Tucumán, Enero a Diciembre de 1975
por Adel Edgardo Vilas
I Parte. Dios lo quiso
Mi relación con el Ministerio de Bienestar Social
Porqué en este relato del
contacto que mantuve con los diferentes sectores comunitarios introduzco el tema
de Bienestar Social, se preguntarán muchos. Sencillamente, porque José López
Rega no podía ser ajeno a lo que estaba a punto de iniciarse en Tucumán, y, como
buen válido, decidió tomar parte en el asunto, de forma tal que si el éxito
coronaba la empresa su nombre no estuviese ausente de la gesta. La suya era una
de esas maniobras políticas que, entre bambalinas, son dados a tejer todos los
hombres con alguna ambición.
La realidad socioeconómica de la provincia dejaba bastante que desear y eso,
claro está, entorpecía nuestros planes de paz social, beneficiando al propio
tiempo los planes tácticos del enemigo. Bienestar Social se decidió, pues, a
apoyar a la provincia, para la cual el ministro decidió que el representante de
su cartera en Tucumán se me presentase con el fin de escuchar los reclamos y
necesidades de la brigada. Ni bien le resalté cuales eran las prioridades, de
acuerdo al análisis que había efectuado el cuerpo encargado de asuntos civiles,
este señor dijo que tenía órdenes precisas de atender y resolver cualquier
inconveniente relacionado con Bienestar Social de la Nación.
Aún cuando la crisis era mayúscula y semejante ayuda me resultaba vital, no
quise entablar relación directa, soslayando la relación de comando directa que
me unía al Tercer Cuerpo y al Comando General. Entendí que las decisiones debían
ser tomadas en la Capital, entre el Comandante en Jefe del Arma y el Ministerio
de Defensa Nacional, pues yo, como Comandante de una zona de operaciones, no
estaba facultado para tomar ese tipo de decisiones ni ninguna que se le
pareciera. Mas cuando involucraban a un ministro cuyo titular sobrellevaba el
peso de acusaciones gravísimas, aparte, entre el representante de López Rega y
la delegación de la provincia existía una de esas pujas tan corrientes dentro
del peronismo.
Si bien el Comando del Tercer Cuerpo no entendió la importancia de los envíos
que a partir del mes de febrero comenzó a hacer periódicamente Bienestar Social,
pues supuso erróneamente, que eso y cohonestar las acciones de José López Rega
era lo mismo, desde Buenos Aires al Comandante en Jefe del Ejército dió su visto
bueno al proyecto. Hubo de organizar, entonces, dentro de la propia brigada, un
lugar para depositar, previo inventario, las mercancías y elementos varios que
llegaban de Buenos Aires. Los encargados del inventario -indispensable
tratándose de entregas multimillonarias- fueron oficiales y suboficiales de
intendencia, a quienes les dí expresas órdenes de informarme cualquier
anormalidad en los envíos o cualquier duda que surgiese respecto de su relación
con lo miembros del ministerio en cuestión.
Al Ministerio se le hacían conocer las necesidades y, de acuerdo a éstas, la Vta.
Brigada y no Bienestar Social, repartía los alimentos, útiles escolares,
frazadas y otros artículos en la zona de operaciones. La fiscalización de las
entregas, que eran hechas, según las circunstancias, en escuelas, sanatorios,
hospitales, pueblos de campaña y villas de emergencia, correspondían a los
oficiales de Intendencia previamente designados, razón por la cual ellos eran
directamente responsables ante mí de su trabajo. Al cabo de cuatro o cinco
meses, logré que las dos partes encontradas -delegación provincial de Bienestar
Social y representantes del Ministerio- acortaran distancias y llegaran a un
acuerdo. Pero ni bien solucioné este entuerto, pronto surgió otro, de más
difícil resolución. Para colmo de males, siendo una versión canallesca, no
estaba en mí deshacerla. En resumidas cuentas sucedía esto: como nunca se
canalizaron las entregas a través del régimen funcional logístico Ministerio de
Bienestar Social al Comando General, en el Comando a la Jefatura 4, Logística,
de ahí al Tercer Cuerpo con asiento en Córdoba y recién después de tamaño
recorrido a la quinta brigada de Infantería corrió cual reguero de pólvora que
el general Vilas andaba en tratos poco claros con el ministro y favorito de la
Presidencia.
Desmontar semejante calumnia sería fácil si las calumnias hubiesen de
desaparecer al no existir pruebas fundadas sobre el delito que se le achaca a
una persona; pero no siendo así, de poco vale repetir que a López Rega lo ví en
mi vida un par de veces. Y si lo hice, fue cumpliendo órdenes estrictas de la
superioridad que me ordenaba, para facilitar el expediente, tomar contacto con
el mismísimo Ministro de Bienestar Social. Nadie se acuerda en cambio, el celo
que puse respecto de la contabilidad y la responsabilidad de las entregas
efectuadas durante el "Operativo Independencia", pues nada me hubiese costado
admitir la ingerencia del representante de López Rega allí donde no
correspondía. Sin embargo, sabiendo que la imagen del Ejército y el éxito de las
armas nacionales estaba de por medio, en ningún momento y bajo ningún aspecto
permití que la propaganda política del peronismo aprovechase la pobreza tucumana
para ganar votos o especular con los bienes que se entregaban en forma gratuita.