Traslados
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En un
elevado número de centros de detención la palabra «traslado» era
asociada a la idea de muerte. Los «traslados» eran vividos por los
detenidos con horror y esperanza al mismo tiempo. Se les decía que
serían llevados a otros centros o granjas de «recuperación» , con la
intención de evitar que se resistieran. Ignoraban hacia dónde serían
conducidos, si a otro establecimiento o a la muerte, lo cual generaba
un miedo continuo y profundo. Para los «traslados» , los detenidos eran
generalmente despojados de sus ropas y escasas pertenencias, que luego
eran incineradas. A veces se los inyectaba para adormecerlos. Se
intentaba serenarlos dándoles esperanzas de una remota posibilidad de
vida, sentimiento que asomaba con fuerza inusitada por el mismo hecho
de estar rodeados de muerte y horror.
Se han recogido numerosos testimonios acerca del tratamiento especial
que recibían quienes luego serían hechos aparecer como «muertos en
enfrentamientos».
Estos detenidos, días antes de ser fusilados, recibían mejor
alimentación, se los hacía higienizar y eran obligados a bañarse,
porque hubiera sido difícil de explicar a la opinión pública la
aparición de «extremistas abatidos en enfrentamientos» con cadáveres
flacos, torturados, barbudos o andrajosos.
Esto constituía una crueldad sin calificativos, ya que incrementaba las
esperanzas de vida en el individuo, cuando el destino real era la
muerte.