Tucumán, Enero a Diciembre de 1975
por Adel Edgardo Vilas
II Parte. El Ejército
Revolucionario del Pueblo
Comenzó en Córdoba...
El 8 de marzo de 1974, el
Ejército recibe valiosa información sobre una reunión secreta que en la "docta"
tuvieron, a los efectos de ultimar detalles de un plan subversivo, el gobernador
de la provincia, Ricardo Obregón Cano, el vice gobernador, Atilio López, el
subjefe de la policía y distintos cabecillas de las más importantes
organizaciones extremistas. Al promediar la medianoche arribaron a la cita
Agustín Tosco, René Salamanca y Paez, quienes comunicaron a los presentes la
puesta en marcha del operativo destinado a almacenar cargamento de lácteos,
conservas y otros comestibles en las sierras cordobesas y montes tucumanos con
el objeto de prepararse para la lucha. La idea consistía en montar primero la
infraestructura alimenticia y médica, para después recibir, a través de las
provincias de La Rioja y La Pampa, sendos cargamentos de armas.
Contando con la participación activa del estudiantado de Córdoba, Tucumán,
Mendoza, Resistencia, Santa Fé y Corrientes, los nombrados intentaban lanzar,
escalonadamente, una ofensiva general contra el gobierno del propio Perón. El
centro del
enfrentamiento sería Córdoba, para lo cual Obregón Cano y Atilio López
renunciarían a sus puestos, pasando a la militancia activa desde el llano. El
plan se demoró y en el momento menos pensado, haciendo tabla rasa con el mito de
las "fuerzas populares", la "invulnerabilidad de la izquierda" y la
"espontaneidad de las masas", el Teniente Coronel Navarro, que se desempeñaba
como Jefe de la Policía, tomó la ciudad, puso preso a las máximas autoridades de
la provincia y frustró, así, toda la estrategia marxista.
Pero en el interín, el "Ejército Revolucionario del Pueblo" siguió trabajando
aceleradamente. El 3 de abril del 74 arribó desde Resistencia a Tucumán un
miembro del ERP conocido como el "negro" Fernandez portando un parte
político-militar cuyo análisis fue hecho en el domicilio de la calle Colón al
3500 donde funcionaba una célula comandada por el "camarada" Alderete. El parte
en cuestión ordenaba preparar las estructuras de seguridad que debían
establecerse con miras a la próxima reunión de la "Organización Coordinadora
Intercontinental", que se llevaría a cabo en el domicilio de Mario Roberto Sosa,
calle Perú 3900 de la capital tucumana. El correo informó a la célula tucumana
que los contactos para reclutar guerrilleros bolivianos, uruguayos y chilenos,
especialmente, estaban muy adelantados, por lo que la ofensiva en Tucumán y
otras provincias del norte y el oeste comenzaría en los próximos meses. Pero lo
más importante de sus confesiones fue la aseveración de que en la vecina
provincia de Santiago del Estero se estaban concentrando armamentos de toda
clase, víveres y pertrechos, pues allí habría, merced a los buenos oficios de su
gobernador, un "santuario".
Los correos iban y venían, transitando no sólo por el interior del país, sino
cruzando la frontera con Bolivia y Chile donde contactaban a dirigentes
guerrilleros clandestinos, tratando de reclutar gente para lo que iba a ser el
frente tucumano. Tras estas idas y venidas en el jardín de la República tuvo
lugar, durante la primera o segunda semana del mes de abril, el cónclave de la
subversión a la cual concurrieron Fernando Vaca Narvaja, de Montoneros; Roberto
Coppo, del ERP; Carlos Benjamín Santillán, de la misma agrupación y Roberto
Quieto, de las FAR. Decidieron allí, que la escalada terrorista se iniciaría
entre la última quincena de abril y la primera de mayo, contando para ello con
el concurso de los gremios combativos, las "unidades Básicas Revolucionarias" y
las diferentes colaterales del PRT y la "Tendencia". El plan subversivo
contemplaba, por el momento, la toma de organismos de seguridad, de cuarteles,
el asesinato de miembros de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, además de los
consabidos secuestros a miembros de directorios de empresas extranjeras o
grandes empresas nacionales.