Ingmar Bergman aburre

Las películas de Ingmar Bergman son una de las mayores maravillas de la cultura del pasado siglo veinte. El bisturí con el que el genial director sueco ha logrado diseccionar la condición humana merece todo tipo de elogios, de reconocimientos y de homenajes. Bergman es, sin duda, uno de los cineastas más importantes de la historia del séptimo arte, a pesar de que en muchas ocasiones no se le valore como tal.

Ingmar Bergman ha puesto sobre la mesa gracias a su cine temas claves para entender la vida del ser humano en este planeta. Por ejemplo, el amor y el desamor quedan retratados a la perfección en ‘Un verano con Mónica’, dirigida allá por 1953; en ella todavía no descubrimos a Bergman en todo su apogeo, pero no hay dudas de que la intencionalidad creativa y filosófica del genio ya apuntaba maneras.

Especialmente peculiar y dura es ‘El séptimo sello’, una obra que sumerge al espectador en la realidad de la muerte, de dejar de existir algún día; con la peste como temática y con la muerte jugando al ajedrez con las piezas negras, Bergman sumerge al público en una dosis de dolor y verdad nunca vista.

Pero quizá el Ingmar Bergman más genial que nunca hayamos visto es el que se encarga de retratar cómo se producen las relaciones entre los seres humanos. Inolvidable es ‘Sonata de otoño’, donde el director sueco tiene además la suerte de contar con Ingrid Bergman como actriz; con el desamor, la sombra de la madre a la hora de la auto exigencia, la música, la obsesión por mejorar y el dolor como temas principales, el film se convierte en algo memorable.

Y qué decir de ‘Gritos y susurros’, donde la agonía de una enferma de cáncer desnuda todas las miserias del comportamiento de las personas pertenecientes a una clase social alta o aristocrática. Nunca más diré que Ingmar Bergman aburre, porque sus películas son geniales. Ahí están ‘Fanny y Alexander’, ‘El huevo de la serpiente’, ‘El silencio’, ‘Persona’ o ‘Fresas salvajes’, esta última, una joya sobre cómo el tiempo perdido es imposible de ser recuperado.