Tucumán, Enero a Diciembre de 1975
por Adel Edgardo Vilas
II Parte. El Ejército
Revolucionario del Pueblo
Anexo 2. Los equipos de distribución
No se me escapa lo dificultoso
que puede resultarle al lector seguir esta parte del libro, sin desfallecimiento
ninguno en su interés. Las nomenclaturas técnicas, referidas más arriba, y las
especificaciones organizativas que debo hacer a continuación, si bien carecen de
importancia para muchos, resultan de inmenso valor para quienes debimos combatir
en la ciudad y montes del Tucumán. Y, después de todo, si me animo a volcar
sobre el papel estos recuerdos de mi andadura norteña, no es, ni pensando en un
éxito editorial -que no puedo asegurar- ni buscando justificarme, pues nada
tengo que justificar. Lo hecho, hecho está, y no me arrepiento. Si escribo mis
memorias, pues, es con la secreta esperanza de allegar a mis camaradas y a los
argentinos en general la experiencia recogida en un teatro de operaciones que
todavía no está cerrado y que puede seguir extendiéndose. Por eso, pidiendo de
antemano disculpas, me apuro a penetrar en la organización celular de propaganda
con que contaba el ERP, en la seguridad de que sin un acabado conocimiento de
ella, todo intento futuro de captar los movimientos del enemigo será baldío.
El desarrollo constante de todas las células subversivas implica un considerable
aumento cuantitativo en el volúmen de las tareas de distribución. No sólo en el
volúmen de los materiales que se necesita distribuir, sino en el
acondicionamiento y preparación de nuevos lugares a donde debe llegar la
propaganda marxista. Este aumento, que fue constante hasta mi arribo a Tucumán,
significaba, para el ERP, emprender nuevas tareas y asumir otras tantas
responsabilidades que le obligan a dar un salto de carácter cualitativo en su
estructura.
Sin embargo, los métodos, aun rústicos, que subsistían en la construcción de las
unidades de distribución, se adecuaban a las nuevas circunstancias,
constituyéndose en una tabla ostensible para el conjunto de la actividad
partidaria. De los documentos secuestrados, se desprendía que era una práctica
reiterada que Regionales, Zonas, Frentes y Células no recibiesen regularmente la
propaganda nacional. A veces se juntaban dos números, o se debía postergar la
entrega más días; perdiéndose, así, un tiempo precioso.
Por eso, llegó un momento que el Estado Mayor del ERP ordenó, centralizó el
control de los equipos y aparatos de distribución a nivel regional y en todo el
país.
Células de distribución
Eran células de aparatos. Su misión residía en garantizar diariamente, con criterio de masa y aplicando estrictamente todas las medidas conspirativas, el traslado de los materiales de propaganda y agitación partidaria, a las organizaciones del Partido según determinase la dirección nacional, regional y de frente.
La referida célula tenía que estar siempre y en todos los casos formada por tres miembros del partido, pues, de acuerdo a los lineamientos teóricos del ERP, sus organizaciones, para penetrar en las masas, formar su conciencia y organizarlos para el combate revolucionario, debían necesariamente formarse en la dialéctica marxista del partido.
Por un lado los equipos de distribución profundizaban y desarrollaban, día a día, las tácticas y métodos conspirativos (transporte, berretines, minutos, etc.) tratando de tener asegurado, en forma fluída y permanente, la lectura de propaganda de todas las organizaciones. Pero este trabajo, - reconocido por el Estado Mayor del ERP, - se les fue haciendo más y más difícil, "ya que la represión y el control de las calles se acrecienta notablemente". De buenas a primeras, pues, el problema de la distribución se tornó un problema complejo, que el ERP debía tomarlo en toda su dimensión, porque sobre él se basaba la actividad revolucionaria central de todas sus organizaciones.
Reclutamiento y formación de los miembros de la distribución
La célula de distribución integrada por irregulares que hubiesen demostrado su total compenetración con los postulados del marxismo leninismo, eran o, al menos, debían ser concientes que sobre ellos el ERP deposita la misión de distribuir todo el material de propaganda y agitación que alimentaría la mente del pueblo. Al formarse el equipo se le tomaba juramento de lealtad al partido, al "pueblo" y a la revolución socialista, en ceremonia especial y con la presencia de la dirección política que la organizaba y velaba por la formación política e ideológica de los miembros que tomaban esta tarea.
La estructura de los equipos se desarrollaba sobre la base de elementos especializados en los pormenores de la "psicopolítica", es decir, de la técnica del lavado de cerebro y de la propaganda en general. Sólo sería posible lograr este objetivo, según el ERP, si los guerrilleros formaban grupos de trabajo estrechamente ligados a las masas; es decir, si vivían con el pueblo, se "nutrían" de él y aprendían a "utilizar sus recursos, alimentando su energía creadora, su espíritu de sacrificio y su voluntad de combate". Pero todo esto en la práctica se demostró que era pura fraseología, pues ese pueblo -que no era, precisamente, el crispado proletariado de Marx, ni el de los manuales leninistas- se mostró remiso a colaborar, ni bien el ejército entró en operaciones. Antes no era compenetración con el enemigo, sino miedo, lo que había caracterizado la relación entre cañero y obrero tucumano y el ERP.
Ahora bien, cada nivel de dirección partidaria creaba un equipo de distribución capaz de cubrir las necesidades de su nivel de organización. Así, desde un nivel superior-regional- no se podía distribuir materiales a organizaciones y aparatos de un nivel inferior -frentes-. En el caso de estos últimos, debían tener en cuenta el desarrollo partidario y orientarse en perspectiva con los mismos criterios que las direcciones superiores, o sea, las regionales y zonas.
Los equipos de distribución, siendo células técnicas, altamente especializadas en su labor, disponían de determinados recursos que les eran indispensables para cumplir su misión en forma regular y permanente, y con la independencia necesaria que necesitaba su trabajo específico. Sus herramientas de trabajo (buzones, transporte, etc.) se hallaban centralizados por un equipo designado para la tarea, el que respondía por su seguridad y cuidado.
El problema principal que se le planteaba al ERP para la formación y construcción de la infraestructura y los medios con los que se hacía la distribución, era resolver el desafío de nuestras tropas que, cuando menos en la ciudad -ámbito central de la subversión- operaban de civil, sin cortapisas de ninguna índole y con la seguridad de que toda su acción era respaldada por el Comandante de la Brigada. Para encontrar una correcta solución a este problema era necesario conocer en profundidad las distintas actividades de un Ejército que había dejado de operar conforme a los dictados de la guerra clásica, resolviéndose a adoptar métodos no convencionales de lucha. En definitiva, era una disputa entre la inteligencia de uno y otro bando, disputa que hubo de ganarse ni bien el pueblo, antes atemorizado, se volcó a colaborar con las tropas de la Vta. brigada.
Etapas, procesos y tareas de la distribución
BuzonesLas características de los buzones variaba de acuerdo al volúmen de los materiales que se recibían y a la zona donde se realizaba la tarea. Los materiales determinaban las características esenciales que debían cumplir buzones y buzoneros (lugar y colaboradores). La infraestructura utilizada para recibir los materiales que se envían del organismo superior, era responsabilidad de la dirección política zonal, la cual debía garantizar, siempre y en todos los casos de manera fluída y permanente, las normas de seguridad establecidas.
Los jefes de los equipos de distribución eran responsables del cuidado, educación y consolidación política e ideológica de los colaboradores, quienes debían estar preparados para acoplarse a cualquiera de las tareas antedichas.
Transporte
Recibir y transportar a pié, en bicicleta, moto, auto, camión o lomo, resultaban para el ERP las dos partes esenciales del proceso. Transportar los materiales suponía en Tucumán todo un riesgo que las direcciones debían saber determinar previamente, tratando de no arriesgar ni a la célula ni a la organización. Asimismo, los equipos de distribución necesitaban aprender el arte de transportar los materiales en las entrañas del Ejército, lo cual resultaba un trabajo complejo y sumamente peligroso debido a nuestros controles.
El ERP pronto percibió que una mayor cantidad de material implicaba un incremento considerable en los movimientos y el volúmen de la tarea. Razón además, entonces, -a fin de no exponerse ni exponer la seguridad que paralizaría al conjunto de las organizaciones del Partido, para dividir el transporte. Cada subversivo sería responsable del traslado de cierto tipo de material a una cantidad determinada de lugares, manteniéndose estos lugares tabicados entre ellos. De esta forma, al tener una determinada cantidad de entrega y un volúmen establecido, el guerrillero podría especializarse en el arte de transportar panfletos, berretines, minutos, por un lado, y, por el otro, podría construir, organizar y planificar su actividad sobre las bases de apoyarse en colaboradores con la intención de ir formando una red de transporte que garantizase siempre y en todos los casos el cumplimiento de su misión.
Comprendiendo en profundidad el contenido que tenía la tarea de distribución y los criterios vigentes en la concepción de los mismos, la plana mayor del ERP trataba de darle a este trabajo y al volúmen de materiales a distribuir la debida importancia en la estrategia general.
Recapitulando, el miembro dedicado a la distribución debía:1.- Organizar y dirigir el equipo. Garantizaba que la distribución se cumpliese en los términos y con los métodos establecidos por la dirección de la cual dependía.
2.- Establecer una correcta división del trabajo en el equipo, determinando las funciones y responsabilidades de cada miembro encargado de transportar propaganda escrita.
3.- Responsabilizarse de la formación política e ideológica de los guerrilleros de su equipo. Debía impulsar la ligazón con las "masas", controlar la atención de contactos y colaboradores y velar por los criterios de trabajo.
4.- Cuidar la disciplina y la "moral" de combate de su equipo. Respondía por la seguridad de todos los "combatientes" que participaban en la tareas y el cuidado de los aparatos y medios que el ERP destinaba para la tarea.
5.- Responsabilizarse del control total de los planes de distribución que correspondían a su equipo, garantizando que los materiales se entregasen en los plazos y normas de seguridad fijadas por la dirección. Sobre él recaía, además, el peso principal de la planificación y el estricto cumplimiento de la misma.
6.- Recolectar el dinero que recaudaba de la venta de materiales, entregando semanalmente los fondos a la dirección.
7.- Presentar a la dirección zonal un informe semanal que contuviesea) materiales recibidos, cantidad y títulos; donde y como eran recibidos;
b) materiales distribuidos, cantidad y título, cómo eran trasladados y recibidos;
c) materiales en depósito, cantidad del equipo, trabajo de masas, infraestructura y seguridad.8.- Cumplir su misión trabajando estrictamente ligado a la dirección de propaganda y concurrir a ella según lo considerase necesario la dirección, sea en forma regular o permanente.
9.- Coordinar con la unidad que le entregase los materiales el cumplimiento de las medidas de seguridad que establecían para recibirlos. El responsable de los transporte debía, mientras tanto:1.- Especializarse y desarrollar todas las técnicas y métodos conspirativos para el transporte de los materiales de propaganda a los lugares que la dirección determinase.
2.- Mantener una estrecha vinculación con el pueblo, aprovechar sus recursos y basarse en ellos para crear una red de transportes naturales que surgiese y creciese con las propias características del medio en que debía actuar.
3.- Velar por la información, consolidación y seguridad de los colaboradores que apoyasen su tarea.
4.- Elaborar una hoja de ruta, planificar el recorrido de cada distribución, tener profundo conocimiento del terreno y sus características particulares, estudiando los movimientos del Ejército y su forma de actuar para así eludirlo con habilidad e iniciativa.
5.- Responsabilizarse de todo el proceso de traslado de materiales que se le asignaran a los lugares que se hubieren determinado, garantizando el uso de los métodos y técnicas conspirativas. Debía moverse con minutos elaborados, usar berretines, disfraces y todos los recursos necesarios para siempre, y aun en las peores condiciones de la guerra, cumplir su misión con eficacia y prontitud.
6.- Preservar y desarrollar todos los medios que le asignara el Partido, de los que debía responder. Especializarse en el transporte de materiales estrictamente vinculado a su equipo.
Finalmente a los colaboradores de la distribución les tocaba:
1.- Apoyar la distribución de los materiales en sus diferentes etapas. Era su responsabilidad evitar también la seguridad de su familia, velando por la consolidación política e ideológica del Partido.
2.- Rechazar tareas al márgen de la distribución que expusieran la seguridad de la actividad principal