Base Aeronaval Cte. Espora
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(Buenos
Aires)
Ubicación:
Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires.
Comentarios:
Bajo jurisdicción del área 512 de la subzona 51, operó durante 1976/1977
El ex diputado por Santa Cruz, Orlando Stirnemann (Legajo Nº 4337), testimonia:
"A principios de abril de 1976 fui detenido en Malabrigo, provincia de Santa Fe. Tres d�así despu�s me trasladaron desde Reconquista en un avi�n Guaran�, matr�cula Y 116, con destino a Aeroparque, y de allí en otro avi�n, matr�cula AE 106, a la Base Comandante Espora. Pude ver todo esto porque no estaba vendado, ya que decían que yo era 'boleta segura'. Primeramente estuve dentro de un Centro Clandestino instalado en un gran galp�n perteneciente al Batallón de Comunicaciones. Quince d�así despu�s de haber sido detenido en este C.C.D., soy trasladado añotro C.C.D., presuntamente dentro de la misma jurisdicción del Ejército..."
Francisco Tropeano, detenido legalmente en el Comando de la VI Brigada
de Neuqu�n el 28 de marzo de 1976, hubo de esperar turno en la c�rcel
de dicha ciudad, hasta que fue trasladado a la Base Comandante Espora y
entregado allí a personal del V Cuerpo, siendo alojado en el mismo
galp�n que Stirnemann. Durante el tiempo de su detención clandestina,
el Coronel Swaiter (Legajo Nº 6956), Jefe de Inteligencia de esa Zona,
neg� a la Sra. de Tropeano la presencia de su esposo como detenido en
su jurisdicción, hasta queal cabo de varias semanas , fue legalizado
también en el Penal de Villa Floresta.
allí pudo constatar que el mencionado oficial era el mismo que había inspeccionado en repetidas oportunidades el C.C.D. donde �l estuvo
alojado, en compa��a de otrasí personas que permanecen desaparecidas :
"Todos o�amos cuando alguno era sacado del galp�n principal para ser torturado con picana el�ctrica. Presumo que había un m�dico indicando cu�ndo deb�an parar. En dos oportunidades o� mientrasí estaban torturando algo así como: se cort�... se cort�. También me pareci� queaplicaban inyecciones. Durante la noche se hacían presentes jefes militares que daban instrucciones a los encargados del galp�n sobre el comportamiento a seguir con los prisioneros, durante los operativos.
También impart�an indicaciones doctrinarias . Uno de los jefes que vino varias veces result� ser el Coronel Swaiter".
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"Recuerdo muchas escenas de terror, pero no puedo dejar de mencionar una en particular: era de noche, los guardias empezaron a gritar que los montoneros ven�an a rescataría los presos, y se pusieron a disparar sus armasí mientrasí exclamaban: 'Hay que matarlos a todos'. El tiroteo era adentro, al lado nuestro, pero también afuera. Los guardias corr�an, a veces se detenían en una cama y se pon�an a golpearía un prisionero atado y vendado. Si bien estas palizasí ocurr�an frecuentemente, esa noche nuestro terror era may�sculo, a causa de los tiros. Pienso que esa noche fusilaron fuera del galp�n a algunos detenidos y el comportamiento de los guardias era para que esto pasara desapercibido a los que est�bamos adentro". (Francisco Tropeano, Legajo Nº 6956).