Estado sanitario
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El durísimo
sistema empleado agravaba las enfermedades que se padecían con
anterioridad al secuestro y agregaba otras como producto de las
quemaduras, derrames e infecciones. A muchas mujeres se les suspendían
los ciclos menstruales en razón de las condiciones de vida que se les
imponía con propósito de destruir la individualidad de los
secuestrados, objetivo éste esencial de la metodología que venimos
analizando.
La atención médica, en muchos casos,
«...fue realizada por detenidos con algún conocimiento, cosa que no impidió que" mucha gente se quedara en la tortura" » . Testimonio de Villani, Mario, Legajo N° 6821).
N.B.B. (Legajo N° 1583), secuestrada en el Banco junto con su marido
Jorge, fue violada repetidamente y eso le produjo una hemorragia. Fue
llevada a la enfermería del pozo y liberada posteriormente:
«...a los dos días de ser internada me revisó un médico llamado Víctor, también secuestrado desde hacía un año, quien tenía acento cordobés y trataba duramente a los detenidos. Me prescribió tratamiento con coagulantes. Supe de Víctor que, pese a su condición de detenido, era trasiadado a distintos pozos para la atención médica de los secuestrados».
La precariedad e indigencia sanitarias adquirían sus ribetes más
dramáticos en el caso de las mujeres que dieron a luz en cautiverio,
como se verá en el capítulo correspondiente.