussi, quien
me dijo:
"Vilas, Ud. no me ha dejado nada por hacer".