En este anexo
se detalla un conjunto de casos que derivaron en homicidios contra las
víctimas, narrándose en cada uno las circunstancias que nos conducen a
expresar tal afirmación, ya que en la mayoría de ellos, la presentación
de los hechos en el presente informe contrasta abiertamente con las
versiones respectivas dadas a conocer públicamente, en su momento, por
las autoridades militares y policiales de la provincia.
Es así como se explica el caso de personas secuestradas de sus hogares,
y que luego aparecen como muertas en enfrentamientos armados con las
fuerzas de seguridad.
En casi todos los casos prohibieron a los familiares el reconocimiento
y las autopsias, y en los pocos casos donde se permitió ese derecho
inalienable de los dolientes familiares, éstos pudieron comprobar,
invariablemente, señales de tortura, mutilaciones y horripilantes
vejámenes, que –de más está decirlo– no guardaban relación alguna con
los supuestos enfrentamientos.
A medida que lea algunos de los casos –donde resulta más odiosa y
estridente la mentira– la opinión pública podrá tener alguna medida,
por cierto insuficiente, del totalitarismo propagandístico de aquellos
años, de la apología de hechos de sangre perpetrados contra ciudadanos
que (por el mero hecho de ser tales) tenían todos los derechos y
garantías que una sociedad civilizada está obligada a ofrecer a quienes
la habitan. Como un esfuerzo sincero por esclarecer la verdad
histórica, y como una contribución a la paz que tanto anhelamos, así
debe entenderse el espíritu con que ha sido encarada esta investigación.