Desaparición y muerte de
Floreal Edgardo Avellaneda
Legajo N° 1639
![]()
El 15 de abril de 1976,
aproximadamente a las 2 hs fue allanado el domicilio de la familia
Avellaneda; el personal interviniente, ostensiblemente disfrazado,
inició la busqueda del Sr. Avellaneda, y al no encontrarlo detuvo en
calidad de rehenes a su esposa, Iris Etelvina Pereyra de Avellaneda y a
su hijo Floreal Edgardo, que contaba 14 años de edad.
Vendadas y encapuchadas, las dos personas fueron llevadas a la
Comisaría de Villa Martelli, donde fueron torturadas con picana
eléctrica a la vez que eran interrogadas sobre el paradero del Sr.
Avellaneda.
Tiempo después, la señora fue trasladada a la Cárcel de Olmos,
procedente del Comando de Institutos Militares, sin que se sepa nada
más sobre el paradero del niño.
El día 16 de mayo de 1976, el diario argentino «Última Hora», bajo el
título «Cadáveres en el Uruguay» publica una noticia en la cual se
afirma que flotando en aguas uruguayas aparecieron 8 cadáveres.
Según la versión periodística, «un comunicado oficial de la Prefectura
Nacional Naval» refería que el último cadáver hallado era de cutis
trigueño, cabellos castaño oscuro y 1,70 m de estatura y tenía un rasgo
característico, consistente en un tatuaje en forma de corazón con las
iniciales «F» y «A».
Accediendo a una petición efectuada ante el Juzgado Federal N° 1 de San
Martín, se requirió por exhorto diplomático al Uruguay, los datos sobre
el cadáver encontrado con el tatuaje referido y, después de una
dilatada tramitación, se recibieron las fotografías y fichas
dactiloscópicas respectivas.
Las fotografías mostraban al niño con sus manos y piernas atadas, desnucado, con signos de haber sufrido graves torturas.