Desaparición del Dr. Guillermo Augusto Miguel
Legajo N° 5392
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El 24 de marzo de 1976, el Dr. Miguel se
reintegró a su función de Asesor Legal de la Municipalidad de Termas de
Río Hondo, cargo en el que fuera designado el año 1971 y que retuviera
por licencia a raíz de su elección como Diputado Provincial en el
período 1973-1976.
Con motivo de su función debió dictaminar en un expediente
administrativo originado en investigaciones practicadas por personal de
esa comuna, quienes determinaron que en un «cabaret» de esa ciudad se
explotaba a menores de edad, lo que ocasionóo la resolución de clausura
dictada por el entonces intendente Vagliatti.
A consecuencia de ello recibió en su domicilio sito en Pje. Ramón
Carrillo N° 41 de esa ciudad, reiteradas visitas de la propietaria de
aquel establecimiento, conocida como «Madame Yola», quien le solicitaba
su mediación para obtener el levantamiento de la clausura. Ante su
permanente negativa, en su última visita, la nombrada lo amenazó con la
acción del «SIDE de Musa Azar», según sus propias manifestaciones, ya
que eran socios en la explotación del local.
Con posterioridad a este hecho, el Intendente Vagliatti le manifestó al
Dr. Miguel que estaba recibiendo presiones de «Casa de Gobierno», como
adujo sin precisar nombres, para cesantearlo en sus funciones; ante
esta circunstancia, el Dr. Miguel solicitó audiencia con el Ministro de
Gobierno, quien lo recibió en su despacho el día 22 de noviembre de
1976, manifestándole este funcionario que obraba en su poder
información producida por el llamado «SIDE de la provincia» que lo
sindicaba como elemento subversivo. Ante ello, el Dr. Miguel solicitó
al funcionario ser sometido a la más amplia investigación sobre su vida
pública y privada para desestimar tal información; asimismo, le relató
los pormenores del episodio de clausura del cabaret, lo que
aparentemente satisfizo al Ministro, quien le brindó todas las
garantías sobre su seguridad personal y permanencia en el cargo.
Al día siguiente, a las 20.45 horas aproximadamente, mientras conducía
su automóvil, fue interceptado por dos vehículos que le bloquearon el
paso por atrás y adelant e, y obligado a descender de su rodado fue
introducido en uno de los automotores de intercepción, que dio marcha
atrás y se dirigió en dirección este. Este hecho fue presenciado por
algunos vecinos que notificaron de inmediato a su esposa Ana María
Tonnelier de Miguel.
Radicada de inmediato la denuncia por la nombrada en la Seccional 3a.
de Policía, se constituyó personal de la misma que practicó las
diligencias y recabó un testimonio, derivándose posteriormente las
actuaciones al Juzgado del Crimen de 3ra. Nominación.
Las actuaciones policiales y judiciales no dieron resultado alguno y
comenzó el peregrinar de los padres y esposa ante las autoridades
gubernamentales, militares y eclesiásticas en procura de información,
recibiendo respuestas negativas.
Sin embargo, el entonces Cnel. Llamas, quien se desempeñaba en el
Comando del Ejército con sede en Tucumán, manifestó que el Dr. Miguel
se encontraba con vida y que había realizado gestiones para mejorar su
estado de prisión. Tiempo después, hizo entrega a Dn. Eduardo Miguel,
ex gobemador de la Provincia, padre de Guillermo, de una carta dirigida
al Cnel. Ruiz Palacios, quien era el Subsecretario de Asuntos
Institucionales del Ministro Harguindeguy.
Entrevistado Ruiz Palacios en Buenos Aires, se mostró muy sorprendido
por el contenido de la carta y solicitó una semana de plazo para
efectuar averiguaciones, tras la cual, y en una nueva entrevista,
manifestó tener «los papeles de su hijo», según su expresión. Mas ésta
fue la última noticia, ya que no hubo otros contactos y las negativas
se sucedieron en posteriores entrevistas con las autoridades.
En el año 1978, se recibió la visita de una señora quien se presentó
como integrante del Departamento de Informaciones Policiales, a cuyo
frente se encontraba Musa Azar, y manifestó haber visto al Dr.
Guillermo Miguel en la prisión de Punta Indio en ocasión de llevar un
contingente de presos, a raíz de la distribución que se estaba
efectuando con motivo de la visita de la Comisión de Derechos Humanos
de la O.E.A.
Esta persona reveló, asimismo, haber tenido contacto en Punta Indio con
el Dr. Miguel, quien le habría solicitado que tranquilice a sus
familiares pues su estado era bueno, requiriéndole la remisión de
vestimenta.
Es así que trajo unas pocas líneas escritas por el detenido, que
posteriormente pericias caligráficas dictaminaron como auténticas.
La denuncia de estos hechos fue efectuada por la Sra. madre del Dr.
Guillermo A. Miguel, ante la Comisión Provincial de Estudio sobre
Violación de los Derechos Humanos de Santiago del Estero, la cual
resolvió,luego de instruir el correspondiente sumario, elevar las
actuaciones al Sr. Juez de Instrucción en lo Criminal de Tercera
Nominación de esa Provincia.