CCD en la provincia de
Jujuy
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Los principales centros clandestinos de detención de la provincia de Jujuy fueron el conocido como "Guerrero" y la Jefatura de la Policía de la Provincia. El primero de ellos estuvo situado en la localidad homónima, en las cercanias del Ingenio Ledesma, y la Jefatura en el centro de la ciudad capital, San Salvador de Jujuy.
"El 1� de agosto de 1976 me presentó espontaneamente en el Departamento Central de Policía de Jujuy, solicitando una entrevista con el comisario general Haig, quien convers� conmigo ya que yo hab�a estado bajo sus �rdenes. Me acus� de ser el jefe del grupo guerrillero de Calilegua, por lo que me hizo detener. Luego, este Comisario y el Subcomisario Viltes me interrogaron, y al negarles las imputaciones que me hac�an, me trasladaron en un auto, sin vendas ni ataduras a la localidad de Guerrero. Cuando llegamos a uno de los edificios del complejo fui introducido a una sala donde observ� gran cantidad de detenidos que llevaban vendas en los ojos y que se encontraban detenidos en lastimosas condiciones f�sicas. En ese momento fui vendado y maniatado con el resto. Al d�a siguiente me llevaron a un cuarto con otros dos muchachos, Miguel Garnica y Germ�n C�rdoba, ambos desaparecidos al d�a de la fecha. Esa misma tarde fui llevado al primer piso, donde me torturaron brutalmente con golpes y submarino, participando personalmente Haig y Viltes. Luego de esto fui trasladado al 'sal�n de los sentenciados', donde se encontraba la gente que no iba a salir m�s. Hab�a en ese lugar 18 detenidos. Todas las noches nos hac�an enumerar y �ramos torturados diariamente todos los que est�bamos all�. Las torturas consist�an principalmente en arrojar agua hervida en el ano y entre las piernas, alambres al rojo en las nalgas y golpes con tablas sobre espaldas y piernas, hasta el desvanecimiento. Como comida nos daban un pedazo de cebolla o un repollo crudo para compartir entre varios. Todas las noches escuch�bamos disparos y permanentemente �ramos amenazados de muerte. Durante la noche se hac�a cargo del campo Gendarmer�a Nacional, por la ma�ana el Ej�rcito y por la tarde la Policía. De los que est�bamos all� recuerdo a mi t�o, Salvador Cruz, Roman Riveros, Domingo Reales, Miguel Garnica y a su hermano menor, Germ�n C�rdoba, a los hermanos D�az, a Manzu y al Dr. Aredes. Todos ellos de la localidad de Calilegua y ciudad Libertador General San Mart�n, se encuentran desaparecidos. En ese momento estaban en muy malas condiciones f�sicas y mentales, ya que presentaban cuadros de gangrena en los ojos, manos y piernas. Varios de ellos deliraban. En una oportunidad en que me llevaron a la tortura escuch� que Haig dec�a que hab�a que hacernos confesar, y en realidad se refer�a a una confesi�n que me fue solicitada por monse�or Medina, dicióndome que a cambio de ella recibir�a el perd�n y un juicio. Le manifest� que no ten�a nada que confesar. Me acus� de terco y la gente que estaba a su lado comenz� a golpearme. A pesar de todo esto, al poco tiempo me trasladaron a la Jefatura de Policía de Jujuy, donde me legalizaron" (Humberto Campos, Legajo N� 2545).
Los desaparecidos que menciona el señor Campos
fueron secuestrados de sus domicilios el 27 de julio de 1976, y casi todos eran
trabajadores de la empresa Ledesma. En medio de un apag�n general, irrumpieron
fuerzas uniformadas en sus respectivas viviendas, deteniendo en esa oportunidad
a m�s de 200 personas en ambas localidades. Todas fueron llevadas al C.C.D.
de Guerrero, donde sufrieron las brutales torturas antes mencionadas. Posteriormente,
parte de ese grupo fue trasladado a la Jefatura de Policía, saliendo de ella
directamente liberados o puestos a disposición del PEN. Los que hab�an quedado
muy mal por la tortura fueron abandonados en las cercan�as del Hospital de
Jujuy, lugar donde se recibieron llamadas an�nimas para que los fuesen a buscar.
De la totalidad de detenidos, m�s de 70 personas permanecen desaparecidas
hasta el d�a de la fecha. El testimonio de Humberto Campos est� avalado
por docenas de denuncias en el mismo sentido.