La resolución 502 del Consejo de Seguridad
77. En estas condiciones, la capacidad
de maniobra argentina se hacía muy difícil con los países no alineados,
de los cuales, seis integraban el Consejo de Seguridad, (Declaraciones
del Embajador Roca) a saber: Guyana, Jordania, Panamá, Togo, Uganda y
Zaire.
Además de los ya mencionados, integraban el Consejo de Seguridad los
siguientes países: Francia, Irlanda, Japón, Gran Bretaña, EE.UU.,
China, Polonia, España y la Unión Soviética.
78. Posteriormente, los sucesos se precipitaron. El día 31-MAR-82, el
Embajador Roca recibió instrucciones de presentar en el Consejo de
Seguridad, una nota denunciando a Gran Bretaña por agresión en el caso
Georgias, pero fue sorprendido 3 horas después por la de Gran Bretaña
al Consejo ante una "inminente invasión argentina a las Malvinas",
cuestión de la cual no se le había informado (Anexo II/22).
79. El 02-ABR, el Embajador Parsons pidió la reunión del Consejo. El
Embajador Roca todavía no tenía instrucciones y enfrentó una situación
dramática, pues su discurso le llegó a su banca desde Buenos Aires
mientras escuchaba la presentación de Parsons.
80. El Embajador argentino consiguió demorar el pronunciamiento hasta
el día siguiente, en que llegaría el Canciller Costa Méndez para
exponer ante el Consejo de Seguridad.
81. ENTRE EL 02 Y EL 03 ABR, EL EMBAJADOR ROCA INTENTÓ OBTENER EL VETO
DE RUSIA O CHINA. El Embajador Troianovsky (1) le contestó que era una
decisión de "highest authorities", (las más altas autoridades), es
decir que no tenía atribuciones para ello y que su voto sería de
abstención.
82. El Embajador chino, con mucho cordialidad en el trato, evadió de
igual forma pronunciarse sobre el requerimiento. Idéntica gestión
realizó la Cancillería desde Buenos Aries, sin resultados.
83. El 03-ABR, a las 17.00 hora argentina, el Consejod e Seguridad
aprobó por 9 votos a factor, uno en contra (Panamá) y 4 abstenciones,
la moción de Gran Bretaña. Su texto es el siguiente:
"El Consejo de Seguridad, recordando la declaraciónhecha por el
PRESIDENTE DEL CONSEJO DE SEGURIDAD EL 01-ABR-82 A LOS GOBIERNOS DE LA
ARGENTINA Y DEL REINO UNIDO PARA QUE EVITEN EL USO DE LA FUERZA en la
región de las islas Falkland, profundamente preocupado por los informes
sobre la invasión el 02-ABR-82 por fuerzas armadas de la Argentina y
declarando que existe un quebramiento de la paz en la región de las
Islas Malvinas (Falkland Islands):
a. Exige un inmediato cese de las hostilidades.
b. Exige el retiro inmediato de todas las fuerzas argentinas de las Islas Malvinas (Falkland Islands).
c. Exhorta a los gobiernos de Argentina y el Reino Unido a que procuren
hallar una solución diplomática a sus diferencias y que respeten
totalmente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones
Unidas".
Conclusiones
84. A fines de Diciembre de 1981, con la designación del General
Galtieri en la Presidencia de la Nación, quedó integrada la nueva Junta
Militar, como órgano supremo del Estado. En ese mismo mes, existen
referencias de que el General Galtieri y el
(1) Embajador Soviético en la ONU.
Almirante Anaya ya habían considerado la posibilidad de la ocupación
militar de las Islas, como forma de forzar a Gran Bretaña a la
realización de negociaciones serias y definitivas. En el mes de Enero
de 1981, el Brigadier General Lami Dozo se incorporó a la misma idea.
85. Es decir, que la nueva Junta asumió su cargo en el momento en que
la negociación se encontraba en un "IMPASSE", como resultado de la
última reunión del Doctor Camilión con Lord Carrington en Setiembre de
1981, en la que este último había dado a entender la poca
predisposición británica para seguir seriamente las negociaciones.
Debemos recordar que esta falta de vocación fue la constante de los
diecisiete años de negociaciones, aspecto que nadie puede dejar de
considerar.
86. La "Propuesta de reactivación" que propuso Costa Méndez en ese
momento (27-ENE-82), fue una medida paralela a la planificación militar
que se inició aproximadamente en esa fecha.
87. La velada amenaza que estaba contenida en la parte final del
comunicado ampliatorio del 02-MAR, constituyó, desde el punto de vista
diplomático, un inconveniente inoportuno, cuyo único resultado fue
encrespar la resistencia en los Comunes.
88. Además, al expresar que el Gobierno Argentino, a partir de ese
momento, "puede elegir libremente el procedimiento que mejor consulte a
sus intereses", estaba confirmando las sospechas de una probable acción
militar, que desde hacía algún tiempo ya se comentaba en los medios
periodísticos y parlamentarios de Gran Bretaña.
Este imprudente comunicado en xxxxx fue una alerta para Gran Bretaña,
(Comunicación del Agregado Naval en Londres) (Anexo II/24), pese a que
el ex canciller aclaró durante su visita del 03-MAR-82 a Brasil que los
medios a que hacía referencia el comunicado eran, por supuesto, los
contemplados por la Carta de las Naciones Unidas.
89. El Canciller Costa Méndez no produjo ningún asesoramiento en el
sentido de advertir al Comité Militar acerca de las consecuencias
políticas y diplomáticas de la ocupación militar, ni tampoco acerca del
momento elegido, en relación a una evaluación estratégica en el marco
mundial y americano, la que nunca se realizó formalmente, y que estaba
en su alta responsabilidad el hacerlo.
90. El gobierno británico había resuelto desactivar para el mes de
MAY-82 una parte substancial de su fuerza naval de superficie. Esta
información fue ampliamente comentada por la prensa. El Canciller, sin
embargo, no tomó en consideración este dato. Omitió consultar sobre
este asunto con el Embajador Argentino en Londres, quien podía
brindarle una información esencial para determinar la fecha más
adecuada para la ocupación militar, que obviamente debía realizarse
después que la flota británica estuviera desactivada (Declaración de
Ortiz de Rozas).
91. No se justifica la falta total de información en que se mantenía a
nuestro Embajador en Londres, quien desconocía los planes argentinos
(Operación "Alfa", contrato "Davidoff", etc.). Tampoco fue consultado
respecto de una posible reacción británica ante la recuperación de los
archipiélagos. Resultó, por otra parte, inoportuna la designación del
Embajador Ortiz de Rozas para desempeñar otras funciones en Roma,
teniendo en cuenta la importancia de ambas funciones y la distancia
entre ambas capitales.
92. Con respecto a la ocupación militar, Costa Méndez no tenía una idea
clara de cuál era el límite del objetivo que se había propuesto la
Junta y cuál era la alternativa en caso de producirse la respuesta
militar por parte de Gran Bretaña. Los testimonios recibidos
permitieron aseverar que el Dr. Costa Méndez no clarificó debidamente
este esencial aspecto de la decisión.
93. Hay también un evidente descuido de nuestro frente diplomático en
la ONU. No podían ser peores las condiciones para presentar batalla en
este foro. No se tuvo en cuenta que:
a. El Embajador Roca había llegado a las Naciones Unidas en condiciones
de salud precarias, una semana antes de la fecha de invasión (24-MAR),
y cuando ya estaba en desarrollo la crisis por el asunto Georgias. No
se había familiarizado con el ambiente y encontró frialdad entre los
miembros del Consejo, de quienes el gobierno argentino espera apoyo.
b. Existía en numerosos países, parcialmente en los países europeos, un
rechazo hacia el gobierno argentino por la cuestión de los derechos
humanos.
c. La situación argentina se encontraba comprometida ante los países del llamado "3er. mundo"por las siguientes causas:
1) Denuncia de Nicaragua ante el Consejo de Seguridad por la presencia de tropas argentinas en Centroamérica.
2) A principios de marzo, el ex canciller había declarado que "no pertenecíamos al 3er. mundo".
3) Entre los miembros No permanentes del Consejo de Seguridad había seis países "No Alineados".
4) Nuestras representaciones en Cuba y Nicaragua no estaban cubiertas con personal del rango de embajador.
94. En estas condiciones, resultó inexplicable la premura por la
ocupación. En la obsesión de resguardar la sorpresa estratégica, se
eligió el peor momento desde el punto de vista de la política
internacional. Lo sensato era superar la crisis de las Georgias y
mantener la previsión de ocupación para una fecha posterior, y
enderezar, mientras tanto, nuestra política exterior hacia el campo de
los "No alineados", para conquistar su apoyo. Esto debió ser advertido
por el ex canciller.
95. También debe imputársele una errónea evaluación sobre la actitud
que asumiría EE.UU. en caso de conflicto, a la luz de los intereses
políticos en juego.
96. La participación de asesores del Ejército Argentino en Centro
América y nuestra posible influencia en Bolivia, fueron factores que el
Gobierno apreció erróneamente, ya que supuso que tales acciones
tendrían tal importancia para los EE.UU., que su gobierno estaría
comprometido a mantenerse equidistante en caso de conflicto con Gran
Bretaña (Declaración del Almirante Anaya).
97. Si bien Enders manifestó en su visita a Buenos Aires, que a EE.UU.
no le inquietaba el caso Malvinas, esta posición se refería,
obviamente, a la disputa en el marco de las negociaciones pacíficas.
98. Por otra parte, se sabía que Gran Bretaña y EE.UU. tenían fuertes
intereses comunes en la OTAN y que, en caso de conflicto, este último
país apoyaría en forma ostensible al Reino Unido.
99. El 01-ABR, en las últimas horas de la tarde, el General Haig
convocó al Embajador Takacs en Washington y le manifestó estar en
conocimiento de que se llevaba a cabo en esos momentos la invasión;
pidió entonces que se detuviera esta operación que iba a encender el
conflicto entre los países amigos de EE.UU., ofreció sus buenos oficios
para actuar como mediador y advirtió finalmente, que si se desataba la
guerra EE.UU. no podía permanecer neutral y necesariamente tendría que
apoyar a Gran Bretaña.
100. Toda esta información Takacs la transmitió telefónicamente en
forma inmediata y personal a Costa Méndez, considerando que el señor
canciller "le había entendido claramente" y le adelantó, además, que el
Presidente Reagan estaba tratando de comunicarse telefónicamente con el
Presidente Galtieri, para ratificarle estos mismos conceptos. Al mismo
tiempo, los agregados militares hacían lo propio con sus respectivos
Comandos.
101. El Doctor Costa Méndez declaró que recibió la información y, a su
vez, le transmitió al Presidente Galtieri la posición de los EE.UU.
102. El Brigadier Lami Dozo reconoció, también, que había recibido esta
información por radiograma del Agregado Aeronáutico en Washington.
103. Pocas horas después, el Presidente Reagan le expresó al General
Galtieri, telefónicamente, su honda preocupación por la gravedad de
este hecho, ratificando la disposición de su gobierno para evitar el
conflicto bélico.
104. EL GOBIERNO ARGENTINO TUVO, DESDE EL PRIMER MOMENTO (01-ABR), LA
RATIFICACIÓN PRECISA DE QUE EE.UU. APOYARÍA A GRAN BRETAÑA EN EL CASO
DE DESATARSE EL CONFLICTO ARMADO.
El hecho de no considerar la manifestación estadounidense en su
estricta implicancia entra en el campo de lo subjetivo, puesto que no
se tiene una base que vaya más allá de lo especulativo. El aviso de
EE.UU. fue interpretado a la luz de los propios conceptos y no de las
realidades políticas por parte de las autoridades nacionales.
105. Los tres ex Comandantes en Jefe y el ex canciller declararon que
la crisis de Georgias precipitó la decisión de ocupar Malvinas.
Ello presupone la comisión de un error fundamental en el proceso de la
toma de decisiones, ya que se antepuso lo accesorio a lo principal.
(Este aspecto será analizado en detalle en el Capítulo III).
106. El Dr. Costa Méndez pretendió soslayar la responsabilidad cuando
afirmó que el COMIL no le pidió asesoramiento en aspectos que eran de
su competencia. Obviamente, la excusa resulta inaceptable, pues no
conviene en la jerarquía personal y oficial por él ejercida.
107. Los Artículos 87 y 88 de la Constitución otorgan a los ministros
una responsabilidad indelegable y xxxx con la del presidente.
Además, los ministros, en su carácter de consejeros, representan en el
gobierno las ideas más influyentes de la sociedad. Por eso, debido a su
elevada misión, no pueden aceptar ciegamente la opinión del presidente,
sino examinar por sí, como hombres de Estado, como servidores de la
República, lo que es justo, legal y útil al bien común. Por otra parte,
esta es la doctrina constitucional de la República Argentina.