El Cementerio de «La Chacarita»:
guarismos que merecen un análisis
Legajo N° 6983
![]()
Frente a este cuadro
general que revela en el período que va de 1976 a 1978 un aumento
inusitado de las tumbas «N.N.» en diversas dependencias municipales del
país, así como la práctica de cremaciones ejecutadas al margen de toda
norma legal y ética, hemos considerado de interés consignar ciertos
guarismos referidos a tales actividades llevadas a cabo en el
cementerio capitalino de «La Chacarita».
Al contrario de lo que se podría esperar en el tiempo crucial de la
represión antiterrorista - años 1976/78 - , decayó de modo drástico el
numero de personas no identificadas, cuyos restos mortales eran
ingresados a esta repartición municipal. Recorriendo, las cifras
respectivas a los sucesivos años del período 1974/80, se verifica esta
situación: en el año 1974 se receptan 70 cuerpos de «N.N»; en 1975 son
66; en 1976 es uno solo; en 1977 son 8; en 1978 ninguno; en 1979 son
16; y en 1980 son 15 los cuerpos recibidos.
Respecto de la inhumación de cadáveres por muerte violenta se reproduce
el porcentual estadístico anterior. Tomando igualmente el período que
va de 1974 a 1980, encontramos las siguientes cantidades: en el año
1974, son 270 los cuerpos ingresados con tal característica; en 1975
son 232: en 1976 son 9; en 1977 son 26; en 1978 son 2; en 1979 son 50 y
en 1980 se incrementa a 93.
Pero, en cuanto a las cremaciones realizadas durante el lapso en
análisis, la relación porcentual se invierte, experimentando estas
operaciones un ostensible aumento: en 1974 fueron 13.120; en 1975,
15.405; en 1976, 20.500; erž 1977, 32.683; en 1978, 30.094; en 1979,
31.461 y en 1980 baja nuevamente a 21.381 cremaciones.
Sin abrir juicio definitivo sobre el significado y alcance de los
guarismos anotados, no sería arbitrario presumir que la merma en el
ingreso de «N.N.» y de muertos por causas violentas durante el período
crítico, con la contrapartida de la decisión de aumentar la actividad
del horno crematorio, bien podría deberse a que, por regla general, los
«abatidos en enfrentamientos» eran ingresados y cremados al margen de
toda registración.
Por ello, nos parece significativo el testimonio del Sr. Fernando López
(Legajo N° 3926) quien realizó trabajos de la municipalidad para
efectivizar mudanza de féretros en su camión. En el año 1977, ingresó
el vehículo en la zona del crematorio, en un lugar donde tenían
prohibido entrar los empleados y se bajó del mismo con la intención de
ver cómo funcionaba el horno. Vio dos contenedores similares a los que
se utilizaban para los camiones, de 2 m x 4 m por 3 m de alto; como uno
de estos contenedores estaba abierto, verificó que se encontraba lleno
de cadáveres de gente joven de ambos sexos que aún no se hallaban en
estado de descomposición, llamándole la atención el hecho de que se
encontraban desnudos y en la mayoría «apilados». El personal de
custodia lo descubrió, por lo que lo colocó contra la pared e interrogó
acerca de cuáles obreros lo aguardaban afuera, tras lo cual lo liberó,
no sin antes ser amenazado.