Discurso de Jorge R. Videla

25 de Mayo de 1976.
Un factor
había contribuido notablemente a este deterioro de nuestro estilo de
vida democrático y, si hubiera que definirlo en una sola palabra, diría
que es demagogia. La demagogia, agitada con fines puramente electorales
a través de slogans, rótulos y frases hechas, no hizo más que
enfrentarnos en antinomias estériles y confundirnos profundamente, a
punto tal, que hoy es difícil distinguir dónde está el bien y dónde
está el mal.
Esa demagogia, además, por ser complaciente, dio origen a la
corrupción, concebida ésta en la más amplia acepción de la palabra, que
llegó a generalizarse en todos los estamentos del Estado. Esa
corrupción –justamente por ser generalizada– motivó el trastocamiento
de los valores tradicionales, es decir, subversión. Porque subversión,
no es ni más ni menos que eso: subversión de los valores esenciales del
ser nacional.
Pero no todo era negativo en este proceso, había también aspectos
positivos dignos de ser rescatados; uno de ellos, era un alto grado de
madurez logrado en el pueblo argentino, a través de esta última
frustración. El otro, era que permanecía subyacente en todos los
espíritus de los argentinos, un profundo sentido de unidad nacional.
Con ambos factores; madurez y sentido de unidad es fácil pensar en la
recomposición del ser argentino.
Ese ser argentino, basado en madurez y en sentido de unidad, permitirá
inspirar para elevarnos por encima de la miseria que la antinomia nos
ha planteado, para dejar, de una vez por todas, ese ser "anti" y ser,
de una vez, por todas, "pro": "Pro–argentinos".
Por eso es nuestra intención, en nuestra acción de Gobierno, afirmar
los valores tradicionales que hacen a la esencia del ser nacional y
ofrecer estos valores como contrapartida a toda ideología extraña que
pretenda suplantar estos valores, y aún más, conculcarlos.
Es también nuestra intención erradicar la corrupción, ofreciendo como norma la honestidad, la idoneidad y la eficiencia.
Finalmente, combatir a la demagogia, anteponiendo a ella la autenticidad de nuestros actos, inspirados solamente en la verdad...
El 24 de marzo próximo pasado, los hombres de armas iniciamos este
largo y difícil camino, y estamos –como dije– dispuestos a transitarlo
con firmeza. Por eso sólo requerimos en estos primeros momentos,
comprensión. Comprensión hacia la actitud asumida por las Fuerzas
Armadas; comprensión hacia el objetivo final trazado, comprensión hacia
el curso de una acción elegida para el logro de ese objetivo. Habiendo
comprensión, es posible que podamos concretar hechos reales, y es en
función de esos hechos que recién podremos pedir adhesión. Adhesión, no
a las personas sino a los hechos concretos en tanto y en cuanto estos
hechos signifiquen los hitos de aproximación hacia el objetivo final.
Por cierto, que la adhesión impone como reciprocidad la participación
y, a medida que logremos adhesión a los hechos, podremos ir dando
gradualmente participación.
Llegará el día en que los objetivos que hoy decidimos son de las
Fuerzas Armadas puedan ser asumidos plenamente por la mayoría de los
argentinos a través de una amplia corriente de opinión; cuando así sea,
será el momento de la transferencia. La participación será plena, las
Fuerzas Armadas habrán cumplido con este compromiso histórico y
volverán a su función específica.