Secuestro de los Dres.
Hipólito Solari Irigoyen y Mario A. Amaya
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Entre los «arrestados a disposición del Poder Ejecutivo Nacional»
podemos citar dos casos extremos, signados por la más absoluta
arbitrariedad, en los cuales el decreto colocándolos en tal situación
fue precedido por el secuestro y desaparición de los detenidos y
continuó con la muerte de uno de ellos.
Los legisladores nacionales Dres. Hipolito Solari Irigoyen y Mario Abel
Amaya habían cesado en sus cargos al producirse el golpe de Estado del
24 de marzo de 1976, pero mantenían su alta representatividad política
e investían la calidad de abogados defensores con amplia tradición en
el patrocinio a detenidos políticos. EI Dr. Solari Irigoyen había sido
profesor universitario y tomó a su cargo frecuentes denuncias en el
seno del Parlamento sobre casos de arbitrariedad policial y tormentos a
prisioneros, antecedentes estos últimos similares a los del Dr. Amaya.
Ambos fueron secuestrados el 17 de agosto de 1976 y alojados en el
Regimiento 181 de Comunicaciones de Bahía Blanca, donde les aplican
crueles tommentos. El día 30 de agosto de 1976, al cabo de un pedido
formulado al Gobiemo argentino por la Comisión Eteramericana de
Derechos Humanos, son trasladados hacia la ciudad de Viedma donde los
arrojan al costado del camino. Allí recoge sus cuerpos de inmediato un
móvil policial.
Curiosamente, el Gobiemo publicó la versión de que el vehículo policial
protagonizó un denso intercambio de dispuos con el «coche
secuestrador», logrando por fin la recuperación de las víctimas. Los
Dres. Solari Irigoyen y Amaya declaran en seguida que no escucharon
jamás detonación alguna por disparos.
A partir de ese momento, pasan a investir el carácter de «detenidos
legales» y para legitimar todo el siniestro procedimiento se los acusa
de «vinculaciones con actividades subversivas» y se los coloca en
arresto a disposición del Poder Ejecutivo por Decreto N° 1831/76. Son
llevados el 11-6-76 al Penal de Rawson, y al ingresar al mismo reciben
una tremenda golpiza que al Dr. Amaya afecta ya irreversiblemente, al
grado que, frente al drástico empeoramiento se resuelve a los pocos
días conducirlo al Hospital Penitenciario Central - Cárcel de Devoto,
Capital Federal - , donde se apaga su vida el día 19 de octubre de
1976. El Dr. Solari Irigoyen quedó encarcelado en Rawson, hasta que al
cabo de nueve meses es autorizado a abandonar el territorio argentino -
virtual expulsión - según decreto presidencial N° 1098/77