Tucumán, Enero a Diciembre de 1975
por Adel Edgardo Vilas
III Parte. El desarrollo
de las Operaciones
Plan Táctico Nro. 1 (Desde el 24 de enero al 24 de febrero)
A las 6 horas del 9 de
febrero las tres Fuerzas de Tarea y el Escalón Comando del Puesto de
Comando Táctico adelantado de la Vta. Brigada tomaron sus puestos de
combate en las zonas que previamente se había dispuesto. Ese domingo
de Carnaval, la Fuerza de Tarea "Aconquija" ocupó el Ingenio Santa Lucía,
mientras la Fuerza de Tarea "Rayo" ocupaba el Ingenio la Fronterita
y la Fuerza de tarea "Chañi" tomaba posiciones en Los Sosa. El Escuadrón
de Gendarmería Nacional "San Juan" marcha hacia El Mollar y La Angostura,
en tanto el Escalón Adelantado se establecía en la ciudad de Famaillá,
con una Sección Seguridad, Una Sección de Comunicaciones y un Escalón
Logístico de la brigada.
Mis tres Fuerzas de Tarea abordaron las posiciones desde el Este y el
Escuadrón de Gendarmería lo hizo desde el Oeste. Al mismo tiempo, y
coincidentemente con mi llegada a Famaillá, los 200 hombres de la Guardia
de Infantería procedieron a relevar el enclave urbano y sus 12.000 habitantes,
realizando, entre otras cosas, un detallado censo que les insumió la
primer semana. Cualquier cambio de domicilio o viaje que se efectuara
fuera del poblado debía reportarse a los efectivos del Puesto de Comando;
toda arma que se tuviese, incluidas las de caza, debían ser denunciadas
y entregadas; toda información que los famaillenses conocieran acerca
de la subversión debían reportarla. De aquí se siguieron las primeras
detenciones efectuadas en el Operativo.
Ni bien tomé posesión de la Jefatura de Policía de Famaillá, emplazamiento
del Comando Táctico comencé a reconocer e inspeccionar las distintas
Fuerzas de Tarea. Por la tarde hice una recorrida en helicóptero al
Mollar, para regresar pasadas las primeras horas de la noche a Famaillá.
Al regresar pregunté cuál había sido la reacción de los tucumanos ante
el comunicado del comandante de la Vta. brigada (1),
a lo cual se me respondió que todavía no se había realizado un análisis
definitivo. El 10, o sea al día siguiente, lancé el segundo comunicado
(2) -y más tarde el tercero (3)-,
convocando al pueblo para que se uniese al Ejército en la lucha histórica
que el país sostenía contra la subversión marxista. El propósito que
perseguía con los comunicados -ya que se me había prohibido dirigirme
a los hombres y mujeres de Tucumán por televisión, como fue en un principio
mi idea- era dislocar o separar al marxismo, que trataba de enquistarse
en el pueblo, de ese pueblo al que sabía sufrido pero patriota. Debido
a los sucesivos comunicados y a mi preocupación por sentar el principio
que; o se contaba con el pueblo o la lucha se haría interminable fuí
llamado "peronista" o "populista". Si quienes lanzaban sobre mi cabeza
tamaña acusación se hubiesen tomado el trabajo, nada difícil, de leer
a los clásicos franceses, habrían caido en la cuenta de cuan equivocados
estaban. En Francia el peronismo no existe y los soldados que hicieron
la guerra de Argelia no eran populistas, precisamente; sin embargo,
todos los que luego relataron sus experiencias estan constestes en afirmar
la importancia que tiene en esta clase de guerra la población civil.
Disposición de las Fuerzas de Tarea
Entre el Río Colorado y el Río Caspichango se hallaba la Fuerza de Tarea
"Rayo", al mando de un Teniente Coronel con su Plana Mayor Reducida
y dos subunidades: Un Escuadrón de Caballería del Destacamento de Exploración
de Caballería 140 de Salta, y una Compañía de Ingenieros del Batallón
de Ingenieros de Combate 141 de Santiago del Estero. Contaba, además,
con un Escalón Logístico y un Escalón de Comunicaciones. Por su parte,
la Fuerza de Tarea "Aconquija", compuesta por una Plana Mayor Reducida
y dos subunidades: Una Compañía de Infantería del Regimiento 19 de Infantería
de Tucumán y una Compañía del Regimiento 28 de Infantería de Monte,
de Tartagal, Salta, se hallaba situado entre el Río Caspichango y el
Río Los Sosa. Más al Sur, la Fuerza de Tarea "Chañi" ocupaba el espacio
geográfico comprendido entre el Río Los Sosa y el Río Pueblo Viejo.
En este primer Plan Táctico no había cerco alguno, por la sencilla razón
de que era imposible cercar a un enemigo, huidizo y extremadamente móvil,
en la impenetrable selva norteña. Traté, por lo tanto, sabiendo que
el ERP estaba concentrado con el grueso de la Compañía de Monte en la
zona sudoeste de la provincia, de cortarle toda vía de reclutamiento
y comunicación con la ciudad capital, impidiéndole, en la medida de
lo posible, que no pudiese desarrollar incursiones entre la Ruta Nac.
Nro. 38 y la Línea, más adelantada, de Exploración y Seguridad próxima
al borde del monte entre el Río Colorado al norte y el Pueblo Viejo
al sur. Asimismo y para evitar la evasión y escape hacia el Valle del
Tafí, hube de bloquear la zona de La Angostura y El mollar con el Escuadrón
de Gendarmería "San Juan". El ERP podía eludir el combate hacía el sur
o hacía el norte.
En todas las guerras -la de guerrillas incluida-, la principal lucha
se desenvuelve entre los ejércitos para ganar primero y retener después
la iniciativa. Ganar la iniciativa supone ganar dos tipos de ventajas:
primeramente en cuanto a la actividad que, contrastada pasividad del
bando contrario, que se limita con la actividad ofensiva de las fuerzas
legales; seguidamente, el Ejército que gane la iniciativa tendrá de
su lado una libertad de maniobra infinitamente superior a la del adversario.
Hasta el comienzo de las operaciones el ERP tenía la iniciativa y desplegaba
entre la población una política de captación e intimidación, según los
casos, que le permitió dominar el territorio y las conciencias. Los
campamentos "fules" estaban en el llano y en el monte, cerca de los
conglomerados urbanos y rurales, a los cuales se los trabajaba constantemente,
llegándose, en Santa Lucía, a domarlos casi en su totalidad. Si se tiene
presente que sólo 30 kilómetros separan San Miguel de Tucumán de la
selva más espesa, se tendrá una idea de lo difícil que era nuestra situación,
y del porqué había sido elegido el "Jardín de la República" para iniciar
en la Argentina la guerrilla rural.
De alguna manera se necesitaba revertir, y pronto, esa situación, razón
por la cual estimé imprescindible que las tres Fuerzas de Tarea, el
Escuadrón de Gendarmería y a la Guardia de Infantería de la Policía
Federal -que tenía a su cargo el control de las poblaciones a caballo
de la Ruta Nac. Nro. 38- fuesen secundadas por las tropas que operaban
en la ciudad, donde se encontraba el verdadero meollo del problema.
En San Miguel de Tucumán operaba la Fuerza de Tarea San Miguel compuesta
por Una Compañía del Regimiento de Infantería 19; Una sección de la
Compañía Comando y Servicio de Brigada, y una compañía de Arsenales
5 y Una Sección de la Compañía de Comunicaciones 5. Además de los efectivos
de la Policía Provincial y dos oficiales encargados de detectar los
problemas sociales y económicos de la población para darles solución
sin necesidad de tener que vérselas con la intrincada burocracia estatal.
La "línea de exploración
y seguridad"
Comenzadas las operaciones en la selva, las presunciones del marxismo,
que suponía ineficiente al Ejército Argentino, demostráronse falsas.
La zona llamada semiliberada, es decir, el sector donde los irregulares
gozaban de una tranquilidad absoluta y dentro del cual se desplazaban
sin dificultades, pronto dejó de existir. Los campamentos del ERP desaparecieron
de los llanos, y si bien fueron reconstruídos en la selva, ya la situación
se tornaba diferente. El ERP podía seguir desplazándose de un lugar
a otro, pero ya no tenía inmunidad, no podía desenvolver libremente
su campaña de acción política en las ciudades y sabía que en todo lugar
las tropas de la Vta. brigada acechaban en emboscadas, con o sin uniforme,
para tomarles prisioneros o darles muertes a sus combatientes.
La orden que dí a las Fuerzas de tarea era la siguiente: no transponer
hacia el oeste-noroeste la Línea de Exploración y seguridad, línea ésta,
imaginaria, que bordeaba el monte y en algunos lugares, lo penetraba
en dos o tres kilómetros como máximo. Ni bien el ERP percibió que las
tropas de la Vta. brigada no se adentraban en la selva más allá de la
línea predicha, creyó que el Ejército lo iba a desarrollar en Tucumán.
Una política de mero control y trato, consiguiente, de explotar a su
favor tal realidad. La jefatura II -Inteligencia- del Comando en jefe
del Ejército me hizo llegar un informe donde constaba que en distintos
lugares de la Provincia, e incluso, en la Capital Federal, la población
se hacía eco de la campaña del oponente, según la cual el Ejército no
se animaba a entrar en el monte y combatir al ERP. Cuando dejé Tucumán
pude apreciar hasta qué punto esto era cierto, pues hablando con civiles
de mi amistad, insospechado por tanto, de cualquier confraternización
con el marxismo, me preguntaron si aquella política de no dar combate
se debía a la inseguridad de las tropas.
En rigor sucedía todo lo contrario. No era cuestión de cobardía o valentía,
sino de dejarse o no atrapar por las tácticas impuestas por el oponente.
La Compañía de Monte conocía la zona sobre la que había trabajado durante
6 años. Por lo tanto había cedido a la tentación de perseguirla dentro
de la selva hubiese resultado suicida, pues la subversión hubiese repetido
la práctica que puso en marcha un año antes, en 1974, cuando evitó cuidadosamente
sostener enfrentamientos con las tropas legales, y logrando hacerles
el vacío concentrándose en Horcomolle, a 20 kilómetros noroeste de San
Miguel de Tucumán. Inicialmente, había que trabajar en los alrrededores
de las bases, cuidando de no dejar desguarnecida la retaguardia que
cubría la Guardia de Infantería de la Policía Federal.
A pesar, sin embargo, de los primeros éxitos logrados, se me presentaban
dos dificultades en cuanto a la distribución de mis hombres sobre el
terreno. El situar a las fuerzas policiales sobre la Ruta nacional Nro.
38, a modo de retaguardia de las tres Fuerzas de tareas, resultó una
medida acertada. El espacio que debían controlar estas últimas era demasiado
grande.
Comienza la lucha
Según pude comprobar más tarde al secuestrar distinto material de inteligencia
al oponente, el ERP conocía, en términos generales, que se iniciaría
un "Operativo". De acuerdo a un parte que encontramos en el campamento
de Lules, luego del enfrentamiento del día 9, la "Compañía del Monte"
estaba preparada. "La información de Inteligencia Nacional, es que esta
semana se lanza un gran operativo, con rastrillo, etc., tanto en la
Ciudad como en el campo. Sería bueno prepararle una "emboscada" ya que
la opinión nuestra es que van a reprimir con violencia al estilo de
CORDOBA con los sindicatos. Y nos parece que van intentar golpearnos
arriba. Con relación a las bajadas controlados estrictamente -se refieren
a las bajadas del monte a las poblaciones- Lo de "BARTOLO" con "PACO"
no puede ser; que se quede". Hasta aquí el parte del ERP que dá una
idea de cuánto sabían acerca de nuestras órdenes secretas, -[las cuales
seguramente obtenía vía agentes infiltrtados.-
Pues bien, cuando una Sección de la Guardia de Infantería de la Policía
Federal transitaba por el camino de San Pablo a Potreros de las Tablas,
fué violentamente atacada por el ERP desde un campamento situado en
la parte norte de la quebrada. Un disparo del enemigo alcanzó a penetrar
por el techo de los móviles e hirió a un agente en la pierna. De inmediato,
el contingente procedió a bajarse de los vehículos y responder a la
agresión, escalando el empinado cerro. Luego de transitar por un angosto
sendero natural formado por la caída de un arroyo, los efectivos comenzaron
a subir hasta la cima, tarea que les llevó unos 20 minutos. Luego de
intercambiar disparos por varios minutos el ERP abandonó el campamento
y se retiró hacia el interior del monte, dejando el campamento intacto.
Situado sobre terrazas artificiales usadas como zonas de descanso, el
campamento estaba situado a sólo 4 kilómetros de la Ciudad de Lules
y sólo tres de la usina eléctrica que aprovecha las aguas del río homónimo,
contaba con varios puestos fortificados sobre el límite de la ladera.
Así, en cuanto se acercaban patrullas del Ejército, mediante un sistema
rudimentario pero eficaz de alarma -batería de 6 voltios que hacía sonar
una bocina de automóvil- los delincuentes subversivos ocupaban sus puestos
y dominaban el camino que corría debajo.-
El ERP contaba con un vigía parapetado en un mangrullo, desde donde
podía contemplarse, sin ser visto, toda la zona este. Apenas veía algun
movimiento sospechoso, el delincuente subversivo daba la alarma y los
irregulares se atrincheraban detrás de las fortificaciones hechas de
tronco de árbol. Dentro del campamento las tropas legales hallaron varios
ramales secundarios, unidos, unos con otros, a través de un cable plastificado
que guiaba a los delincuentes a los distintos lugares del mismo dentro
de la espesura del monte.
Los Interrogatorios
Entre el Río Colorado, al norte, y el Río Pueblo Viejo, al sur, se extendía
una franja territorial de 40 kilómetros, que era el largo de la zona
de responsabilidad de la brigada. Desde el punto de vista de la profundiad,
mi radio de acción se extendía entre el Mollar y Tafí del valle, casi
35 kilómetros. En cuanto al frente de la zona, tenía unos 40 kilómetros
en su parte más ancha. Como quedó explicado más arriba, la elección
de este territorio, y no otro, para operar, venía dado por la detección
de campamentos subversivos, los cuales se ubicaban principalmente en
Caspichango, Río Pueblo Viejo, Playa Larga, La ramadita, Los Sosa y
Santa Lucía.-
Ni bien comenzaron las operaciones, las fuerzas legales detuvieron a
unas 50 personas, sospechosas de pertenecer al aparato logístico y combatiente
del ERP. En base a un detallado estudio de inteligencia, impartí órdenes
precisas de quienes debía ser los primeros prisionesros. Pero ni bien
se los tuvo a disposición nuestra, en el lugar de reunión de detenidos
que estaba situado en una escuela cercana al Comando Táctico de Famaillá
-de ahí el nombre de "La escuelita", que se hizo célebre luego-, percibimos
que los interrogatorios no daban ningún resultado. Teníamos la seguridad
de estar frente a elementos irregulares marxistas y, sin embargo, nada
podíamos extraerles, pues el Ejército desconocía la técnica del interrogatorio
para este tipo de lucha.
El prisionero se hallaba situado entre dos presiones, realidad que sólo
después de las primeras semanas logramos comprender en toda su dimensión:
la presión del ERP., que al instruirlo le había dicho que en caso de
ser hecho prisionero no dijese una palabra, so pena de perder la vida,
y la presión de la propia tropa, que en un comienzo -atenida a los cánones
de la guerra convencional- resultaba ínfima. Así pues, los subversivos
optaban por no hablar e incluso, al no verse obligados a hacerlo, terminaban
sintiéndose superiores a los interrogadores.
Pasado el primer mes, detuvimos a un subversivo de nombre Ernesto que
había desertado, el cual ante la amenaza de un interrogador -"hablá
si no te matamos"- respondió, confundido: "No me hagan nada; que voy
a cantar todo". A partir de ese momento comprendimos cuáles habían sido
nuestros errores, llegando a la desgraciada conclusión de que por "el
lugar de Reunión de Detenidos" habían pasado por lo menos 20 cabecillas
del ERP a los cuales se les había dejado en libertad por falta de pruebas.
Hubo que olvidar por un instante -un instante que se prolongó diez meses-
las enseñanzas del Colegio Militar y las leyes de la guerra donde el
honor y la ética son partes esenciales, aunque muchos no lo crean así,
consubstanciarse con este nuevo tipo de lucha para extraer saldos positivos.
Si por respeto a las normas clásicas nos hubiésemos abstenido de emplear
métodos no convencionales, la tarea de inteligencia -y ésta era una
guerra de inteligencia- se habría tornado imposible de llevar adelante.-
Con todo, y contra lo que se supone, la violencia no es el principal
ni el más eficaz de los métodos, que en determinados casos, especialmente
cuando se necesita tener una información rápida, la violencia física
ejercida contra el subversivo sea la única de cumplir con el objetivo.
De lo contrario, la forma mejor de interrogar es rebatir los argumentos
del contrario, demostrándole que el interrogador conoce a la familia
del detenido, conoce sus antecedentes, sus gustos, ideas, preferencias
políticas, etc. Psicológicamente, entonces, el subversivo se sabe perdido.
Si no declara, sabiendo que nosotros conocíamos sus andanzas se arriesgaba
a perder la vida; si declara, en cambio, se le ofrecen determinadas
comodidades -comida, posibilidad de aseo, permiso para leer o hablar,
respeto de sus horas de descanso- que pueden parecer baladíes, pero
que si se carece de ellas durante algún tiempo la existencia se torna
insoportable.-
En cuanto a los interrogatorios, los interrogadores y los interrogados
hay un par de cuestiones las cuales es hora de aclarar: en primer instancia
es falso de toda falsedad que los hombres encargados de tomar declaración,
empleando muchas veces métodos no convencionales, quedasen traumatizados
o con psicosis de guerra. Mi experiencia al respecto, y creo tener algún
derecho para referirme al tema, no registra un solo caso de brutalidad
gratuita o placer morboso en los interrogatorios.
En segundo lugar, es menester desmontar uno de los principales mitos
del enemigo, referente a su capacidad de resistencia para soportar el
castigo físico y psicológico. Tarde o temprano su capacidad se agota,
los guerrilleros terminan "quebrándose", como se dice en el lenguaje
operativo.-
A medida que transcurría el tiempo, la experiencia iba creciendo. De
esta manera, los grupos especiales salían a operar día y noche, procediendo
a ejecutar o capturar al oponente. De inmediato, en el Lugar de Reunión
de Detenidos se les tomaba declaración y de acuerdo a la misma, estaba
preparado otro grupo para proceder a investigar los datos que nos daba
el subversivo interrogado. En realidad, nuestro trabajo resultaba similar
a una cadena que no podía tener ningún tipo de trabas burocráticas.
Comprendiendo esto, impartí órdenes de que en la ciudad de Tucumán,
los grupos encargados de las misiones especiales estuviesen trabajando,
sin interferencias, las veinticuatros horas del día. Esto era imprescindible,
pues el ERP hacía citas de trabajo y citas de control, estas últimas
cada cuatro o seis horas. Si uno de los miembros de la célula desaparecía,
y no reportaba su presencia cuando le correspondía, los restantes subversivos
desaparecían inmediatamente.-
Como se comprenderá, esto nos daba como margen para destruir una célula
y tomar detenidos aproximadamente cuatro horas desde el momento que
uno de sus hombres caía en nuestras manos. El ERP se manejaba con una
amplísimo aparato de cobertura logística, contando entre sus simpatizantes,
adherentes y milicianos a médicos, abogados, odontólogos, escribanos,
profesores universitarios, enfermeros, arquitectos, ingenieros y guardia
cárceles. Si uno de ellos era tomado prisionero -y debe recordarse que
muchos eran personas conspicuas dentro de Tucumán- inmediatamente se
movilizaban los partidos políticos, la justicia y hasta el Ministerio
del Interior, interesándose por su suerte. Si el procedimiento de detención
se había realizado vistiendo uniformes del Ejército, entonces no había
más remedio que entregarlo a la justicia para que a las pocas horas
saliese en libertad; pero si la operación se realizaba con oficiales
vestidos de civil y en coches "operativos", como lo ordené ni bien me
dí cuenta de lo que era la "justicia" y la partidocracia, la cosa cambiaba.
Los detenidos eran demorados a disposición del Poder Ejecutivo Nacional
por cuanto se necesitaba tomarles declaración sin que los jueces tuviesen
ninguna incumbencia. No obstante tener sus grandes ventajas especiales,
tenían dos desventajas peligrosas:
1) si moría en el procedimiento alguno de mis hombres, ¿cómo justificar
su deceso? y
2) si llegábamos a una casa o a un departamento sin uniforme, existía
el riesgo de ser recibidos a tiros por gente que, atemorizada por el
propio enemigo, no trepidaría en defenderse al ver a grupos armandos
sin uniforme. De todos modos, las ventajas eran infinitamente mayores
que las posibles contrarias y los grupos siguieron operando hasta diciembre
de 1975, cuando hube de delegar el mando de la brigada en el General
Antonio Domingo Bussi.-
¿Por qué los nombrados grupos operativos desenvolvían su acción en el
ámbito de la capital, principalmente? Pués porque de las declaraciones
tomadas en Famaillá llegamos a la conclusión de que la base de operaciones
del ERP era la ciudad y no el monte como suponían algunos. Sin la cobertura
que les daba Tucumán, los campamentos situados en plena selva no hubiesen
resistido treinta días de lucha, pero el foco de la infección marxista
estaba en San Miguel y resultaba un esfuerzo baldío creer lo contrario.
De aquí que mi determinación de incluir en la zona de operaciones a
la capital haya sido correcta.-
Ahora bien, si la lucha en la que estábamos empeñados dependía de la
inteligencia, el Lugar de Reunión de Detenidos sería clave para el desenvolvimiento
del "OPERATIVO INDEPENDENCIA". Por eso dispuse que dicho lugar fuese
debidamente custodiado por una Sección de la Gendarmería Nacional, mientras
la Cárcel General Urquiza pasó a ser custodiada por una Sección de Infantería
del Ejército. Desde el penal hacia el exterior había un flujo de información
tan alarmante y de tanta importancia que cambié toda la organización
del mismo. Los guardiacárceles estaban todos en combinación con el ERP
y recibían jugosas sumas por llevar y traer información a los detenidos.
Como la Reglamentación de Institutos Penales permitía las visitas a
los presos, y las visitas, lejos de ser sociales, eran verdaderas reuniones
subversivas efectuadas a vista y paciencia de los guardianes, opté por
terminar con la anormalidad.
En principio, tras seleccionar a los guardias cárceles, les impuse un
horario rotativo que les impedía continuar los contactos tomados con
subversivos. Pero como ello no era suficiente, decidí separar en tres
grupos a los delincuentes subversivos, de modo tal que los más peligrosos
e importantes nunca llegaran a la cárcel General Urquiza. Las Fuerzas
de Tarea dependientes de la brigada tenían 24 horas para tomarle declaración
a los detenidos, tras lo cual debían remitirlos a Famaillá, donde esperaban
los interrogadores del Ejército que yo, en forma personal, los había
elegido. En el lugar de Reunión de Detenidos se procedía a separarlos
en grupos. Algunos recuperaban su libertad por falta de méritos, otros,
a los cuales se les había comprobado que tenían explosivos y armas de
guerra pasaban -siempre y cuando no los necesitásemos para seguir interrogándolos-
a la Justicia Federal de Tucumán, un tercer grupo ibaa la Cárcel General
Urquiza a disposición del PEN.-
Entre estos últimos y para evitar riesgos inútiles, muchos eran retenidos
en Famaillá, procediéndose a su interrogatorio hasta que no fueran de
más utilidad. Desde el 10 de febrero hasta el 18 de diciembre de 1975
pasaron por el lugar de reunión de detenidos 1507 personas acusadas
de mantener relación estrecha con el enemigo.-
El Combate de Pueblo
Viejo
El 10 de febrero, cuando ya había pasado las primeras veinticuatro horas
del Operativo, el ERP hizo conocer, mediante volantes distribuidos en
forma clandestina, su posición respecto del mismo y de la manera en
que se desarrollaban los acontecimientos (4). En los
dos comunicados, como se aprecia, el Ejército Revolucionario del Pueblo
no solo apela a la molestia que supone para el conscripto hacer el servicio
militar más allá de los plazos prestablecidos, sino que pone en tela
de juicio la valentía de nuestros oficiales, tratando de crear en las
madres y padres de los soldados una preocupación natural, y en la ciudadanía
un clima de odio o, por lo menos, de animosidad contra las Fuerzas Armadas.
Al margen de los argumentos efectistas y hasta pueriles -pues en última
instancia a los soldados de la Vta. brigada no les preocupaba permanecer
bajo bandera sabiendo que defenderían a la Patria con las armas en la
mano-, el marxismo creía, verdaderamente, en la cobardía de los oficiales
y suboficiales del Ejército Argentino. Esta afirmación no la hago basándome
en los panfletos transcriptos, ya que en ellos debía mentirse casi necesariamente
- la propaganda de guerra importa un buen grado de retórica, la cual,
generalmente, no responde a la realidad de las cosas-, sino basándome
en los documentos internos capturados al oponente en allanamientos y
campamentos del monte. Santucho y su Estado Mayor sostenía la teoría
del "Talón de Aquiles", es decir que el "Operativo" fracasaría debido
a dos razones:
1) La ineficiencia e incapacidad de la tropa compuesta por conscriptos
y
2) la incapacidad de los oficiales, quienes, según Santucho, no se atrevían
a arrastrar al soldado al monte sino a empujarlos desde atrás, con pistola
en la nuca.-
Cuatro días después de haber repartido estos panfletos, en el Río Pueblo
Viejo comenzaría a comprobarse hasta donde el trotzkismo se había equivocado
en su plan previo, en su evaluación de Fuerzas legales, indispensable
para el éxito de una campaña militar.-
Relato
Al iniciarse el OPERATIVO INDEPENDENCIA la fuerza de tarea "Chani",
luego llamada FT Capitán CACERES, instaló su Base de Operaciones en
la Escuela de LOS SOSA. Dicha FT estaba integrada por dos Equipos de
combate formados por personal de RIM 20 y GAM 5 respectivamente. La
primera actividad a la que se vió abocada fué la abstención de información
fidedigna y el control de los pobladores de la zona.-
La información base era escasa. Se sabía que el 2 Nov 74, un grupo de
guerrilleros había efectuado un desfile militar en Los SOSA e izado
la bandera del ERP en la Escuela, aprovechando la inexistencia del control
policial.
A pesar de que este hecho era conocido por la totalidad de los pobladores,
los mismos, al ser interrogados, afirmaban "No recordar", "no estar
bien seguros", o "no conocer en detalles lo sucedido". En realidad tenían
temor de dar información. No se sentían protegidos por el EJERCITO y
creían que el operativo duraría poco tiempo, dejándolo desamaparado
ante las futuras represalias.-
Sin embargo, los sistemáticos interrogatorios fueron dando una idea
de la situación del enemigo. En primer lugar se llegó a la certeza de
que los efectivos armados eran superiores a lo pensado y el aparato
logístico mucho mayor aún. Se comenzó un censo que dió lugar a la confección
de un mapa que incluia todas las viviendas y el nombre de sus respectivas
familias.
Existían numerosos almacenes pequeños, algunos solo llegaban a ser insignificantes
depósitos de víveres que los pobladores tenían como un medio de recurso
más, y que las bandas irregulares marxistas utilizaban para proveerse
pagando a buen precio lo que llevaban.-
Se sacaron inventarios de las existencias efectuándose controles cada
2 días y prohibiéndose las ventas al por mayor o fuera de las horas
de luz. La mercadería más controlada por la FT, eran los comestibles
enlatados y el calzado (alpargatas). A los pocos días se vió la necesidad
de extender su zona de control ordenándose al Equipo de Combate del
GAM 5 "Equipo de Combate" que efectuara un reconocimiento para la posterior
instalación de una BO (Base Operativa). Para el reconocimiento se eligió
la zona del RIO PUEBLO VIEJO, FINCA SARMIENTO, LA FLORIDA y alrededores,
denominada "ZONA CALIENTE", pues se tenía la seguridad -debida a los
informes de inteligencia- que los delincuentes subversivos se desplazaban
por ella periódicamente.-
El pueblo había sido dividido en sectores teniendo cada oficial uno
de éllos para su control. En dicho trabajo, los almacenes eran controlados
a diario, pero quedaban todavía muchos que, mas alejados, podían seguir
proveyendo a los miembros de la Compañía del Monte. El día anterior
al Combate de Pueblo Viejo, se recibe de unos pobladores la información
de que se han visto carpas entre el camino que va al dique y el Río
Pueblo Viejo, en proximidades a la línea de alta tensión que del dique
corre en dirección general NO-SE. De ser cierto, esto confirmaba un
informe emanado de la Policía Federal en el año 74 sobre un probable
camino utilizado por las bandas para sus desplazamientos. La información
podía ser correcta, teniendo en cuenta que la línea de alta tensión
proporciona un inmejorable objeto de referencia para marchas nocturnas
directas y a cubierto.-
Pero partiendo del principio de que no hay mejor seguridad que la movilidad,
el campamento guerrillero no iba a permanecer estacionado por mucho
tiempo. Se envió entonces con toda rapidez a una patrulla, llevando
como hombre guía a un poblador con uniforme de combate y casco para
que no pudiese ser identificado.-
Se efectuó un cerco-rastrillaje que duró unas horas pero los resultados
fueron negativos. El informe en cuanto al lugar no había sido muy preciso
y la premura del tiempo no dió lugar a mayores detalles.
La FT que pertenecía a unidades de montaña y que hacía pocos días que
se encontraba en el monte, contó a su favor con la gran capacidad de
adaptación de nuestros soldados. Poco a poco los desplazamientos se
efectuaban en mayor silencio, las fraciones se acostumbraban a las órdenes
visuales aceleradamente y el fusil permanecía en las manos del hombre
las 24 horas del día.
Durante el período de crepúsculo vespertino y matutino, la base se mantenía
en alistamiento inmediato, suspendiéndose los movimientos y la entrada
o salida de cualquier personal o vehículo. Las enseñanzas de la instrucción
individual se iban recalcando diariamente con la práctica, de esta manera
se acentuaba la confianza y la convicción de que se vivía una verdadera
guerra. Los toldos de los vehículos fueron sacados, los jefes de facción
nunca viajaban en la cabina y el casco, tan molesto a veces, se lo mantenía
colocado constantemente. La seguridad iba adquiriendo la importancia
que la situación imponía.-
El 14 de febrero a la mañana, un équipo de Combate inicia la marcha
vehicular hacia la zona de reconocimiento. Se desplazó hacia Monteros
y desde esa localidad por la ruta 38 hacia el sur hasta cruzar el Río
Pueblo Viejo para tomar luego la dirección E-O a la Florida hasta que
se acababa el camino. De allí en más fue a pie, llevándose como hombre
guía a un poblador. El orden de marcha era el siguiente: Primero la
punta de infantería al mando del Tte.R. con el guía, y como hombre punta
el cabo 1ero. O., a continuación el Grupo Comando con su Jefe el Cap.
J. y el Tte. 1ro. C. (Oficial Comando que lo asesoraba en las operaciones
de monte). Próximo a ello, el My. B. segundo Jefe de las Fuerzas de
Tarea, atrás, la primera Sección del Subteniente M.S. y luego la 2da.
del Subteniente A.-
A mediodía, se hace un alto racional. Se envían patrullas a los 360°
y hasta unos 200 metros del lugar para asegurar la inexistencia de enemigos.
Mientras esta actividad se cumplió los hombres racionaron en parejas
por turnos.
Una hora después se enterraron las latas y los desperdicios, se revisa
el lugar y se prosigue la marcha. Los últimos soldados llevaban ramas
para borrar las huellas. Este procedimiento no es totalmente eficaz;
la lluvia del día anterior había dejado un suelo blando donde las pisadas
quedaban muy marcadas, pero al menos se ocultaba el número de los efectivos
haciendo inclusive dificultoso el seguimiento del rastro que pudiera
determinar el lugar hacia donde marchaba la patrulla.-
A medida que se avanzaba notaron los hombres de la patrulla que no había
revoloteos precipitados de pájaros. Esto se debía a lo silencioso del
desplazamiento. La presencia de Equipo de Combate, por lo tanto, sólo
podía ser detectado visualmente. Ciertos conocimientos básicos de instrucción
se habían cimentado.
A las 1.600 horas aproximadamente se alcanzan las compuertas del Río
Pueblo Viejo haciéndose otro alto de marcha. En los 15 minutos de descanso
los jefes de fracción controlaron la seguridad y el grupo comando fijó
su ubicación geográfica en la carta.-
El baqueano, un hombre de unos 50 años, le hizo conocer al Jefe que
estaba cansado y quería regresar. No se le prestó atención a su pedido
pero como más al Oeste no era necesario patrullar se decidió regresar
por una senda distinta, que corría paralela al río.
Es fácil que ante un esfuerzo considerable el cansancio condicione las
medidas a adoptar. Se elige un camino diferente para evitar cualquier
emboscada que el enemigo pudiera montar sobre la senda de ida, esperando
el regreso de la patrulla, pero reiniciada la marcha, se descubrieron
huellas frescas en la senda. El guía afirmaba que quien las hizo estaba
a una hora o minutos del Equipo de Combate. Más tarde se comprobó que
no pertenecían al enemigo con el cual se combatió, pero sirvió para
aumentar el celo y la atención.
Aproximadamente a las 17 hs., el Cabo 1ro. O. tomó por una senda paralela
que corre a metros del camino original. Como jefe de la punta el Tte.
R envía atrás al soldado que lo precedía para su relevo, quedando entonces
por esta circunstancia como primer hombre. Así marchaba, cuando R. advierte
a 20 metros al frente a un guerrillero de pie sobre senda. De inmediato
abrió un nutrido fuego obligándolo a esconderse porque avanzaba sin
dejar de tirar, sobre los matorrales a la altura de un hombre cuerpo
a tierra tratando de eliminarlo. Con toda seguridad sobrepasó a alguien
que lo batió. De repente sintió un fuerte golpe y dolor en la espalda
y cayó perdiendo el fusil y sin poder mover las piernas.-
Se produjo una pausa; ambos bandos a cubierto, no tenía una noción de
lo que sucedía con certeza. Los disparos arreciaron nuevamente. Desprotegido,
R. le grita al Tte. 1ro. C. que estaba herido. Este abandonó su posición
y se lanzó a la carrera hasta donde estaba R.-
Echado a su lado, preparó su Itaka y trató de tranquilizar al herido
"quedate tranquilo, te voy a sacar". Esas fueron sus últimas palabras.
Inmediatamente abrieron fuego los guerrilleros y C. quedó inmóvil. R.
levantó la vista y se encontró con un guerrillero a 10 metros, que lo
observaba. No lo remata por no delatar su posición u otra causa.-
En tanto, O, alertando al My. B., sobre la proximidad de un subversivo,
cayó herido en la espalda. Quien lo hizo trató de rematarlo pero se
le trabó el arma y volvió a su posición a solucionar el desperfecto.
El Cabo 1ro. con su brazo útil apoyó el fusil en el suelo y apuntó a
lo único que veía, un casquete. Cuando la cabeza se asomó abrió el fuego
dándole en la frente. M.S., a su vez, se adelantó hasta el jefe del
equipo del Combate. Este le ordenó que abriera fuego sobre la segunda
orilla donde se divisaban movimientos enemigos. El subteniente A. y
un grupo de hombres comenzó un movimiento envolvente por la derecha.
Cuando intentaba saltar le abrieron fuego, hiriéndolo en la cara y en
el cuello con una Itaka. Sin embargo se volvió a levantar pudiendo efectuar
disparos certeros y así siguió avanzando.-
A pesar de que era dificultoso observar los blancos, el volúmen del
fuego se hizo más intenso. R., herido, tardó unos minutos en sacar la
chabeta de su granada y ya no tenía otra alternativa que deshacerse
de ella en la primera oportunidad. Por suerte, el enemigo que tenía
en frente comenzó a arrastrarse sin mirar hacia su sector. Arrojó la
granada y tiró el casco sobre su cara todo lo que pudo. Sintió a la
explosión y el simbrón de la tierra. Cuando levantó la vista, la brisa
disipaba un humo negro descubriendo un cuerpo tirado en una posición
extraña, como desarticulado. Fué llevado a un puesto de reunión de heridos;
el combate continuaba con el fuego de la Sección M.S. hacia la segunda
orilla. La resistencia subversiva en la margen del Tte. R. había cesado.
En ese momento llegaron 2 helicópteros que fueron recibidos a balazos.
Dieron una vuelta y regresaron atacando con todas sus armas. Escuchamos
el ruido característico de los cohetes y a continuación las explosiones.
J., haciendo malabarismos para ordenar, controlar y establecer contacto
radial con los helicópteros llegó hasta donde se hallaba R. quien le
dijo que ya no aguantaba más que lo sacaban por aire, o no lo sacaban
más. J., ordenó que pusieran a R. boca abajo sobre un poncho impermeable
y tres soldados le llevaron a 200 metros río arriba al punto de rescate.
En el Pueblo Viejo, la Sección del Subteniente MS., cruzó el río crecido.
Varios soldados fueron arrastrados por la correntada pero volvieron
a reunirse aunque perdiendo un FAP. Imposibilitados de tomar contacto
nuevamente con el enemigo, no hubo persecución, por lo que el Equipo
de Combate inició la reorganización para regresar a la base. La marcha
con las últimas luces continuó luego, de noche. En cierto momento se
escucharon movimientos reiterados sobre flanco derecho. Se abrió un
nutrido fuego con todas las armas. Pareció que algo más pesado que una
rama caía al suelo, pero la situación no permitía hacer un rastrillaje
nocturno. La patrulla continuó entonces avanzando sin otra novedad.-
Así terminó el combate de Pueblo Viejo. Las bajas de propia tropa fueron:
un oficial muerto y dos oficiales y un suboficial herido. El enemigo
en su revista de propaganda acusó dos muertos, en poder de propia tropa
y cuatro desaparecidos; de estos últimos, uno es el que fue abatido
en el río y los otros tres, probablemente desertaron o heridos murieron
alejados de su gente.-
El combate se produjo al sur de la zona de acción de la brigada, confirmando
las directivas que tenía la compañía de Monte de dejar pequeños grupos
de distracción en la faja donde operaban los efectivos de propia tropa,
llevando el grueso a la periferia para de esa manera accionar cuando
la oportunidad lo permitiera, a la vez que se mantenían a resguardo
las eventuales bases de operaciones.-
El comando de la brigada quedó alertado de esta intención por lo que
inmediatamente comenzaron a operar patrullas en la zona de la Florida.-
El ERP, en comunicados internos (5), se vanaglorió
de obtener un importante triunfo contra las tropas de la Vta., brigada,
pero en realidad había quedado demostrado que el valor de nuestros oficiales
y su capacidad de lucha estaba fuera de duda. Además, el oponente -que
no pudo distribuir sus panfletos en Tucumán, debido al cerco represivo,
sino en Rosario- perdió en Pueblo Viejo a tres de sus efectivos, dejando
en su vertiginosa retirada, importantes documentos de inteligencia.
El 14 de febrero de 1975, el Ejército Argentino, volvía a enfrentar,
después de casi cien años de paz, a un enemigo de la Patria: el más
peligroso, si bien se lo juzga, ya que el marxismo ponía en tela de
juicio las raíces fundacionales de nuestra cultura, además de nuestra
independencia.
Un viaje a los indios
calchaquíes
Ese día estaba yo en Famaillá cuando me enteré del encuentro. Antes
de iniciar las operaciones, estando en el Comando del Tercer Cuerpo
de Ejército, en Córdoba, yo pedí cuatro Fuerzas de Tarea, argumentando
que con solo tres el area que debería cubrir la brigada excedía sus
reales posibilidades. Entre el décimoquinto y decimoséptimo día de operaciones,
y sin que yo lo hubiese vuelto a solicitar, el Comando se convence de
esa necesidad y me otorga la cuarta Fuera de Tarea que llega desde Mendoza;
precisamente de la VIII Brigada de Infantería con asiento en aquella
Provincia. Inmediatamente procedí a ubicarla a caballo de la quebrada
de Lules, para cubrir el espacio que hay entre San Pablo y Lules, llegando
hasta Villa Nougues y Potreros de las Tablas. Pero además el General
C.D, entonces Comandante del Tercer Cuerpo de Ejército, llega a la conclusión
que debe ordenar la entrada en operaciones de un segundo escuadrón de
gendarmería para cerrar el espacio entre San Javier y Villa Nougués
al norte. Así, pues, mientras la nueva fuerza de tarea, llamada Cóndor,
se sitúa donde expliqué más arriba, a este escuadrón lo utilizo para
cerrar el espacio en las cumbres de San Javier. De esta manera, el 24
de febrero puedo montar el segundo plan táctico de operaciones, tal
cual hubiese sido mi deseo el 9 de ese mismo mes, cuando el "Operativo
Independencia" recién se iniciaba.
Antes de concluir, debo relatar una experiencia que parece extraída
del far-west y que sin embargo sucedió entre la Angostura y Amaicha
del Valle. En esa zona existe una gran reservación india. Según mis
informaciones, el contingente indígena, ubicado en una pequeña e inhóspita
franja de los Valles Calchaquíes, colaboraba con la subversión. Pero
eso, tratando de conocer la verdad del asunto, llegué hasta el campamento
donde conversé con el cacique, un hombre llamado Condolí. El me explico,
en su media lengua, las dificultades económicas por las cuales atravesaban
ellos. Desde hacía años vagaban sin ton ni son por esos parajes ofreciéndose
a trabajar en faenas agrícologanaderas por salarios de hambre. Cuando
existía escasez de mano de obra los aceptaba, pero explotándolos en
forma inhumana. Sus demandas a la gobernación nunca habían sido tenida
en cuenta. Tampoco a los partidos de la oposición por una causa sencilla:
su caudal electoral era exiguo, y después de todo, como rebelarse no
podían, nadie los tenía en cuenta. Intercedí ante el Gobernador Juri
para que se le otorgasen tierras aptas para el cultivo y luego de algunos
meses de gestión, se les otorgaban las primeras 60 parcelas de terreno
a Condolí y sus indios Calchaquíes.
La experiencia había resultado interesante. Estos verdaderos parias
de la zona, sin fuerza ninguna, olvidados de todos y por todos explotados,
eran la imagen más patética de la decadencia y degeneración de las razas.
Siglos atrás estas tierras por donde nos trabábamos en lucha contra
el marxista fueron su feudo de caza y los españoles conocieron su bravura;
ahora vagaban a la espera de que alguien se dignara concederles un trabajo
digno de bestias.-
"Parte de Guerra de
la Compañía de Monte Ramón R. Giménez"
"Tucumán 14-2-75"
"AL PUEBLO ARGENTINO: En el día de la fecha, en momentos en que una
patrulla de nuestra compañía, integrada por un compañero sargento y
cinco combatientes, efectuaba tareas de reconocimientos en la zona de
pueblo viejo, al cruzar un camino fue atacada por una patrulla del ejército
contrarrevolucionario que rastreaba la zona con perros. Nuestros compañeros
fueron sorprendidos por una voz de alto y al segundo una cerrada descarga
del enemigo. Ante esto, los combatientes del ejército del pueblo, reaccionaron
con rapidez haciendo cuerpo a tierra, a la vez que se dispersaban repeliendo
el ataque. En este combate nuestra unidad tuvo dos bajas, los compañeros
Daniel y Tito, que combatieron heróicamente hasta la muerte como sólo
lo hacen quienes están dispuestos a dar sus vidas por su pueblo y por
su patria".
"Hacemos resaltar que ambos combatientes se habían incorporado recientemente
con la misión de realizar un curso militar en el monte".
"A su vez, el enemigo a pesar de su superioridad numérica y contar con
el factor sorpresa a su favor, tuvo las siguientes bajas: Un oficial
(Teniente 1o.) muerto, otro oficial (Teniente) herido gravemente, paralítico,
y por lo menos, dos heridos más (1 oficial y un suboficial)".
"¡GLORIA A LOS COMPAÑEROS TITO Y DANIEL!"
"¡LA COMPAÑIA DE MONTE RAMON ROSA GIMENEZ VENCERA!"
"¡A VENCER O MORIR POR LA ARGENTINA!"
"EJERCITO REVOLUCIONARIO DEL PUEBLO"
"JOVENES HEROICOS MUERTOS EN COMBATE"
"EL EJERCITO CONTRARREVOLUCIONARIO SERA DERROTADO"
"A pocos días de iniciado su ambicioso operativo represivo, la oficialidad
asesina y contrarrevolucionaria ha probado el sabor de la derrota. Planificaron
durante interminables reuniones de Estado Mayor, en los papeles, sus
futuros pasos: aislar a la guerrilla, golpearla militarmente, limosnas
a la población para atraerla a su lado y con ese triunfo en las manos
presentarse como salvadores de la "institucionalidad" y de la Patria,
instalándose nuevamente en la Casa Rosada".
"Sin embargo al día siguiente de iniciadas las operaciones fue atacado
un carro de asalto de la Policía Federal y por lo menos fueron heridos
dos policías, en Pueblo Viejo sufrieron nuevas bajas, la población no
colabora, por el contrario le es hostil. La moral de los oficiales y
tropa de la Policía Federal, como era de esperar ya está resquebrajada.
Se ven obligados a retirarla, pues ya no se ofrece ninguna garantía,
aunque ellos encubren el relevo de las mismas diciendo que se debe a
la prepotencia con que trataban a la gente; esto es cierto pero a los
militares les importa muy poco la forma como se trata al pueblo".
"La moral de la oficialidad del Ejército también ha sido minada por
la fuerza de los hechos; con los soldados lógicamente no pueden contar
como fuerza segura para reprimir; es más le temen y la pueden utilizar
muy parcialmente".
"El combativo pueblo tucumano ha comprendido claramente el carácter
del Ejército contrarrevolucionario, no cree en ninguna de sus promesas.
Por el contrario apoya y cobija a sus hijos predilectos, los combatientes
del pueblo, como única esperanza de pan y felicidad. Por ello el Ejército
reaccionario se retirará derrotado y el pueblo y la Compañía de Monte
vencerán".
"Con el fusil y la estrella del Che, con el apoyo de todo el pueblo,
la Compañía de Monte, Vencerá!"
"PRT dirección política y militar del ERP".
BUENOS AIRES, 24 de marzo de 1975.-
Notas:
(1) "El Comandante de la
Quinta Brigada de Infantería pone en conocimiento del pueblo de la Provincia
de Tucumán que en el día de la fecha y en cumplimiento de órdenes expresas
de la superioridad ha iniciado operaciones con efectivos de la Brigada
de Infantería cinco. Fuerzas de Seguridad y Policiales en la Zona suboeste
de la Ciudad de San Miguel de Tucumán con la finalidad de restituir
la tranquilidad a sus habitantes alterada por el accionar de delincuentes
subversivos que pretenden explotar la impunidad que les garantiza la
imposición del miedo, frente a un pueblo maduro que ejerce su soberanía
en plenitud, se alzan las minorías subversivas que, esgrimiendo consignas
ajenas al sentir nacional, se atribuyen una representatividad que no
tienen y atacan al estado por medio del ataque a sus instituciones.-
"Esa agresión se ha extendido a la comunidad toda la que la convierte
en una agresión al pueblo de la nación.
"El Ejército Argentino, que tiene por objetivo primario resguardar el
proceso institucional en desarrollo concurre así a defender los legítimos
intereses del pueblo frente a quienes desconocen sus derechos esenciales.
"El accionar de las Fuerzas Militares producirá algunos inconvenientes
a la población, los que se tratará se reduzcan a lo indispensable. La
aceptación por parte del pueblo de dichos inconvenientes y molestias
es un mínimo tributo que todos debemos aportar para lograr la seguridad
y tranquilidad del mañana.
"Por ello el Comandante de la Brigada de Infantería cinco apela a la
buena voluntad de tradicional patriotismo de los habitantes de la Provincia
para que la ciudadanía sepa disimular las perturbaciones que surjan
de las operaciones militares, requiriendo se preste el máximo de colaboración
y apoyo a las mismas. Recuerda asimismo la necesidad de portar permanentemente
los documentos personales a fin de facilitar una pronta identificación".
Firmado: Edgardo Vilas, General de brigada comandante Quinta Brigada
de Infantería".-
(2) El Comandante del la Quinta Brigada de Infantería,
dió a conocer ayer su comunicado número dos, cuyo texto es el siguiente:
"En 1973, el pueblo argentino, cuya representación pretenden adjudicarse
las minorías subversivas, eligió libre y mayoritariamente el camino
de la institucionalización del país demostrando su firme vocación democrática.
Esas minorías subversivas quedan entonces al descubierto y sin el arma
principal de su lucha: la restitución de la soberanía popular.
Al extremismo subversivo no le agrada esta decisión popular, porque
todo lo que es popular no sirve a sus fines, porque sabe que las mayorías
lo repudian y no se prestan a ser vehículo de su objetivo real que es
la toma del poder por cualquier medio.
Su lucha va entonces contra el pueblo mismo. Por ello busca corromper
conciencias y voluntades mediante cuantiosas sumas de dinero buscando
ayuda y apoyo que de otra forma unánimemente se le niega.
Nada respeta, ni siquiera lo que Dios dá a cada hombre como preciado
tesoro, tronchando a mansalva vidas de inocentes que son el futuro y
esperanza de nuestra Patria.
El pueblo debe defender sus decisiones apoyando a las instituciones
que defienden la opción popular.
En esta trascendente tarea se halla nuestra Brigada de Infantería V,
fuerzas policiales y de seguridad, que requieren el máximo apoyo de
la población para facilitar su accionar, para lograr su estímulo y el
pronunciamiento de todos los sectores que demuestre categóricamente
a quienes usan la violencia y el terror, la inutilidad de sus objetivos.
Hoy, como ayer en los albores de nuestra historia, las campanas del
cabildo están llamando al pueblo". Firmado: ACDEL EDGARDO VILAS, General
de Brigada.
(3) "El Comandante de la Brigada Cinco cumple con el
ineludible deber de expresar a la población su complacencia y satisfacción
ante la generosa, decidida y valiente colaboración del pueblo tucumano
con las fuerzas a su mando que operan en la Provincia, destacando, asimismo,
la particular hidalguía con que sobrelleva los comunes inconvenientes
que el desarrollo de las operaciones acarrea.
"Las actividades de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y Policiales que
comanda se desarrollan, como ya es de público conocimiento, con total
normalidad y de acuerdo con los planes previstos, deseando destacar
el elevado espíritu de los efectivos de la Gendarmería Nacional, policía
de la provincia de Tucumán, y policía federal que cumplen abnegadamente
las tareas impuestas.
"Asimismo, y con gran orgullo como comandante de la Brigada Quinta,
hace destacar la entereza y decisión con que los soldados argentinos
empuñan las armas o las herramientas de trabajo, en cumplimiento de
la misión impuesta como consecuencia de las disposiciones del Poder
Ejecutivo Nacional; entereza y decisión al servicio de la patria, que
honra a las madres argentinas que entregan sus hijos al servicio de
la Nación.
"Paralelamente a las operaciones, la Brigada de Infantería Cinco ha
iniciado actividades de acción cívica en la medida que las circunstancias
lo permiten, en un esfuerzo por brindar a la comunidad el apoyo a que
es acreedora".
(4) "A los padres de los conscriptos". La oficialidad
del Ejército represor se apresta a lanzar un vasto operativo antiguerrillero
en los montes tucumanos. En ese operativo planea llevar al frente a
los soldados conscriptos como carne de cañón, para enfrentarlos a los
guerrilleros del ERP, valientes hijos del pueblo argentino que luchan
contra los imperialistas extranjeros y sus sirvientes locales, por la
felicidad de nuestra patria.
Para ello han postergado la baja anual de soldados, violando la fecha
correspondiente. En el mes de enero debía ser licenciado el 50 por ciento
y solo largaron el 10 por ciento. En el mes de marzo deben ser licenciados
todos y los oficiales represores planean postergar esa baja hasta el
26 de mayo.
Por otra parte, han seleccionado un 20 por ciento de los soldados de
la IV. Bri. transportada (Córdoba), los han entrenado contra su voluntad,
privados de francos y licencias, lo mismo que a casi la totalidad de
la V. Bri. (Tucumán), para lanzarlos obligados con un revólver en la
nuca, contra el pueblo tucumano y su vanguardia guerrillera.
Ante ello el ejército revolucionario del pueblo advierte que desgraciadamente
nuestros compañeros se verán obligados a disparar ya que en el combate
es imposible hacer distinciones; menos aun ante el hecho de que los
cobardes oficiales del ejército contrarrevolucionario se quitan las
insignias y marchan entre la tropa disfrazados de soldados, y llama
a los padres y familiares de los soldados a:
1) No permitir que sus hijos sean enviados
de carne de cañón contra los guerrilleros, valientes hijos del pueblo
argentino.
2) Exigir el licenciamiento de toda la clase 1953 en el mes de marzo.
3) Organizarse y movilizarse con ese objetivo.
4) Reclamar la solidaridad de todo el pueblo.
Muera la criminal oficialidad del ejército opresor, perro guardián del
imperialismo yanqui" a vencer o morir por la argentina" Ejército Revolucionario
del Pueblo - ERP. Tucumán, febrero de 1975.
"Al pueblo argentino". La cobarde oficialidad del ejército manda a los
soldados hijos de nuestro pueblo en busca de los guerrilleros y ellos
mismos como mandos se mezclan disfrazados de conscriptos ocultando sus
insignias. Hay 6.000 oficiales del Ejército en actividad en el país
¿Porqué no van ellos a buscar los guerrilleros que no son más de 200?.
Los guerrilleros los esperan gustosos y los aplastarán por la justicia
de su causa y su moral superior.
A los cobardes oficiales del Ejército, perro guardián del imperialismo
yanqui, les corresponde operar contra la guerrilla de monte. Que vayan
ellos a defender los intereses de sus amos imperialistas: sus intereses
de explotadores y opresores.
Nuestro Ejército guerrillero llama al pueblo a impedir que los soldados
participen en la represión en la que van a ser utilizados como carne
de cañón por la oficialidad asesina.
"A vencer o morir por la argentina" ERP-Tucumán, febrero de 1975.
(5) "La lucha de la guerrilla y del pueblo de Tucumán".
"Una vez más el Ejército Contrarrevolucionario, con la aprobación del
Poder Ejecutivo inicia un nuevo plan represivo, con el único objetivo
de aislar a la guerrilla de su pueblo".
"Saben bien nuestros enemigos que del pueblo tucumano nuestra querida
Compañía de Monte recibe todo el calor y ayuda necesaria para ir fortaleciéndose,
sumando a sus filas a sus mejores hijos. Esto es una verdadera ofensa
para sus criminales intenciones que les resulta intolerable. Por ello,
por un lado tienden un vasto cerco en las zonas boscosas, y por el otro
lado, levantan toda una campaña demagógica de "ayuda" cívica con la
intención de contener el movimiento de masas y destruír su brazo armado,
"La Heróica Compañía de Monte Ramón Rosa Giménez".
Es que toda vez que los explotados y oprimidos comienzan a escribir
su propia historia, aparecen la mentira, el engaño y la represión por
parte de las clases dominantes".