El
Olimpo

(Capital
Federal) (LRD)
Ubicación:
En la División de Automotores de la Policía Federal, ubicada en la calle Lacarra y Ramón L. Falcón de la Capital Federal.
Descripción:
Portón
de acceso de acero, posiblemente rojo. Un tinglado de chapa de unos 10
metros de altura cubría casi todas las dependencias. Estas eran nuevas,
de unos 3 metros de altura, con techo de cemento, donde estaban dos o
tres guardias. Se entraba por la guardia. Los traslados se hacían por
una puerta de dos hojas, a la izquierda de ésta había una imagen de la
Virgen. Un sector de incomunicados con grandes ventanas ojivales,
tapadas con mampostería, dejando libre sólo una parte superior. Salita
de torturas, letrinas. Del otro lado otra sala de torturas, una celda,
un laboratorio fotográfico y dactiloscópico, una oficina de operaciones
especiales. Una cocina y un comedor enfrente. Una enfermería para
curaciones y otra para internaciones. Sala de archivo y documentación,
otra para rayos X. Tres pasillos con celdas, cada línea de celdas tenla
un baño con una cortina como puerta, en la tercera línea había un
lavadero y duchas. Un cuarto de guardia con ventana hacia la playa de
estacionamiento. Una habitación mayor se usaba para reparar los
artículos del hogar, eléctricos y electrónicos robados en los
allanamientos.
El centro
clandestino de detención El Olimpo
comenzó su actividad clandestina como C.C.D. a partir del 16 de agosto
de 1978, fecha en que numerosos prisioneros fueron derivados desde El
Banco hacia este campo:
"Fui
secuestrada el 28 de julio de 1978 junto con mi hijo Nahuel de dos
meses de edad, y llevada al Banco. Allí me obligaron a citar a mi
esposo encañonando a mi hijo con un arma. El 16 de agosto debimos
enrollar nuestro colchones y esperar junto a la puerta de nuestra celda
casi todo el día. A la nochecita, nos engrillaron de a dos y nos
cargaron en un camión con nuestras pertenencias, el cual tenía caja de
madera tapada con lona. As! llegamos a un lugar recientemente
construido, lleno de polvillo, donde el frío era insoportable" (Isabel
Fernández de Ghezan. Legajo N° 4124).
"Estimo que se realizaron dos o tres viajes con el mismo camión, en el
cual irían aproximadamente treinta personas. Junto con nosotros pasaron
al nuevo alojamiento los mismos represores del Banco. El nuevo lugar
estaba recién construido y adaptado para mantener a los detenidos más
controlados". (Elsa Lombardo. Legajo N° 3890).
"Llegamos al Olimpo, así llamado porque era 'el lugar de los dioses' ..." (Graciela Trotta. Legajo N° 6068).
Por su parte, Isabel Cerrutti (Legajo N" 5848), secuestrada el 12 de
julio de 1978 y alojada sucesivamente en el Banco y en el Olimpo hasta
enero de 1979, nos proporciona elementos para reconstruir la
disposición interna del campo:
"Era
un centro clandestino construido sobre una gran playa de
estacionamiento. Tenía tres o cuatro salas de tortura, llamadas
'quirófano', y a la izquierda de las mismas estaban las oficinas del
GT2. En el sector de incomunicados las ventanas estaban tapiadas con
ladrillos. En el exterior había una construcción que era utilizada como
alojamiento de los oficiales. El 'pozo' propiamente dicho era una
construcción nueva, desmantelada en 1979".
Se desconocen los motivos de este traslado masivo, aunque cabe suponer
que obedeció a que el Olimpo estaba ubicado más próximo al centro de
operaciones.
Como en el Banco, las fuerzas estaban divididas en los grupos de tareas
GT 1, GT2 y GT3. La diferencia con el otro campo fue una mayor
organización y una aparente flexibilización en el trato a los
secuestrados, situación que se revierte luego en un trato endurecido y
despiadado. Según el testimonio de Isabel Cerrutti, este cambio
obedeció a problemas entre los mismos represores, quienes luchaban
entre sí por la hegemonía del campo y por obtener una mayor tajada en
el "botín de guerra". Las fuerzas que operaban en la calle no estaban
en contacto con los prisioneros, salvo casos excepcionales. La custodia
fue cubierta por personal de Gendarmería.
Las fuerzas intervinientes estaban bajo control y supervisión de la
Jefatura del I Cuerpo de Ejército con asiento en Palermo, Capital
Federal.
Los diversos testimonios que relacionaron el funcionamiento del C.C.D.
con el I Cuerpo de Ejército fueron confirmados por el Gendarme Omar
Eduardo Torres (Legajo N° 7077):
"Yo
revistaba en el destacamento de Campo de Mayo -Móvil 1-, que era un
escuadrón dependiente del I Cuerpo de Ejército cuyo jefe en el año 1978
era el general Suárez Mason".
(............................................................)
"Cuando terminó el mundial de fútbol, unos treinta hombres de los que
habíamos custodiado el estadio fuimos convocados a Campo de Mayo, donde
recibimos instrucciones del segundo comandante, cuyo nombre de guerra
era Cortez, sobre una misión especial por la cual íbamos a cobrar un
sobresueldo. Debíamos dejarnos el pelo largo y barba y utilizar apodos.
Posteriormente, nos ordenó presentarnos en Lacarra y Falcón, en los
primeros días de julio de 1978. Cuando entramos, vimos que personal del
Servicio Penitenciario Federal estaba terminando la construcción,
destinada a alojar a los prisioneros. Muchas veces pude ver a los
encargados de los secuestres, o sea 'la patota', llevarse en sus
automóviles enseres robados de las casas allanadas. También había un
depósito destinado a guardar el botín de guerra. Nosotros estábamos
encargados de la seguridad interna del campo y no podíamos tener trato
con los detenidos, aunque a veces los sacábamos para ir al baño. El
interior del campo el Olimpo era como una prisión. Tenía una entrada
que daba a la guardia, donde había un libro en el cual se anotaba la
entrada y salida de los detenidos, el calabozo que le asignaban y el
número y la letra que le adjudicaban reemplazando su nombre y apellido.
Asimismo, ponían la causa de su detención".
(............................................................)
"Los presos eran conducidos a la Base Aérea El Palomar, adonde llegaban
otros camiones con detenidos, y todos eran subidos a aviones. Por lo
que comentaban, luego los arrojaban al mar. A veces debí realizar otras
tareas además de la guardia, como ir a buscar comida al Regimiento de
Ciudadela o, en una oportunidad, ir al Hospital Militar a custodiar a
un detenido del Olimpo que habla sido muy torturado, a pesar de lo cual
estaba esposado de pies y manos. También participé de los grupos de
tareas, saliendo a hacer algunos operativos, para lo cual pedíamos zona
liberada a la Comisaría del lugar donde debíamos actuar. Los grupos en
que participé fueron el GT1 y GT2. También había otros oficiales del
Ejército, del Servicio Penitenciario Federal y de la Policía Federal".