K. La coordinación represiva en Latinoamérica
![]()
Vinculada a la operatividad represiva ilegal realizada dentro de los
límites del territorio nacional, debe ser destacado que las actividades
de persecución se verificaron sin limitación de fronteras geográficas,
contando para ello con la colaboración de los organismos de Seguridad
de Estados limítrofes, los que con características de reciprocidad,
procedían a la detención de personas sin respetar orden legal alguna,
en franca violación de tratados y convenciones internacionales
suscriptos por nuestro país sobre el derecho de asilo y refugio
político. Incluso operaron dentro de nuestro territorio agentes
represores extranjeros, que procedieron a la detención de ciudadanos
uruguayos, paraguayos, bolivianos y de otras nacionalidades.
Estos habitantes extranjeros fueron secuestrados dentro de la mayor
clandestinidad e impunidad y entregados a las autoridades de los países
de origen.
Algunas de estas personas ostentaban el caracter de refugiados, algunos
con su radicación legalizada, y otros bajo el amparo del Alto
Comisionado de las Naciones Unidas.
Haberlos privado de tal condición demuestra una clara transgresión de
derechos internacionalmente reconocidos, constituyendo un evidente
desconocimiento de la constante histórica en materia de asilo político.
La metodología empleada consistió, básicamente, en la interrelación de
los grupos ilegales de represión, los que, en definitiva, actuaron como
si se tratara de una misma y única fuerza, constituyendo tal
operatoria, por aquella clandestinidad a la que se ha hecho referencia,
una clara violación de la soberanía nacional.
Lamentablemente lo que ha ocurrido es demostrativo de la existencia de
un aparato represivo típicamente «multinacional». A su amparo, las
fuerzas de represión extranjeras pasaron a integrar los llamados
«grupos de tareas», dedicándose a secuestrar, interrogar bajo tortura,
asesinar o a proceder al traslado de sus compatriotas a los centros
clandestinos de detención ubicados en sus propios países.
Si bien es cierto que el mayor número de estranjeros fueron de
nacionalidad uruguaya, no pueden dejarse de lado los casos de asilados
paraguayos, bolivianos e incluso chilenos que en similar modo debieron
padecer las consecuencias de esa íntima afinidad de modelos políticos
autoritarios que azotó a esta parte del continente.
Veamos algunos ejemplos: